Un poco del contexto de este sitio lo encuentras en este link Quien soy yo
¿Qué estoy viendo en streaming?
- Ella de día, otra de noche (Netflix, romcom coreana)
- Probablemente Regresaré a viki.com una vez vea esta serie.
Dinero vs valor y nada de deseos provocados
Uno de los temas que se mencionan en reuniones que vengo haciendo desde 1992 es la gran diferencia entre los deseos provocados (por ejemplo, por comerciales) y los deseos espontáneos o naturales. Por ejemplo, si vas por la calle y te da sed, no es por ver un anuncio.
Eso lo entendí desde los 13 años al ver cómo manejaba mi papá sus satisfactores, y el grupo de trabajo mesoamericano tradicional que conocí en 1988 (a los 16) se refería a eso con una que otra metáfora. También he visto eso en algunas publicaciones de los 90s no newage sino de esoterismo oriental. Llamaban al problema «El doctor deseo».
Hoy viernes ya estoy en casa y no tengo casi necesidades. Sí, la principal es pasear a los perros… pero puede esperar. Mientras no se resuelvan ciertas cosas, me creo un problema sacándolos de paseo de lunes a sábado, porque lo que le vendo a los clientes es justamente el estar disponible 24/7.
Ayer me tocó oír a dos mujeres como de 24, oficinistas del Edomex (no del gobierno), y estaban hablando sobre qué harían si se sacaran el premio de una rifa de 20 mil. Uy.
De 20 a 200 mil no cambiarían nada para mí.
Con dos millones… quizá compraría una casa pequeña en el Edomex, cerca de la otra, pero con dos accesos de internet.
¿Necesidades?
Pues como dije, no. Ni siquiera quiero una tarjeta de video buena para IA o juegos en mi casa. No quiero consolas, viajes… Un coche serviría, pero no lo necesito en absoluto y me crearía otro problema de logística, por razones varias.
Uno de los libros de Alan Watts (creo que El Gran Mandala) habla de la diferencia entre precio y valor. Desde hace unos 30 años miro el precio de manera incidental. Sí, los conozco, pero no es lo que me importa. El valor… pues prefiero tener asuntos resueltos que colchón psicológico. No acumulo dinero, pero no lo desperdicio. Por eso justamente no compraría una tarjeta de video nueva (aunque a lo mejor sea lo más conveniente por unos cobros anuales que hago en diciembre para deducir de impuestos), pero eso es falta de necesidades, y eso que desde los 19 viví solo.
Podría hacer arreglos para que mi familia (perros e hija) esté más cómoda, esta aquí y el refri lleno. Pero al mismo tiempo, no están mal. Mi hija tiene muchísima más ropa que yo. Tengo pares de zapatos nuevos esperando por mí, guardados. Si tengo que ir a trabajar presencial otra vez, los uso, pero los que tengo los compré en Tlaxcala, hace como dos años, y ni siquiera son caros: unos Flexi cómodos que se ven bien y me permiten correr.
Tuve en la preparatoria materias socialistas de las que ya he comentado, y se mencionaban las ventajas y la falsa seguridad de la clase media. Según los esquemas normales, entro en clase media o media alta, pero por trabajo he viajado tanto que no me interesa viajar, y he aprendido que la ropa buena puede humillar a mandos medios de paraestatales y a uno que otro director de empresa privada. Me visto acorde.
Mi físico, pues tengo 54 años, capaz de cargar sin problemas un costal de 18 kg de comida, o con reflejos más rápidos que jóvenes. No voy actualmente al gimnasio por lo mismo de disponibilidad al cliente, pero la última vez que fui fue porque me lastimé el hombro en una situación ridícula, y me aventé como un año o dos con ejercicios de rehabilitación que aprendí cuando hacía pesas… que hice como cuatro años de joven.
¿Comida?
Como lo que quiero y que no me hace daño. Con un ingreso del doble, quizá iría una o dos veces al mes a la Parrilla Leonesa y al Café Ventura, que no me quedan cerca, pero literalmente tendría el mismo detalle de disponibilidad a clientes, y para de contar.
Aprendí en la vida real el «combate corporativo», como lo llama William E. Peacock, La descripción dice «adapta los principios, tácticas y estrategias militares clásicas al entorno de la competencia comercial y la administración de negocios». Hay otro libro llamado I Ching 2, que es similar. En varios aspectos, mi vida profesional se ha orientado al principio de ser «recto como una flecha y duro como el metal», y usar más bien los principios de Sun Tzu que los de Maquiavelo, y tratar de ser, sobre todo, cortés y prudente.
Incluso en juegos de video.
Uno de los puntos en contra de World of Warcraft son los cambios de especialización o clase sin motivos, y encuentros específicos donde es sobre todo memoria, haciendo lo que se llama la «rotación» o la danza. Y en la siguiente temporada, casi casi los objetos nuevos de principiante son del nivel máximo que los de la temporada pasada. Lo más eficiente para obtener equipo bueno es jugar una expansión atrás.
En 2015 tuve un incidente con la computadora de mi esposa que me hizo iniciar a jugar Eve Online. Lo vi como un problema de logística, aunque es más bien como un ajedrez multidimensional en varios tableros, debido a que mis clientes de las gasolineras (que es estable ahora) tenían muchísimos detalles de logística y capacitación que a la vez tenían relación con Eve Online.
Pero…
Por ejemplo, tuve coche del año a los 28. No lo necesitaba, me deshice de él. En Eve Online tuve en 2019 un Titan, preferí esperar a lo que estaba pasando y lo vendí en 2020 con la expansión que trajo Scarcity.
No hay nada RAZONABLE en el mundo real ni virtual que me interese comprar. Sí, un poco más de tiempo para hablar con algunas personas puede ser, pero les crearía problemas. Básicamente, la pirámide de Maslow me dice que mis necesidades están resueltas, pero las de muchas personas no, y quitarles tiempo sería egoísta. Incluso por lo que hice de empezar a trabajar a los 19, cuando me toque jubilarme en unos 10 años ya tengo los años de cotización, así que ni de eso me tengo que preocupar, y de salud no conozco a nadie más sano que yo de mi edad o superior.
Así que mi vida no cambiaría gran cosa, incluso con una entrada de dinero de única vez de dos millones, que tampoco es imposible… pero no lo necesito ni lo deseo.
La gran diferencia la hace pensar en el valor y no en el dinero.
Pandemia a los 48
He comentado que en mi caso personal nos tomamos muy en serio la pandemia de coronavirus, porque el 19 de marzo de 2020, el día antes de que se declarara alerta, quedamos en el trabajo que yo iba a trabajar de manera remota y una persona se murió.
Siguiendo en contexto: mi esposa iba a quedarse ese último día ahí, así que me esperé. Ella llevaba dos meses más o menos de haber reingresado al cliente, y su estancia anterior fue de 2014 a 2018, salió unos dos años antes debido a que habían personas insufribles del cliente con las que no tenía caso tratar. En enero del 2020, cuando la de Recursos Humanos no podía llenar el puesto, me dijo: «¿qué hago?», y le dije: «lo que necesitas es a mi esposa por tal, tal, tal».
Finalmente ella entró para hacer reportes a dirección y otras cosas, y como los de sistemas no hacían nada, y yo estaba por facturas de mi empresa y no por nómina, lo que hicimos fue ponerla en mis facturas. Sí, no hay seguro social, pero no nos afecta. Y en 2026 sigue allí todavía conmigo.
El caso es que el 19 de marzo de 2020 me quedé ese día y hablamos con algunos a uno o dos metros sobre cómo íbamos a funcionar de manera remota, incluyendo al jefe de cobranza, Mario, una persona decente de unos 40 años y 140 kilos de peso.
Al día siguiente nos enteramos de que Mario estaba muerto. Los hechos fueron: la hija fue a la tienda, cuando regresó ella, el empezó a ponerse mal, y en dos horas estaba muerto.
Como es de esperarse, todos lo tomamos en serio a la pandemia. Un detalle curioso es que uno de los mejores fierreros o expertos en hardware que he conocido, tocaba en un grupo musical en sus ratos libres, y después de una discusión con el jefe de sistemas en febrero de 2020, renunció. La lógica supongo que fue que es fácil entrar como soporte técnico experimentado, y que andar en un grupo musical era otro ingreso, pero la pandemia frenó todo eso. El reemplazo, por cierto, llegó antes de la pandemia, resultó ser un bueno para nada, y creo que no duró ni siete meses.
La empresa en cuestión ya tenía ciertos problemas, no graves pero sí dignos de ser tomados en cuenta, y la pandemia provocó muchísimos líos. Creo que se perdieron el 60 por ciento o más de los clientes que quedaban. Varios de mis clientes tuvieron problemas también y estaban en control de daños a su manera.
En mi empresa con empleados, Tuve un empleado que mataron en un oxxo por error en 2020 y dos que les dio CoronaVirus. Preferí dar liquidaciones a todos, dejar de manejar nóminas y me descapitalicé, pero era lo mejor en las circunstancias.
- En el Imss existe una prima de Riesgo de Trabajo se hace el calculo anual de porcentaje variable aplicado sobre el Salario Base de Cotización (SBC) de los empleados. Se ajusta cada año con base en la siniestralidad o historial de accidentes y enfermedades de la empresa.
- 2020 fue un año brutal: a uno de mis colaboradores lo mataron por error en un OXXO debido a la delincuencia de la ciudad, y otros dos con complicaciones de coronavirus. Además del factor humano y emocional, como rebasaba los 10 trabajadores, era posible que la Prima de Riesgo del IMSS se disparara a niveles imposibles. Con clientes en cartera vencida que simplemente no estaban pagando, la presión financiera era un riesgo real. Tomé la decisión más sensata y humana, aunque me descapitalizara: asumir el costo y otorgar las liquidaciones de ley a todo mi equipo antes de que cambiara la prima del IMSS. Era la única salida sensata.
