Pues salí para ver a la dama de los emojis, todo en orden. Justo acabando de salir me busca el cliente principal para pedirme una cuenta de correo nueva, lo bueno es que no urgía.
Como parte de mi preparación revisé el I Ching y me salió I Ching, 61, sin líneas, claro, lo que permanece son los vínculos con lo correcto. Según yo iba a ir al antiguo edificio, así que me pasé como tres o cuatro horas pensando mentalmente cómo neutralizar los posibles insultos o situaciones incómodas de las personas transas de aquella otra área, pero no hizo falta. Sin embargo, considero esa preparación interior como un entrenamiento.
Ya más cerca de los monolitos, la dama de los emojis me confirmó el lugar, pero no es el mismo que antes, afortunadamente es otro lugar de la paraestatal; está como jefa de despacho en funciones, está allí desde marzo y espera que le paguen a finales de este mes, pero lo más seguro es que no le paguen los primeros tres meses del año.
Su oficina es mas pequeña que la que tenía yo el año pasado.
Me enteré un poco de cosas de su vida personal, no mucho. La plática fue curiosa. No tiene tiempo para nada en realidad. Me invitó a comer pero por lo del cliente no pude aceptar la invitación, será para otro día.
Si sigue en esa área sí le ayudo el año que entra. Me comentó de un conocido común, el jefe de departamento que comentamos, con daño en la cadera anterior (que era su jefe allá pero no de las analistas), no el que se fue de la sección anterior. Debe tener unos 140 kg de peso y es de esperarse ese problema. Algo que me dijo ella desató un poco las alarmas. Tengo que escribir Sobre eso después, sobre la ventaja de tener dos sueldos y los límites morales.