La decisión que tomamos en casa fue que mi esposa salía con todas las precauciones al mandado, y rara vez salía yo. Como teníamos perros chicos, una vez cada 20 días yo iba por el costal de comida de perro, pero fuera de eso rara vez salía. ¿Por qué? Pues porque los clientes me hablaban mucho y esperaban una respuesta inmediata. Ese era nuestro producto: limpieza digital y planes de contingencia. Fue lo que tuve que hacer dos años, además del trabajo del cliente principal. A mí me dio covid hasta diciembre de 2021, pero ya vacunado, y aunque varios conocidos murieron y otros quedaron con secuelas porque les dio antes, yo solo noto OCASIONALMENTE problema para encontrar una palabra, pero puede deberse también al curso de la edad, o porque no como demasiado atún y sardina porque tienen efecto secundario en la tiroides como hipertiroideo, y la falta de selenio puede tener efectos como esos. Pero empezó a pasar justo la semana que tuve COVID.
La prueba del Covid de 2021 fue de churro, es decir, no era necesaria en apariencia, debido a que por alguna razón el 29 o 30 de diciembre mi hija necesitaba una y yo me la hice; ella salió bien y yo salí con coronavirus. El miedo de la del centro de salud era notorio. Y yo me di medio cuenta cuando dijeron los primeros positivos. Creo que ese día eran 100 pruebas y 13 o 14 dimos positivo, pero los nombres que dijo de los primeros siete ya se veían enfermos. Yo, afortunadamente, no. Como resultado pasé desde el 30 y 31 en aislamiento hasta el 5 o 6 de enero.
Otros detalles interesantes de la pandemia:
- Con el cliente grande descubrimos a uno nuevo de compras borrando todos los correos: sabotaje. Inmediatamente tomamos medidas, se le corrió y dos personas aislaron el equipo y lo pusieron aislado, porque además él tenía coronavirus. Ese creo que no se murió. Tuve que hacer muchas cosas para recuperar su correo de un respaldo sin recuperar el de todos los demás. Recargar a un dominio nuevo el respaldo, borrar todo lo demás, y fusionar el correo respaldado. Fueron como dos días. Hay que recordar que cada correo es un archivo, así que rápido no es y sobre todo cuando importas desde Thunderbird / Outlook y en plena pandemia que el internet estaba saturado, se usaba más y era menor la capacidad a la que tenemos ahora.
- El jefe de sistemas estaba terco en que todos debíamos en marzo de 2020 hacer que nos diera coronavirus para inmunidad de rebaño. No sé cómo no le pasó nada; probablemente su desidia y falta de movimiento lo salvaron, porque lo veía yo por el edificio del cliente una o dos veces al mes antes de la pandemia.
Algo curioso es que con la pandemia el director (que es mi jefe actual y que conozco desde 2003) se dio cuenta de que para fines prácticos, en abril de 2020, mi esposa y yo hacíamos solos todo lo de cobranza y facturación, además de los reportes, y yo todo lo que tenía que ver con servidores de doce razones sociales. En junio fue más obvio, y por decirlo bonito, dejaron ir al jefe de sistemas, y en noviembre mi esposa y yo éramos de los únicos siete que se quedaron en la empresa; la mayoría muertos o corridos por no hacer nada. A la fecha, en ese momento, éramos de oficinas: la tesorera que ya estaba por jubilarse y su ayudante que se murió de cáncer acabando la pandemia; una secundaria de Recursos Humanos pero capaz de hacer todo sola; el de compras nuevo que funcionaba bien vía remota y que además era pariente político del director; el personal restante era el responsable de almacén que igual se murió, y el chofer del director pasó a llenar los zapatos; el responsable del CEDI de Central de Abastos que se jubiló dos años después, más sus choferes que siempre eran medio variables; y el responsable de planta. Eso si Sí, sin contabilidad, no es error. Eso se resolvía desde principios del 2020 por un despacho contable al que yo le pasaba un montón de incidencias. Pasamos de ser unos 47 a 8 personas. Mi esposa y yo dos de ellos.
Acabé pues el 2020 con un trabajo cómodo, una disminución de ingresos porque el cliente estaba en las últimas, y la promesa de que después me iba a reponer el dinero. A mí me quedó a deber 240 a 260 mil pesos, pero sigo vivo y he recibido más que eso desde 2022.
No me puedo quejar. Sí, mi vida se vio afectada un poco por la pandemia, que personalmente creí que se iba a tardar un año más en enderezarse. Como dije, tenía 48/49, pero no entra tanto en la edad, sino que fue un evento, como diría mi hija, «canónico de desarrollo de personaje». A mí en cierto modo me benefició porque aunque el cliente me pagaba una parte y no era constante, y los otros ingresos bajaron, el trabajo remoto tiene sus ventajas y mi plus siempre ha sido responder rápido.
Incluso ahora que estoy escribiendo desde una casa sin internet, ayer le resolví en menos de 20 minutos a ese jefe de compras un problema usando acceso remoto desde mi celular en el jardín de la casa, en menos de 20 minutos, incluyendo el webmail, pero el problema era su Outlook local.
Muertos varios
Sin entrar a una relación exhaustiva, me parece que en enero de 2021 murió uno de mis tíos más importantes porque hizo fiesta de fin de año con todos sus hijos, y el 15 de enero estaba muerto, y eso que tenía todo el dinero del mundo. Dos malos jefes que tuve también murieron y hubo esquela. Uno en las gaseras donde lo contrataron de nuevo a pesar de todos los problemas que causó y no tener título, incluyendo ser el gerente cuando la explosión de la pipa en el hospital infantil; y el otro, un gerente déspota de 2003 de una empresa del sector eléctrico. Malas personas.
Dos conocidos medianamente cercanos quedaron muy dañados por las secuelas: uno sordo y el otro con cáncer y otras cosas. Su trabajo lo obligaba a convivir con mucha gente y le dio Covid como cinco veces.
Varios de mis clientes secundarios murieron, los clientes de ellos murieron, o decidieron ellos mismos cerrar. No fue tan duro como lo del 2001. La pandemia para fines prácticos duró dos años, y yo pensaba que iban a ser tres por lo menos.
Era probable Un año extra de pandemia. Muchas cosas hubieran cambiado, no necesariamente para mal, no necesariamente para bien. La educación en México yo creo que sigue resentida por lo que pasó a los jóvenes. Mi hija estaba en secundaria y creo que es la única vez que ha habido televisión abierta en mi casa desde mis 20, o sea desde 1992.
Dentro de los grupos de camino rojo, o tradiciones mesoamericanas, se formó un grupo que ha ido cambiando con el tiempo, desde 1992. En 2015 se dieron las cosas de tal modo que empezamos a hacer más salidas, preparándolos para algunas de las cosas que me pasaron a mí en la sierra, de las que prefiero no hablar mucho para que nadie diera cursos. La pandemia me obligó a usar uno de los planes de contingencia, y probablemente las pruebas de ciertas cosas se pierdan. No puedo hablar de lo perdido, porque sería dar pie a vender cursos. Si bien en 2015 todavía era posible salir a carretera a pesar de la criminalidad, después de la pandemia se volvió más riesgoso, casi suicida.
Por lo mismo, el plan de contingencia de los existentes fue cambiar más a otra parte que se hablaba en mis tiempos en la casa de Tapalpa, con mi maestro tradicional que fue Marino, aunque las salidas al bosque y cuevas se dejaron de hacer por la pandemia.
Como dato curioso: en el año 2017 más o menos llegó la última persona «estable»; dos personas que aparecieron en 2020 más o menos se desaparecieron por pandemia, y hay una persona que lleva menos de un año. Incluso mi hija, después de ciertos asuntos en 2023, no tiene contacto con varias personas de mi vida por inestabilidad provocada por su señora madre.
Uno tiene que trabajar sobre lo que ha sido dañado, tratando de mejorar un poco cada día, y sobre todo aprender algo real. Eso se puede hacer aún con pandemia. Pero, por ejemplo, si bien no es pandemia, de momento llevo seis días sin internet en esta casa. Salí rápido para cobrar a un cliente, pero fue con un propósito determinado. Con Pandemia no hubiera sido mayor diferencia excepto más reservas de comida aquí. En efectivo aquí tengo el equivalente del ingreso de dos meses. Algo en bancos y algo mas en otra casa. Hay ideas pero usarlo de momento no es sensato.
Cuando no es necesario pelear, cuando uno está a la espera y no es necesario entrenar, se descansa.
Me falta aquí una computadora más poderosa y más libros, pero mientras tanto descanso. Puedo darme el lujo de estar una semana o dos de «vacaciones» forzosas esperando al técnico. Si tuviera perro aquí sería un problema porque tendría que sacarlo y correr el riesgo de no estar cuando viniera el técnico; poner un letrero de «salí a pasear al perro» podría no ser suficiente, y si hay perros que sacas dos veces al día porque si no hacen sus gracias dentro. Por otra parte no hay técnicos que vayan a casa después de 18 horas.
Debido a la falta de la computadora de mi esposa en noviembre 2015 empecé a usar Eve Online. No pasa nada si no doy seguimiento a eso nunca más, aunque me hace pensar: estar aquí no me molesta, y como es Eve Online, no es «offline», no hay gran cosa que pueda hacer. Llegando a la casa si checo unas cosas rápidas, porque hoy tengo que regresar a pagar unos servidores que no quiero pagar desde una PC diferente a la mía.
Algunas personas me han dicho que estar conmigo es como estar de vacaciones. Será porque no tengo prisa ni ambiciones. Sí, hago cosas que debo hacer pero siempre con tiempo. Antes de la pandemia estuve resolviendo varios asuntos medianos de clientes en el interior del país, pero con la pandemia no es que eso se acabó, sino que los clientes de mis clientes se apagaron.
La pandemia me hizo darme cuenta que me salvé por observador, de las reglas y de la realidad.
Ayer martes pasé muy rápido por un tianguis de tres cuadras que hay aquí en el Edomex, y solo vi un puesto de pollo, que por otra parte compro en el súper. Uno con muy poca ropa de bebé. Un letrero de carnitas o algo así que decía «transferencias a Uber Aguaje», unos dos puestos de cosas de fundas para celular. Muy poca comida real. Jitomates no vi. Será poder adquisitivo o algo más, no lo sé, pero sí vale la pena destacarlo.
Yo de comida ayer no comí avena, pero pasé rápido mientras alguien estaba en casa, a un puesto de tortas de carnitas que están a unas cuatro cuadras de mi casa: desayuné y cené carnitas y un yogur líquido. En caso de quedarme aquí sí tendría que ponerme más variedad de alimentos, pero son proyecciones suficientes y tengo reservas; de momento no tengo hambre.
En pandemia siempre tuve la mente funcionando. Explico algo más por contexto.
La primera vez que fui a Guadalajara de visita en 1985 (ya había ido antes pero nunca me subí antes a un microbus) me subí con una tía y yo era tan iluso que pensaba que los micro buses no se movían hasta que uno se sentara. Pues no: casi salgo volando. Ya en el 1986 viviendo allí, sí a veces había que tomar autobús de una de las tres infames compañías de autobuses de Guadalajara: los naranjas, los verdes o los infames blancos y trolebuses. Pero tomé la costumbre, incluso desde antes de aprender defensa personal, de catalogar a los que encontraba en el transporte como peligrosos, no peligrosos, etcétera. La idea era un poco de qué pasaría si nos quedáramos aislados de la civilización; seguro alguno de ustedes lectores ha pensado lo mismo en el metro. Por lo general mi conclusión es que de la mayoría no se hacía uno; a veces las damas de 41 eran más centradas que las de 20, o un señor ya mayor era el único confiable, mientras que los demás se veían distraídos, enojados, presas de emociones… pero intuías. Y no peligrosos.
Por épocas de leer libros sobre cómo algunas personas sobrevivieron a campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial, la estrategia mental que yo tenía pre-hecha es: en lugares cerrados, personas desconocidas, mantenerme al margen. Eso me dio un poco el papel de observador desinteresado e independiente. Vi varios bravucones con más años que coeficiente intelectual. Uno o dos casos medianamente estables y civilizados, pero como diría Wilt: a lo largo de los años he visto mucha exposición a la barbarie.
Ayer hubo tres ejemplos que me parecieron curiosos de mi vida cotidiana. El lunes antes de salir me llegó una notificación de un conocido opinando de La Casa de los Famosos en Facebook, lo cual creo que es un reality. Punto en contra y distracción, vivir vida por lo que hacen otros.
Ayer al revisar mi celular antes de constestar vi que un conocido que se rompió la cadera hace como cinco meses, que fue jefe de departamento de la paraestatal, tiene la imagen de Darth Vader en su contacto, y un estado anunciando algo referente a un negocio secundario que aprendió a hacer en la paraestatal. No sé si ya pudo regresar, pero es rara la coexistencia de tres cosas: menos de 50 y cadera rota por su peso, identificarse con Darth Vader, y el negocio secundario. En la pandemia no me imagino cómo le iría.
El segundo caso fue un hombre «joven», a finales de sus 30, casado, al que me he referido antes como «Mateo» en escritos de 2024. Él sigue en la paraestatal por lo que sé, pero ganando la mitad; no es mala persona pero no es buena persona, tiene la voluntad y consistencia del papel mojado. La foto que puso ayer se le ve cargando a su hijo de dos años, y se le ven… arrugas en el cuello, patas de gallo a los lados de los lentes, y unos brazos tipo espárragos. ¿Algún tipo de enfermedad? Quizás cáncer, comía lo que no debe comer. No lo alimentaba.
Pero hay cosas que no tienen explicación. El espejo me devuelve una barba gris, sí, pero no tengo patas de gallo ni arrugas en el cuello. A pesar de que no hago ejercicio, mis brazos se ven como los de alguien en sus 20s; mi antebrazo y bíceps están cubiertos de pelo negro y se nota la fuerza.
Tengo 54.
¿Qué les pasó? No lo sé. Lo que es que la pandemia sirvió de pretexto a muchos para dejar de analizarse, y la enfermedad como la de la cadera, o la suya, puede llevar a distracciones y descuido físico. De 2017 a 2026 tuve que resolver muchísimas situaciones como padre que mi padre no tuvo que resolver conmigo, y no por eso tengo 140 kilos, cadera rota, brazos delgadísimos, patas de gallo o arrugas en el cuello.
Tengo el aspecto de unos 40 años en físico, menos por la barba, claro.
No he visto cosas de la universidad (licenciatura) desde el domingo; no serviría de nada preocuparme si hubo algo por hacer ayer. Cerca de aquí no hay donde cargar tiempo aire al teléfono, ni cibercafés. Por lo general los trabajos son para domingo o miércoles, por eso hoy pienso salir de aquí a las 18 horas para ir a la casa, principalmente a el pago del servidor… o si hay algo que entregar de esas últimas materias.
No estoy desconectado por gusto, y tampoco necesito estar conectado.
Al igual que en el microbus, observo. Y sí, noto una baja en la calidad de los productos y la voluntad de acción, no de mi parte sino de los demás; era quizás por la mala alimentación tanto física como mental de otros. Ver un solo puesto de pollo en el tianguis me llamó la atención.
De momento tengo uno o dos textos más que escribir, pero la puerta de la casa está abierta esperando a que llegue el técnico, y lo mejor que puedo hacer es dejar de escribir y con un libro observar la puerta, así como en el metro observaba a los compañeros de viaje.
Una caminata por Rio Sena
Disclaimer
Este texto constituye un testimonio personal y anecdótico del autor, basado en recuerdos de hechos vividos en 1980-1982. Se centra en dos sucesos aislados y en la reflexión posterior sobre la indiferencia de la educación privada.
Debe leerse como una crónica personal, no como un registro histórico ni como un reportaje. Debido al tiempo transcurrido y a la ausencia de evidencia pública digital que respalde directamente la narración, el relato se limita a la memoria emocional y sensorial del autor.
Nota sobre los datos: Los nombres de personas, lugares o entidades son reales y buscan preservar la privacidad de los involucrados. Aunque debe considerarse un relato de ficción, existe un trasfondo real que inspira su contenido.
El lunes de esta semana tuve que estar en la casa de la CDMX para cobrarle a un cliente, mientras alguien estaba en mi casa del Edomex. El asunto tuvo sus complicaciones, principalmente porque la idea era salir, después de ver al cliente, ir a hacer tres pagos y regresar a mi casa edomex. Desde 2010 tengo la costumbre de, aunque tenga la reserva de dinero, jamás pagar con días de anticipación (es decir, más de un día) servicios de sistemas o de facturación electrónica, porque nunca sabes lo que pasa con el proveedor.
El caso es que mi prioridad era pasar a dos bancos diferentes, pero coincidió que era lunes en horario de carga de cajeros de dinero o ATM. Mi cliente está en la Condesa, por el parque España, y el metro más cercano es Chilpancingo. Normalmente lo veo a eso de las 10 a la 1 de la tarde, pero en esta ocasión quedé de verlo a las 9, así que ya estaba en su edificio, en el penthouse mencionado. Ya cobré y me comentó lo mismo que he dicho: que la IA no le está funcionando, que está desvariando mucho, y palabras textuales: “ya me desesperé”. Y estamos hablando de una persona que, como yo, estuvo varios meses, casi un año, obteniendo resultados, y lo que vemos ahora es basura.
Salí de su oficina y me dediqué a ir a los bancos, con tan mala suerte que estaban cargando los cajeros y tuve que hacer fila, lo cual no me desesperó, y pasé a sucursal. Por un error, tuve que pasar a tres sucursales de banco por un pago incompleto, y como tuve que caminar bastante, en realidad hice dos horas caminando y haciendo fila en bancos, en los cajeros humanos.
Empecé más o menos por metro Chilpancingo (línea café) y acabé por metro San Cosme (línea azul) dos horas después. Hice parada en unos tacos de milanesa que he comentado que son muy buenos, y me tomé tres, pero tampoco voy corriendo; siempre camino normal, respeto el semáforo y no tomo riesgos innecesarios. Así que dos horas para seis kilómetros y medio, más o menos entre las dos estaciones de metro, en dos horas no está tan mal con cuatro paradas: Los tacos de milanesa y tres bancos. Un banco fue en Reforma, otro en Niza, y el tercero, el Banamex de Sullivan, por río Rhin.
Pero este mensaje se llama Una caminata por el río Sena. ¿Por qué?
Desde 4to año de primaria empecé a regresarme solo a mi casa, y era una escuela particular llamada Instituto Boston, en río Sena, a la altura de la plaza Necaxa. Y el camino de ayer, saliendo del banco de Niza, hacía que lo más sensato fuera usar Río Sena en vez de Rhin por los cruces complicados, y seguía buscando un tercer banco que nunca vi, aunque ese pago no era urgente; las dos sucursales del primero no tenían sistemas, así que no lo cuento como parada.
Caminando por río Sena, desde la glorieta de los Insurgentes, al pasar la avenida Reforma entra una zona de la ciudad que conozco bien. Fui mucho durante años y viví allí unos tres o cuatro años por lo menos.
En 1980 específicamente empecé a caminar por esa calle para llegar a mi casa en río Niagara. Recuerdo muy bien el tiempo porque fue la visita del papa Juan Pablo II a México, y mi padre diseñando la campaña publicitaria impresa, así como la compra en Liverpool de Los Pardaillan de Zevaco. Eso fue la primera parte de 1980, y el tiempo coincidió con el Instituto Boston, una primaria pretensiosa que, por problemas de despotismo, tuvo que cambiar de nombre y decir “nueva administración”.
Estoy muy seguro de que fue en 1980 o 1981 lo que escribo, debido a que 1981 también fue un año atareado para mi papá, y lo habría visto menos si hubiera sido Turandot (que fue de 1980). Así que asumo que los hechos mencionados son de 1980 a 1981. Es posible pero poco probable 1982, pero el marco máximo temporal es mediados de 1982. El nombre de la escuela lo tengo claro, pero el «Instituto Boston» y el nombre actual y los de en medio tuvieron muchísimas quejas; sin embargo, el sitio web ya no está en línea. Otra cosa por conexión: caminar del Boston, en río Sena, a mi casa eran unas diez cuadras, como un kilómetro. Seguramente nos cambiamos allí y al Boston para que yo pudiera ir y regresar solo; en Polanco era imposible por la distancia y por lo cafres.
Las escuelas particulares de clase media alta en México tienen, de todos modos, precios sorprendentes y a veces inaccesibles, pero ahí exageraban. Sin embargo, para mí leer Las aventuras de Juan de Pardaillan en París y el río Sena me hacían sentir un poco así, porque también yo me movía por el río Sena, y el arroyo vehicular.
Era una escuela donde nos daban unas cuatro horas de español y unas tres de inglés. La maestra de inglés se llamaba Miss Martina, y eran 22 alumnos, solo hombres. Veíamos a las damas/compañeras a la entrada y salida; en el recreo no.
Me acuerdo el número 22, no por relacionado con el Tarot, sino que mi número de lista era 22 y pasaban lista por número.
Hay dos partes interesantes en el manejo del Boston: la lectura y la comida.
La lectura: Mis compañeros de grupo estaban mucho mejor en inglés que yo; cuatro horas de inglés diarios los hacía mejores, y teníamos gramática, spelling, etcétera… pero NO SABÍAN LEER EN INGLÉS. No me estaban probando. Simplemente no podían leer varios de ellos. Teníamos unos libritos caros y estúpidos, y el más representativo era de un señor de 60 años, cazador, que salía de su casa a matar a un mapache. Yo les leía en voz alta el libro y ya lo contestaban en ejercicios, o cuando nos decían la tarea, yo se los leía y ellos contestaban así mismo. Pero creo que de 22 solo dos o tres leíamos en inglés. Y yo estaba leyendo en español Los Pardaillan y algo más. Probablemente El capitán Tormenta de Salgari, pero de eso sí no me acuerdo gran cosa; sí del libro rojo que llevaba en la mano, que no era la mochila. Por lo menos nos hubieran dado versión en inglés de Los tres mosqueteros o de Sherlock Holmes.
La comida : Tenían un servicio de comedor caro y malo. Como parte del uniforme hubo un saco de los lunes, muy caro en proporción; ahora calculo que debía ser de unos 450 USD, pero de muy alta calidad. Tal calidad que al ir a Bellas Artes a ópera con mi papá, solía ponerme eso y le preguntaban a mi padre dónde lo había comprado.
Mientras mis compañeros estaban en babia, yo estaba en Bellas Artes con mi papá los viernes y domingos, que eran los días de ópera. Parado afuera del Palacio de Bellas Artes, con la maleta de cosas de mi papá mientras él firmaba autógrafos. Probablemente nos íbamos siempre que era función, a eso de las 11 de la noche, por lo general a un restaurante donde solían hacer comida después varios de los cantantes, más bien cena. Y eso duró de 1980 a 1981. Por ejemplo, en 1980 mi padre cantó Don Carlos (sinfónico, no había escenografía), Turandot, Tosca y Madame Butterfly. En 1981, que también estuve en el Boston, probablemente fue la primera Carmen en Bellas Artes, pero sí me acuerdo de que en dos de las tres temporadas de ópera anuales fueron Madame Butterfly, y no me extrañaría que una Aida y una Tosca. En 1980 además fueron Las traviatas en Chihuahua, pero…
El caso es que en 1980 yo estaba metido en un mundo de adultos: leyendo, pensando, escribiendo notas simples para preguntarle a mi papá, yendo a la ópera, y mis compañeros no sabían leer en inglés.
El segundo incidente era la comida de la escuela. Mi padre no regateaba ni discutía por dinero, pero no dejaba que le vieran la cara. Cuando se contrató ese año y se pagó la colegiatura, inscripción y demás, y los 9 libros más o menos entre inglés y español, le dijeron que había servicio de comedor y mi papá les dijo que no era necesario. La persona con la que hablábamos era la directora, y se puso pedante, y mi papá dijo: “No voy a discutir con usted; eso me lo gasto en libros. Así que ponga el comedor completo, pero la comida que describió no la come mi hijo. No es que le haga daño, sino que él come sano”.
Así que todo el tiempo allí desayuné en mi casa avena y un montón de vitaminas, llevaba dos sándwiches preparados bien servidos, uno de jamón y otro de pastel de pollo, y a veces un medio sándwich de crema de cacahuate. Jamás pasé hambre.
Mis compañeros comían huevos estrellados con frijoles, arroz, calabacitas; molletes era lo típico. Yo conocía los molletes de “La Escondida”, así que tengo presente que eran molletes mal preparados, sin carne ni nada. Llegué a tener enfrentamientos o discusiones porque me llegaron a pedir que les vendiera uno de mis dos sándwiches y medio. Y mi papá todo el tiempo pagó el comedor completo. Lo que hice a veces fue pedirme mi comida, a la que tenía derecho, y dejar que los compañeros se comieran los huevos estrellados o molletes.
Me acostumbré a comer sin líquidos por dos razones: mi padre decía que la gente se llenaba de agua, y lo que les daban era un vaso chico de leche.
Mientras ellos comían, mi comida estándar eran mis dos sándwiches y leer. Ya entonces había leído La Eneida, y me llamaba la atención que la gente tuviera tanta hambre que, en un lugar de la Eneida, hasta los platos de pan se comían.
Ahora, en mi caminata del lunes, pasé por el Boston. Ahora se llama Instituto EMMA Manuel Acosta. El comedor completo vale 3600, la comida de un día 350. Uff… ¿esa mierda?
No conocía yo el costo, pero en su momento sí le pregunté a mi papá por qué pagaba la comida si no la iba a comer, y dijo: “Para que no te ataquen, y no tiene caso discutir con el director”.
Y ahora que lo pienso, hubo ocasiones en que éramos muy pocos los que íbamos a clases, porque estaban enfermos del estómago varios.
Una escuela olvidable.
Conozco varias personas de escuelas particulares, y yo estuve mucho en particulares. Incluso ahora, mientras escribo en mi casa en el Edomex, hay unos volantes impresos de escuelas que no se ven mal, con 7 mil de inscripción a secundaria y mensualidades de 5200, pero me consta que la escuela tiene alberca y talleres de arte, que ya en su momento recomendé a unos vecinos porque dio la casualidad que conozco el lugar por la alberca. Hay siempre otros; por ejemplo, estoy seguro de otro volante la semana pasada de 2500 de inscripción en promedio, desde preescolar a secundaria, y colegiaturas de 3200 a 3500.
Sí, conozco personas de nivel alto que pagaron durante años, a lo menos, en 2017, 9 mil mensuales de escuelas pretenciosas, y del único que conozco calificaciones de secundaria en las Lomas de Chapultepec, sacó 7. Así que, si pagando más de 20 mil al mes sacabas eso, pues hay un problema. No hubiera pasado la escuela normal.
En mi caso particular, mis hijos estuvieron en una particular hasta que la mamá hizo una de sus estupideces del 2011, y luego por meses no fueron a la escuela y no pude verlos. Cuando me los regresaron en 2017 solo encontré cupo en una pública por Marina Nacional, y a la vuelta de mi casa hay una secundaria pública, así que allí estuvieron la secundaria. No tiene caso ir a otra si esa te queda a menos de dos cuadras, y estaba yo allí en entrada y salida.
Pero regresando al río Sena hoy: 3600 comedor completo de lo que hace años era basura. ¿Y las críticas del Boston? Lo que vi no era de buenas personas. Si adulabas a personas déspotas, sobrevivías. El Pardaillan que se movía en el río Sena, en las aventuras, hacía lo que debía hacer e iba confiando en su espada y diciendo: ¡Por Barrabás!
En 1996 tuve una relación con una doctora, que también vivió cuatro días en río Sena, justamente a una cuadra del Boston. Esa historia fue rara. Cuando la traté antes de mis heridas, me comentó que estaba pensando en qué hacer si tenía un problema por su tía. En 1992 ella estaba terminando la carrera de Medicina en Guadalajara, ya con internado y todo; me llevaba unos cinco años. Sí, siempre les he gustado a las mayores que yo. En México me acuerdo que esta dama estaba en un consultorio o torre médica por Guadalupe Inn, y que después de un problema de su tía, que me contó una vez que la vi en 1992 en México, le comenté de cierto tipo de suites amuebladas, seguras. Justamente una era en la esquina de Plaza Necaxa y río Sena; todavía siguen existiendo, y otras, unos edificios muy decentes por río Ebro.
Cuando empezamos la relación de pareja, yo trabajaba en Polanco y ella pasó a vivir como una semana en las suites amuebladas de río Sena, que no eran demasiado caras, y calculo que debían ser como una renta actual de 12 a 14, y el gasto habrán sido unos 5 mil de ahora por una semana, pero como doctora y con papás que le dan dinero, pues no estaba mal. Así que para mí fue raro caminar este lunes mezclando tres épocas: las aventuras de Pardaillan en los 1980s y mis propias andanzas en la primaria; la etapa de joven de 27 con trabajo fijo y novia profesionista; el río Sena eran mis rumbos.
Ahora pasando por allí veo que el lugar va teniendo varios problemas, y creo que la última vez que pasé fue hace dos años. ¿Comedor completo de 3600?
Todo el tiempo en esa escuela y en mis caminatas pensaba en los Pardaillan. El tiempo con esta dama explicado como personas abusivas en el trabajo y el esposo del que estaba separada: eran personas que trataban de quitarle a uno su libertad, y que además de abusivos trataban de imponer sus problemas en uno.
Y si lo pensamos bien, lo mismo: mi padre no discutía por dinero, no se iba a discutir con una directora. Lo que sí me acuerdo es que pagó el año por adelantado; cuando pagó los útiles, le descontaron uno o dos meses y eso pagó el comedor de sobras, literalmente, el comedor era sobras.
Desde esa época he tenido la mente libre.
Ahora, a mis 54, solo pude ver la zona, leer los anuncios o tablones que ni precios decían, excepto el del comedor y actividades de verano mal hechas. Hasta las escuelas del Edomex de mi casa se ven mejor. Conozco personas que sí llevarían a sus hijos allí, pero el problema no son las cuatro horas diarias de inglés o la comida asquerosa.
Era mucho mejor alimento: mis dos sándwiches y mis Pardaillan. Y yo me veía obligado a leerles a varios de mis compañeros, pero hablaban el idioma y no lo podían leer en complejo. Literalmente leían cosas como “Mary had a little lamb”, pero las aventuras del señor estúpido que salía a cazar al mapache, de noche, en pijama, con perro y con el clima de USA, pues no podían.
Los que metían a sus hijos allí pensaban protegerlos, y los metían en esa prisión. Para mí, en los tiempos muertos de clase pensaba en lo siguiente que pasaría en los Pardaillan, o las próximas historias por salir, o si iba a ir a Nuevo León o Guadalajara, sin problemas para leer. Ninguno de mis compañeros tenía paciencia. Presunciones.
No sé si me dio la paciencia el estar afuera del teatro mientras mi padre firmaba autógrafos o leyendo, pero desde entonces vivo libre.
El río Sena es como el Viaje a Ixtlán: si caminas de manera rápida y confiada con tu espada y tu caballo, o si simplemente no puedes ni leer en inglés las desventuras de un viejo estúpido mientras pagas molletes a precio de oro.
Prefiero mil veces una escuela como las otras escuelas particulares de cdmx y Guadalajara que fui o las de mi casa de Edomex, aprecio la sabiduría de mi padre al ver el menú primero. En su momento no pude darles a mis hijos los Pardaillan, pero algunos sabemos que sándwiches de pastel de pollo y de jamón bien servidos son mejor alimento que el comedor completo de 3600 al mes.
Lo simple y bien hecho vale mas que lo caro y vacío.
Incidencias de los 40s
Uno de los chistes de Mafalda que siempre me ha gustado es cuando encuentra una frase que dice: «La vida empieza a los 40», y ella se pregunta: pero, ¿empieza a qué?
Escribo esto en casa. Tuve que regresar de urgencia a la CDMX para cobrarle a un cliente, pero salgo en media hora y estoy usando el tiempo; lo publicaré unos dos días después.
Mis hábitos no cambiaron gran cosa en los 40. Sigo levantándome temprano y acostándome a las 11. Sigo leyendo.
Puedo comentar que, en cuanto al número de trabajos, sí fue una década rara. Desde 2012 (o sea, mis 40) tengo un SOLO cliente principal y varios secundarios, pero casi no facturo como persona física, sino por razones sociales de las que soy socio, o por factura de persona física en el caso de la paraestatal.
En ingresos han sido cosas raras. Ese cliente principal sobrevivió de milagro a la pandemia y me quedó debiendo como 240 a 260 mil pesos de aquella época; sigue pagando, es ingreso estable hoy. Después de la pandemia, casi de inmediato me tocó que me buscaran de la función pública y el asunto de la paraestatal, a la que llamo los monolitos. Pero eso ya fue después de los 50, así que no entra en esta década.
En la pandemia, mis ingresos se redujeron al 28% de lo normal. Actualmente estoy como al 52-55% de lo normal desde mayo del año pasado, sin problemas. Y eso no va a seguir así eternamente; los planes de jubilación se acercan, igual como lo pensé a los 20. Pero repito: lo de la pandemia fue a los 48-49, ya casi al borde de los 50, así que no es un tema de edad, sino circunstancial.
Familiarmente, pues muchas sorpresas por lo bipolar de la madre de mis hijos, incluyendo el literal secuestro de mi hija viva (que no aplica porque ella era menor de edad y la secuestradora era la mamá), pero que le hizo perder un año de escuela preparatoria. No hubo un cambio de rumbo vital.
Creo que lo más destacable en ciertas cosas es que, desde 2012, una tercera parte de mi tiempo laboral se vio enfocada a resolver problemas legales de clientes, no por juicios orales o similares. No soy abogado ni gestor, pero como conozco bien el sistema legal, con una carta poder he solucionado mucho y me han agradecido más personas que por desarrollo de sistemas.
A los 40 murió mi mamá, y por cosas del trabajo viajé mucho por el interior del país, entre CDMX, la ciudad de mi mamá y asuntos de clientes, al mismo tiempo que veía lo del cliente principal. Viajes cortos, porque también, después de uno o dos meses de la muerte de mi mamá, apareció la perrita schnauzer allá, cortesía de KOTAS y una larga historia.
En 2015 Mi esposa quemó la fuente de poder de su computadora, le pasé la mia y empecé a jugar Eve Online en noviembre 2015. Debí conocerlo años antes.
Los de la secta hicieron dos estupideces significativas: una en 2012 con ataques en un sitio desaparecido / foro, donde tenían a veces cinco identidades del mismo tipo, desde la misma IP, de las que no se hacían una, y que les borraran como resultado en Facebook como 30 perfiles, cuando otro de los fundadores decía de arrancar mi corazón y echarlo a los perros. En el caso del otro incidente fueron las amenazas de 2017 por el fundador uruguayo que la PGR llamó el loco del balneario.
Tuve que hacer dos o tres compraventas de casas, y de 2017 a 2020 estuve más atareado poniendo en orden la vida de mis dos hijos (en la medida de lo posible) que en otros asuntos.
Hay dos detalles interesantes.
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Eran los 45 y me tocó estar bateando propuestas idiotas que les hacían internamente sus propios contadores a clientes. El principal cliente tenía cuatro indeseables; uno era el contralor que usó «buenastareas.com« para un escrito del SAT basándose en República Dominicana con leyes diferentes.
Literalmente una gran parte del año me la pasé siendo enlace entre la PGR y una fiscalía por cosas de mis hijos y su mamá, incluso antes de los robos que mencioné del 2018. Puedo decir sin exagerar que 30% de mi tiempo era eso; otro 40% con el cliente: «no, no pueden hacer notas de crédito por anticipo, se llaman facturas y es entrada de dinero, no salida»… y una idea «genial» de esas cada quince días.
Solo me quedaba el 20-30% restante de mi tiempo y fue enderezar en lo que cabe a mis hijos.
Curiosamente mi papá se pasó en algo similar a sus 45 años de torear gente y algunos detalles conmigo.
Algo que no se puede escribir mucho es sobre el trato humano esos años. Muchas de las personas que traté de 2014 a 2020, menos los clientes directamente, eran criminales, flojos o no rebuznaban porque Dios es grande. En 2018 hubo una desbandada con ese cliente y en 2019 empecé a enderezarle su estructura operativa, pero en 2020 nos cayó la pandemia y el trato humano se redujo.
Luego escribiré más sobre el trato humano en la pandemia, pero no es relativo a mi edad; literalmente mi edad fue circunstancial. La pandemia empezó a los 48. Hubo ajustes de 49 por pandemia, pero eso merece un post aparte y no es de edad.
Emocionalmente, pues se sabe que no hablo de mi vida actual para proteger a mi pareja, pero el tiempo de los monolitos resulta más indicativo de otras cosas en trato humano; caí en cuenta que allí entré a los 50, así que no entra.
Es raro.
Viendo a la distancia, no hubo ningún cambio de rumbo importante en mi vida, excepto más basura en calles e internet. No puedo limpiar Chernóbil. Hay una degradación tremenda en el material disponible de muchos temas, a pesar de la inteligencia artificial (que llevo documentando desde 2013 con la factura electrónica), y muchos problemas grandes de compliance por React y Node.
En el fondo no cambió nada.
Qué raro. Puedo decir que mis 40 fueron igual que los 20, con el detalle de que, además de estar en paz, estuve resolviendo asuntos legales de clientes, algunos derivados de los ataques de la secta, y de los actos criminales de la mamá de mis hijos contra ellos.
Pues no, literalmente la vida no empieza a los 40 para mí. Fue una continuación de los 20.
Una Historia de abogadas
El sábado en una plática con un lector que acaba de pasar por un divorcio, salió el tema de las abogadas. Quedé de escribir algo al respecto, así que aquí va.
A lo largo de los años he conocido más abogados que abogadas, y prácticamente solo dos de unos 20 abogados (y una que no se tituló)… eran decentes. Los demás tibios o aprovechados.
En esta ocasión quiero anotar sobre algo que pensaba ayer en el camino a mi casa. He recibido varias amenazas de muerte, casi todas relacionadas con la secta destructiva Kinam , Templo de la Serpiente Emplumada o Linaje 1723.
Hubo otras tres amenazas, pero no significativas.
- Una fue en el 2001, que sí fue un año pesadito, cuando una denuncia que hice por algo que deduje provocó que metieran a la cárcel como a quince personas. No tenían forma de relacionar esa denuncia conmigo porque amenazaron al denunciante, pero la denuncia la hizo otra persona, mujer, con un sobre que le di, echándolo en correo en Aguascalientes para una denuncia federal.
- La segunda fue la madre de mis hijos, después de una de sus fregaderas, y con testigos. No procedió por ser ella bipolar y yo mentalmente sano.
La tercera amenaza fue quizá la más extraña y chocante. Tenía yo unos 20 años y el contexto fue que a alguien de alto nivel económico, de unos 40, se le cayó algo en mi trabajo. Yo lo levanté y la persona me dijo: «Te conozco». Y sí, le dije de dónde me conocía. La persona que me hizo conocer a este señor me amenazó unas semanas después, cuando se enteró, lo cual era desproporcionado, y siguió esa persona amenazante haciendo cosas malas muchísimos años. Yo lo tomé como señal de cortar todo tipo de contacto con alguien agresivo, del género femenino, y que era abusiva y parásita. A estas alturas debe de haber muerto ya o está cerca. Es el tipo de persona que nadie va a llorar.
He comentado que a lo largo de mi vida he tratado con muchas personas, obviamente, pero de momento me enfoco en cuatro abogadas:
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La esposa de un conocido, que contraté para un asunto penal mientras yo veía el civil, contra la madre de mis hijos, y que me dejó plantado en el Ministerio Público. La di de baja y llevé yo los dos casos, pero me costó unos $9000 de ahora por cada mes de tres meses que casi no hizo nada. Y luego le costó mucho dinero a una empresa de conocidos. Problemas de alcoholismo. También metió en el civil tres veces mal una dirección y sumando a lo de dejarme plantado, hice el documento de remover abogados.
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La madre de mis hijos, que se tituló como a los 30 cuando estábamos juntos, y nunca ha trabajado en empresa, siempre como independiente. Y tengo mis razones para pensar que es muy mala como abogada, basados en dos casos que supe, y el esconderse como solución no sirve.
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La tercera y cuarta son de la paraestatal en que estuve trabajando de 2022 a 2025, las dos personas decentes. Una de ellas (a la que me refiero como la Dama de los Emojis) es contadora y abogada, pero el trabajo que hace es de contador. La otra es la de nombre de piedra preciosa. Le comenté de un problema mediano en otra parte del país que estaba pasando, y su comentario inicial fue: «¿Y si lo matan?» No me quedó claro porque ella consideraba la violencia máxima como la solución inmediata que iba a pensar la otra parte.
Dentro del sistema judicial en México he visto muchas cosas raras desde los 90s. También he comentado que desde Peña Nieto una sentencia condenatoria es casi imposible, y se cierran los casos por estupideces. Otro problema adicional son abogados flojos o transas (como los que estaban llevando un divorcio de unos conocidos) y otros simplemente intentan diciendo que algo es fácil cuando no lo es. Otros mienten simulando violencia al teléfono para decir que la otra parte se puso como loco, y otros simplemente roban.
Y eso fue justo lo que les dije a un matrimonio que se estaba separando, y que conozco: que los estaban transando. El hombre cambió de abogado (en varios meses no había pasado nada) y en veinte días ya estaban divorciados.
Sí hay abogados decentes, pero en lo personal he ahorrado muchísimo dinero llevando mis asuntos y los de clientes yo solo, en los últimos 30 años.
Casas y Cambios
El viernes yendo de camino de una casa a otra, pasé por la que fue mi escuela secundaria en primero y segundo año, y me acordé de algo que puede ser interesante en contexto, aunque lleva una introducción medio larga. Tiene que ver con El vals sobre las olas.
En Estados Unidos, las personas que tienen padres militares se cambian mucho de escuela. Pues yo no tengo parientes militares, pero me cambié mucho de casa y escuelas por dos razones:
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Mi padre, de repente, tenía que trabajar en otro lado de la ciudad por un año o más en algún proyecto, así que a veces era mejor comprar una casa allí.
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Él era muy bueno en dejar una casa preciosa, así que no era raro que visitantes ofrecieran comprar la casa, y se hacía.
Casas que recuerdo, sin ser todas ni exhaustivas:
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Uno o dos años de edad por La Villa.
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Como de los dos a los seis en Polanco, calle de Temístocles.
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De los seis a los once en Anzures, Río Niágara.
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De los once a los trece en Edomex, cerca del Toreo. 1982 a 1985, pero mi papá vendió en 1987. Fue cuando empecé a cocinarme solo mi comida, porque mi padre me enseño y el viajaba.
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De 1986 a 1987, Guadalajara, casa en Las Águilas.
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Una casa intermedia en la que no vivimos ni tres meses porque, al hacer una inspección, le ofrecieron mucho más de lo que nos costó.
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1988: unas tres casas diferentes que igual se vendieron MUY rápido. En esas no llegué a vivir más de uno o dos días por conveniencia, pero eran propias.
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1989-1990: la casa en Guadalajara cerca de la secundaria, del asunto del poste de luz.
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1990-1991: dos departamentos juntos, nuevos, en Tomás Balcázar, ya pensando en regresar a CDMX.
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1991: un departamento pequeño en San Cosme, Velázquez de León, propiedad de mi papá desde mucho antes.
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1992: nos cambiamos a los departamentos de Por Metro Panteones, debido a que eran muy seguros y a buen precio.
Así que puedo decir que en mis primeros 20 años viví en unas once casas … y seguro me olvido de alguna !.
Escuelas, parecido:
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Kínder a tercero de primaria: una escuela en Polanco.
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4to primaria: Instituto Boston.
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5to primaria, seis meses: Xochimilco, pública, cerca de otra casa propia en la que no llegué a dormir.
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5to primaria, seis meses: Río Rhin, en la tarde; mucho bullying entre mis compañeros.
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6to primaria: Edomex.
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1ro y 2do de secundaria: Edomex.
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3ro de secundaria: Colegio Británico de Guadalajara.
Así que hice la primaria en una friolera de cinco escuelas, y viví en once casas antes de los 20… que me acuerde.
Mi padre no era en lo absoluto comerciante, pero era un artista con sentido práctico. Él me explicó desde que yo era joven que la mayoría de la gente no puede gastar mucho, gastan en cosas pequeñas, y que uno puede dar servicios simples a la gente floja que te hacen ganar dinero.
Resultado: Me Acuerdo de muchos negocios hechos de joven entre por independencia económica y crearme habilidades para subsistir:
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Primaria: plumas, borradores, lápices, sacapuntas en mi mochila.
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Más tarde: estampitas de álbumes famosos, pero previo permiso a los directores o subdirectores de la escuela (aunque una me jugó sucio, era muy bonito decir «la directora X me dio permiso»).
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Más adelante, en la época de los Pitufos: una cantidad impresionante de cosas de plumas, lápices, reglas y todo de los Pitufos en quinto de primaria, Xochimilco. Nos llegaron a preguntar si tenía una papelería porque al regreso de la escuela pasaba a reponer mi stock.
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En sexto: Una señora vendía afuera de la escuela lima real preparada con salsa Búfalo. Pero cuando la señora dejó de ir, yo empecé a llevar mis propias bolsitas, limones, limas, salsas, cuchillo, y se lo hacían de autoservicio mis compañeros.
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Un negocio de compra-venta-renta de revistas de Novaro, desde superhéroes hasta Susy secretos del corazón.
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1ro y 2do de secundaria: plumas y todo lo necesario.
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3ro de secundaria: servicio de revisión de ortografía, redacción y poemas de amor, así como elaboración y dictado de poemas famosos.
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Preparatoria: plumas, lápices, formas contables, formatos de inscripción… suficientes para comprarme un coche. Después al mismo tiempo ventade cassetes originales nuevos sobre pedido en que ganaba yo el 40% por un descuento, pero de todos modos vendía mas barato que en el super.
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Otro de preparatoria, y el caso de un honroso examen extraordinario al que me mandaron en Equipos Mecánicos 2, pero esa historia merece su propio capítulo. El único extraordinario al que me fui.
Desde joven, pues, me tocaba ver los resultados del trabajo bien hecho: estar cerca de donde vas a trabajar para llegar puntual, dar un servicio y avisar a las autoridades.
El segundo año de secundaria ya empezaba a tener interés en el sexo femenino, y había una papelería cercana a mi casa donde me hacían buen precio (les compraba como cinco plumas diarias). La señora era medio fea, pero tenía dos hijas medio guapas, no muy listas. Las dos estaban en tercero (y eso era porque una de las chicas no pasó) así que no eran gemelas, pero sí iban arregladas, muy bien vestidas a su manera de los 80s, y llamaban la atención.
Coincidió que en segundo año me iba de pinta a veces, después de haber hecho tareas y examen. El director se hacía de la vista gorda y yo me iba a una biblioteca cercana. Ahí es donde encontré que había tres libros de la serie de Beau Geste y que existe una segunda parte de El prisionero de Zenda llamado Ruperto de Hentzau. Como no podía tomarse mucho como irse de pinta, ir a las bibliotecas no me llamaban la atención, pero mi papá sí me regañó mucho una vez.
Esto es relevante porque afuera de la biblioteca había una parada de autobús, y me tocó ver mucho a jóvenes que ni estudiaban ni trabajaban, bien vestiditas y listas para irse de parranda. Una o dos veces, algún maestro les decía: «Regresa a la escuela, termina tu prepa», etc.
En ese segundo año fue el temblor del 85, donde mi maestra de español se tiró al piso gritando: «¡Pidan perdón a Dios por sus pecados!», y fuimos el único grupo que no pudo salir. Como derivado de eso, llegó un nuevo maestro, ya que era principio de año y se acomodaron las plazas. Ese maestro era de orientación vocacional, joven, no feo, musculoso, y muy cortés; se enfocaba, al igual que mi papá, en resolver los problemas. Ese maestro resolvía problemas. Y no creo que llegara a los 27. No daba clase bien, pero era una persona decente.
La parte interesante del asunto es que la asistencia de los alumnos del género femenino mejoró, y vi más o menos frecuente en la escuela a las hijas de la señora de la papelería.
Para fin de año se decidió hacer un espectáculo con música porque había banda de música y grupos de danza regional, y se hizo una puesta en escena de algo relacionado con El vals sobre las olas. Los que salían en ese número eran ese maestro y como ocho muchachas queriéndose ver sexys diciendo: «¿Y acaso nosotras…?» —no me acuerdo qué más.
Pero es interesante que, aunque el interés de las chicas era estar cerca del maestro, y que eran unas niñas, estaban en el mismo plano o nivel que las de afuera que dejaron de estudiar. Los directores de ambos turnos tenían problemas por el bullying, que comenté antes, y pasó que se calmó después del incidente donde me rompí los dos pulgares en defensa propia. Así que, mientras los hombres pensaban en dominar, asustar y ahogar, las muchachas solo querían cariño y belleza, y un hombre decente.
El concepto se parecía al Tao: «Tao que puede explicarse no es Tao», pero he oído acerca de subirse a las olas del Tao, y quizá es lo que hice en esos tiempos que iba a la biblioteca y veía el entorno. Salí de ahí y la gente siguió yendo mientras estuviera ese maestro, pero personas que falten a la escuela siempre va a haber. Yo iba no para aprender sino por el papelito de calificaciones porque ya me lo sabía, y por el negocio de las plumas, pero me interesaba más ir a la biblioteca y luego regresar a cocinar mi comida.
Salvando las distancias, el maestro de orientación hacía lo mismo que mi papá con su presencia: los dos eran carismáticos y honorables.
Sin embargo, tengo presente que se trata de hacer tu trabajo bien. El mío era estudiar. El secundario era dar un servicio con la venta de las plumas.
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Los que estaban a cargo tenían el título de «directores», pero no podían controlar a sus alumnos porque dependían de otras cosas: en particular, del pago de padres de los alumnos, y en particulares de otros factores.
Gobernar es servir.
Salí de ida a Guadalajara con unos 6000 pesos de ahora ahorrados, que no estaba mal considerando las circunstancias.
El medio es el mensaje
Escribo nuevamente desde una de mis casas, sin internet, una mañana de domingo, porque ayer quedé de explicar una comparativa sobre tres personas y el caso del Spark del año. Sí, sé que no tiene que ver con el título, pero ayer no dio tiempo de explicarlo en persona.
Vamos a ver:
El medio es el mensaje es una frase de Marshall McLuhan que, si bien no es cierta al 100% de las veces, da mucha información. Ya pasó el tiempo de ver a personas leyendo Harry Potter o la saga de vampiros Crepúsculo en el metro. Ahora lo que ves son personas sonriendo como idiotas con audios de TikTok o Facebook, que se oyen hasta las risas grabadas. Yo, en lo personal, a veces traigo un libro en el metro, pero por lo general voy acompañado y poniendo atención a la otra persona.
Si me tomo el tiempo en una mañana de domingo de escribir esto, es porque me importan las personas, aunque podría estar desayunando, viendo series, jugando videojuegos o pensando en las musarañas.
El asunto salió porque en la plática de ayer estábamos hablando de dos personas que yo conozco , unas analistas de la paraestatal/monolitos y una situación medianamente parecida con la Loba Roja de mi grupo. Vamos a ver.
Persona 1 Lobra Roja / Enfermera
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Loba Roja, nacida en los 90s.
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Casa propia en lo que cabe, por consejo mío, con crédito Infonavit en pesos.
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Enfermera titulada (sí, está su cédula en el sitio de la SEP).
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Varios años en paraestatal, casi imposible perder la plaza.
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Sin hijos.
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Varios cambios de timón bruscos en su vida, que no se ven desde fuera.
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Sin problemas de salud perceptibles.
Persona 2 Analista : La Dama Margarita
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La Dama Margarita.
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Nacida en los 80s.
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Vive en casa de sus padres, que no se hablan entre ellos.
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Estudios comerciales, pero una voluntad de acción tremenda.
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Varios años sin trabajar por cuidar a su hijo; después, varios años en paraestatal.
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Un hijo.
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Sin problemas de salud importantes, aunque los años pasan. Posible problema serio en unos diez años.
Persona 3 Analista del Spark
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Otra analista de la paraestatal, nacida dos meses después de la Dama Margarita, en los 80s.
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Un perfil muy raro: mitad de la cara dice dolor, la otra indiferencia.
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Vibra muy rara, femenina pero perdida en el espacio.
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Vive en departamento Fovissste con tasa de la mitad de la Persona 1, pero en UMAS.
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Plaza federal.
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No sé si tiene licenciatura, pero es probable.
- Deudas debido a dos coches, un ingreso de ella no muy bueno, el del marido dudoso pero eso si, dos coches y dos teléfonos de pago mensual.
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Evaluada en su trabajo con 93% de aprobación; da además cursos de resolución de problemas con valor para aumentos y sueldo en la paraestatal.
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Dos hijos.
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Cierta voluntad de acción enfocada en apoyar al marido, que da clases de fútbol infantil. Pasaba mucho tiempo en cosas de fútbol infantil: folletos, volantes…
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Problemas del SAT por depósitos bancarios por organizar tandas.
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Un coche Spark, que es de los más peligrosos por su propensión a accidentes; y cuando lo cambió, fue por un modelo más reciente del mismo.
Nota:
Aquí debo aclarar que sé no puedo comparar a tres personas diferentes que nadie conoce sin parecer parcial.
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De manera objetiva, la Dama Margarita no tiene estudios, pero tiene pocos problemas con los demás y más voluntad de acción. Nunca la vi teniendo que rectificar rumbo. La enfermera y la de resolución de cursos si y muy seguido.
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La de resolución de problemas tiene el problema de que no ha bajado la deuda de su casa y, como es en UMAS y solo ha pagado el mínimo diez años, pues hasta debe más, aunque la tasa es menor.
- Del Spark, El hecho de tener dos coches no tiene nada de malo, pero si el ingreso de la familia conocido es de ella, máximo 17 seguro mas lo que ganara el Marido en una escuela de futbol, menos el deducir pago de fovisste directo de nómina menos dos mensualidades de coches menos dos telefonos, queda MUY poquito si queda.
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La enfermera es más joven y tiene plaza, por lo que en parte la tiene ganada, pero su cambio de objetivos provoca que pueda tener problemas a mediano plazo en el trabajo, o que no recoja los frutos de lo que siembra.
La enfermera y la de resolución de problemas están un poco “asustadas” por lo que deben, lo cual es normal. La Dama Margarita tiene una preocupación mucho más básica: que su hijo esté bien. Pero no se va a aventar un compromiso de casa si no tiene plaza. Y tampoco paga renta; no es arrimada con sus padres porque donde vive se lo dejó la abuela: 50% ella y 50% su hermano; los papás son los arrimados.
¿Cuál parece ser la situación?
Desde mi punto de vista, las dos analistas de 40 años aprox. están en cierta situación buscando lo mejor para sus hijos, creándose problemas a futuro de los 30, es decir, la edad de la enfermera. No es que tener hijos sea malo, pero la Dama Margarita prefirió la estabilidad y salud de su hijo a otras cosas, y la de resolución de riesgos prefirió darles más de lo que pueden ella y su marido, lo cual la lleva a problemas de endeudamiento. No ha usado la resolución de problemas para no crearse un problema mayor.
La enfermera, de momento, no tiene hijos; la conozco desde hace unos doce años. Puede estar tranquila y de repente dar bandazos, y hace demasiados ajustes que son maniobras que no resuelven un problema. Me explico: si tienes una vida, todos debemos tener algo que mostrar que no sean familia ni bienes materiales, sino paz mental y confianza. La profesión de enfermera es muy noble y te obliga a pensar en la vida, pero tiene horarios disparejos.
Pero aquí hay un punto importante:
- Lo que no haces a los 20, la vida te lo cobra a los 30; lo que no haces a los 30, te lo cobra a los 40; etc.
La Dama Margarita pasó por muchas situaciones que no son mías para contarlas, pero a los 40 está estable (menos el trabajo) y tiene un ingreso poco pero regular, y no depende del gobierno. Tiene paz y un poco de coraje porque igual no le pagaron en la paraestatal. Los 30 los vivió haciendo cosas de los 30. Los 20, enfrentados a problemas de los 20.
La dama del Spark tiene 40 y lo cambió por uno más reciente de la misma marca. Tiene problemas con el gobierno por las tandas que organiza, y no debería necesitarlas. Tiene un marido con un trabajo que no va a dar dinero, y posibles problemas de salud que se ven en el semblante, además de algunos hormonales, que salieron en la conversación. Si trabaja bien, pero parece experta en creación de problemas. Su casa no es suya, ella mantiene a su familia, su salud está mal y probablemente más grave por el miedo, a pesar de la plaza. ¿Cómo vivió los 30? Metiéndose en problemas y dando cursos de solución de problemas.
La enfermera es diez años menor. Está empezando los 30 pensando como los 20. Los 20 los vivió con una mezcla que no puedo describir. Sabe que tiene un problema, pero no tiene paz.
Hay un sistema que está fallando.
Si la del Spark es experta creando problemas, no sirve de nada que la califiquen bien, y su plaza no le da oportunidad de ascender o mejorar. Estudiar no lo hace, sino hacer folletos de escuela de fútbol. Muy buena persona, pero hay un error en prioridades.
La Dama Margarita tiene una prioridad: su hijo. Se mueve tratando de conseguir otro ingreso a los 40, pero sin licenciatura no es fácil. Cae bien a los demás, está dispuesta a trabajar duro y tiene un objetivo tangible para ella: no crearse muchos problemas y cuidar de su hijo.
La dama del Spark tiene un objetivo: la paz. Pero está en tantos líos que, si bien le va, pasará unos 15 o 20 años más en bajar a la mitad su préstamo. Ya le di hace unos años tips, pero no les hizo caso. El primero: no participar ni organizar tandas.
La enfermera, ¿cuál es su objetivo? No lo sé. Parece que tiene varios. No lo pregunto. Por sus frutos conoceréis al árbol, y la he visto tomar decisiones por consejo, como la de la casa Infonavit de la que se quejaba, pero que, de momento, es muy útil años después. Así que estamos en una situación en la que vivir como tu edad es estar bien. La conclusión que saco de todo esto tiene que ver justamente con que el medio es el mensaje.
¿Por qué?
Bueno, yo escribo en este blog sin anuncios, sin comentarios, como reflexiones propias, con mi propio nombre. Soy directo, no le saco la vuelta a las cosas. Ese es el mensaje.
Varios de mis clientes se han metido en problemas por situaciones imposibles, por querer ser intermediarios de todo y no hacer nada. Dos de ellos están en casa de sus padres a los 50.
Voy a hacer un comentario un poco arriesgado:
- La dama del Spark usaba sus horas de trabajo en cosas de su familia el 90% del tiempo que pasaba por su escritorio. Sí la vi hacer sprints de trabajo.
- La Dama Margarita, en horas de trabajo, estaba en el trabajo; y en horas de no trabajo, al pendiente de su hijo.
¿Cómo estuvo esto?
Las acciones de la enfermera se rigen por sus horarios. La veo dos veces al mes. Luego me entero de que se va de vacaciones y una que otra cosa que no comento aquí, pero todo son acciones desperdigadas. Si bien estudia un extra para subir de puesto, en lo que no es trabajo la veo en dos direcciones a la vez. ¿Por qué? Bueno, sin estereotipos de lo que debe hacer una mujer o no, la he visto dar dos o tres cambios de timón en trabajo y en su vida, que es su vida. Pero tiene paz… no lo creo.
Mi caso particular tiene un detalle interesante: casi nunca tengo pendientes. Así que en el trabajo, incluso de tiempo completo, puedo pensar en cómo no meterme en problemas y obtener paz. En la casa, sí a veces recibo llamadas que duran de 5 a 10 minutos, a veces 20, pero no me quitan la paz.
El medio es el mensaje.
Los que están en Facebook hablando de cosas místicas, feéricas, no entienden lo que es un entorno serio. Y si tienes la suerte de vivir una vida de comercial, qué bueno, pero no tienes por qué publicarla; hasta te pones en riesgo.
¿Quién tiene paz? Incluso en la misa me parece que después de la comunión dicen: “La paz os dejo, la paz os doy”. En magia ceremonial hay un conjuro que dice al final: “Cristo, valedme y dame la paz”, como si fuera un Pokémon.
El medio es el mensaje.
Trabajando con la Dama Margarita y la otra analista, entre otras tres, me pasó varias veces que solamente la Dama Margarita y yo detectábamos un problema, y las otras cuatro analistas no (incluyendo la del Spark). ¿Por qué?
Porque no estaban pensando en el trabajo. Mis interacciones con Dama Margarita eran para encontrar soluciones a problemas que a veces podía hacer yo directamente; con la dama del Spark, preguntarle tres veces al día algo en que pueda ayudar… mientras estaba haciendo tareas de sus hijos o volantes de la escuela de fútbol.
En el entorno de la enfermera, seguramente otras enfermeras traen sus líos de poder, chismes, descuidos, etc. Pero si dos problemáticas están hablando entre sí, ese sería el medio y el mensaje.
Alguien que fuera amigo de la del Spark o que estuviera todo el tiempo para ella sería señal de alerta, y eso que no era jefe de ellas. Y se acercaban a la Dama Margarita otros para resolver problemas, a pesar de ser la más reciente de las cinco analistas, por su voluntad de acción.
La enfermera, de momento, tiene lo mejor de dos mundos: la plaza federal, juventud, casa y carrera. Ese es el medio. El problema es que el mensaje no queda nada claro. Ahora este otro hospital con el mismo rango. Lo más positivo que puedo decir es que tiene idea de cuándo debe pagar para acabar de pagar su casa, que no es tan complicado.
El problema es aquí muy fuerte para la dama del Spark. No se ve paz en su vida, ni en las fotos que publica. Y en apariencia tiene todo, pero el medio es el mensaje: un trabajo en el que no puede ascender, una materia especializada que no ejerce, problemas por las tandas, problemas de salud.
Una de las tendencias de las tres damas es el uso de tarjetas de crédito. La Dama Margarita, limitado y lo evita. Las otras dos, no sé. Pero el tener casa las hace susceptibles o candidatas a préstamos.
Siendo sinceros, las tarjetas de crédito tienen un problema, aunque pueden ayudar en ocasiones. ¿Cuál es la realidad? En contabilidad hablamos del principio de “primacía de la realidad”: ¿lo que es evidente?
Yo estoy aquí en casa propia, una mañana de domingo, en paz, esperando a los técnicos. Pero a veces el mensaje te lo da simplemente observar.
Usando un ejemplo simple: hace años me di de alta en un grupo de ciencia ficción, allá por el año 1998, y hubo una discusión de meses sobre las ventajas en la vida real de las armaduras de combate de tropas del espacio y de La guerra interminable. El medio es el mensaje, porque se estaba viendo desde el punto de vista práctico, no nerd, cuáles serían más factibles de crear y más útiles en la vida real.
Pero hace poco me dieron de alta en un grupo de series coreanas, y aunque hablan mucho de cosas de los problemas que deben resolverse, de interpretaciones y mensajes que dan los romcom, a veces salen temas de anime. Y me entero, por ejemplo, de que la discusión más activa en el área de anime es de un personaje que es mecánico de día y luchador clandestino de noche, o de personas que se meten las fotografías de sus clientes para resolver sus problemas. Los dos son mensajes y medios imposibles.
Casi casi como Camilo, un defensor de la secta por 2004, que decía ser experto en ninjutsu, capoeira y defensa militar, y acabó con orden de presentación en México por amistad con satanistas, y le quitaron su beca en Colombia por contacto con satanistas y expresidiarios confesos.
El medio es el mensaje. No estoy 100% a favor de los romcom, pero los romcom y los argumentos de ciencia ficción… El éxito en la vida a largo plazo y la paz de todos es elegir unos objetivos, no dejar cosas pendientes de décadas anteriores, y que tu vida sea el medio y el mensaje.
Y eso se aplica también a la Dama Margarita, la analista del Spark y la enfermera.
Sueño en tres partes
En la noche del viernes al sábado estaba en una de mis casas y tuve un sueño no de secuencia, pero interesante y muy largo.
El sueño tenía tres partes.
Parte 1
Iba a haber una comida muy elegante y yo tenía que ir. Una dama medianamente oriental me decía que si iban a estar personas de mi grupo original o del grupo actual. Le contestaba que no iba a ser posible por tres razones: primero, edad o generacional. Segundo que del grupo original solo la Loba Roja tenía mi nivel, porque incluso los superiores del grupo anterior no tenían voluntad de acción; y tercero, que del grupo actual solo uno más había desarrollado esa voluntad de acción. Una persona o dos no cambiaban las cosas, así que era una batalla que debía pelear solo.
Parte 2
Ya en la comida super elegante, en la plática me trataban de emparejar con alguien que no estaba y vivía en Querétaro. Yo iba a tener que ir a esa zona, pero para pararles los pies a alguien. Era esa comida un campo de batalla simulado.
Me recordó un poco la situación cuando mi amiga policía, hace muchos años, era pretendida y acosada sexualmente por un superior suyo, y nuestra solución fue que yo me metiera de nuevo en un gimnasio. Pero antes de enfrentarme al policía corrupto, lo mataron en un operativo. La sensación inminente era que tenía que buscar un gimnasio solitario donde pudiera prepararme para lo que venía.
El camino de salida del lugar era pasando por Cuernavaca. Pasábamos cerca de casas de personas del grupo del Maese Carlos, y era evidente para mí que los enemigos habían comprado casas junto a ellos, pero que era un error de cálculo tremendo.
Parte 3
Al día siguiente me encontraba afuera de otra casa en que viví en el 2001, y decidía caminar a través de un campo baldío para llegar a un edificio tipo casa de cultura donde había un gimnasio. Eran como un kilómetro o más a cada lado, así que era seguro que no me encontraría a nadie en ese camino solitario y podía ver de lejos. Llegaba al gimnasio, veía que les faltaba el aparato de abdominales, pero todo lo demás estaba bien. Lo chocante era el precio: $1000 la mensualidad, cuando todos los gimnasios decentes (no smart gym) son de unos $400 a $500, y con promociones es menos. Pensaba que debía inscribirme porque tenía la ventaja del baldío. La etapa 1 y 2 me daban a entender que sí iba a haber combate físico.
Empezaba mi camino hacia el baldío cuando una voz me llamó. Me volteé y era la Dama Margarita, sentada en una pequeña barda con su hijo de 9 años ( de la vida real). Y me preguntaba a qué iba a ir a Querétaro. Le respondía que me querían emparejar con alguien y tenía que decirle en persona a esa persona que no me interesaba. No quise preocuparla con todo lo demás.
En la vida real y en sueños, la presentación de la Dama Margarita siempre es impecable, pero en esta ocasión tenía como una erupción en las mejillas, como que algo le había caído mal.
Y sonó el teléfono y me desperté…con la sensación de que el sueño me había dado más preguntas que respuestas.
Jupiter y Saturno
Pues nuevamente falló el internet en una de mis casas y aquí estoy desconectado, esperando al técnico. Escribiré aunque lo publique después.
El día de mañana hay una reunión en esta casa, del grupo de trabajo del Camino Rojo.
Y mientras venían de camino para acá, estaba pensando en algo de Júpiter y Saturno (no relacionado con el Camino Rojo directamente) pero es un ejemplo perfecto de una frase que se encuentra en tradiciones esotéricas y por escrito, y que la he encontrado «en campo» en personas y en cinco o seis libros y una o dos personas antes del año 2000.
Incluso me pareció raro cuando uno de los de la secta que me atacó del 2000 al 2017 leyó un libro secundario que yo recomendé y luego me empezó a atacar diciendo que la frase venía de ese libro. No. Como le comenté a esa persona, la frase en cuestión viene, por lo menos oficialmente, de «Los grandes iniciados» de Édouard Schuré. Y la frase es: «Purificación, Trabajo y Combate». https://es.wikipedia.org/wiki/Los_grandes_iniciados
Es de Zoroastro, del camino de Mitra, capitulo 5. A veces traducido como purificación trabajo y lucha. Cito de la versión online, pero mis versiones impresas dice combate.
Cuando, después de diez años de soledad y de meditación, regresó de
nuevo Zoroastro a su tribu natal, los suyos apenas le reconocieron.
Una llama bélica brotaba del misterio de sus grandes ojos y una
soberana autoridad emanaba de su palabra. Convocó a su tribu y a las vecinas
tribus arias para incitarlas a la pelea contra los turanios. Pero simultáneamente
les anunció su revelación, el Zend-Avesta, el viviente verbo, la palabra de
Ormuz.Esta palabra convirtióse en el centro animador de su obra. Purificación,
trabajo y lucha, tales fueron las tres disciplinas. Purificación del espíritu y del
cuerpo por la plegaria y el culto del fuego, a quien llama “hijo de Ormuz”, que
entraña el primordial aliento de Dios. Trabajo de la tierra con los útiles de
labranza y el cultivo de los árboles sagrados, el ciprés, el cedro y el naranjo;
trabajo coronado de amor con la esposa, sacerdotisa del hogar. Lucha contra
Arimán y los turanios enemigos.
La vida de los arios, bajo la guía de Zoroastro, fue de este modo un
interminable velar de armas, un combate incesante ritmado y dulcificado por
las tareas campestres y los goces másculos del hogar.
En este momento, sentado, me encuentro a la espera. Es viernes, poco más del mediodía, y estoy sentado frente a la computadora. En la mesa hay una pizza que acabo de comprar. Bueno, ¾ de pizza para ser exactos.
Está caliente. No me importa demasiado la temperatura de las cosas, pero evidentemente una Coca-Cola debe ser fría, un helado también, y una pizza debe estar por lo menos al tiempo.
Júpiter es uno de los dos planetas más grandes de nuestro sistema solar, y representa generosidad, jueces, juicio, viajes y a veces lujuria. Saturno es el tiempo, propósito, a veces desperdicio o reclusión. Rencor. También madurez.
La obra alquímica se supone que es convertir el plomo (Saturno) en oro (el Sol). En vida. En propósito.
En mi caso particular, tengo razones para pensar que no hay una transición simple entre los dos símbolos, Júpiter y Saturno. Quizá un poco de meditación, pero eso no es todo.
Comentaré sobre cosas de mi vida, pues no estoy en libertad de poner otros ejemplos.
Empecé a trabajar en 1991. En ese entonces usaba trajes de gama baja: Aldo Conti y similares y en el 93 empecé a usar Pardueles. Sí, casi todo el tiempo que trabajé de 1991 a 2000 me la pasé de traje y corbata, a veces coordinado, y en el 2000 con chaqueta deportiva y jeans por razones que comentaré. Pero hay algunos datos que me hacen pensar en esa época como «jovial» (que significa Júpiter). Principalmente de 1995 al 2000.
Una regla que he tenido la mayor parte de mi vida es pagar todo en efectivo y no tener deudas. Mi primera tarjeta de crédito la saqué en el 2006, a los 34, por causa de fuerza mayor, pero las dos primeras tarjetas a mi nombre fueron un robo de identidad que inmediatamente cancelé, allá por el 2005.
Del año 1995 a mediados del 2000, mi vida fue estar sin barba, de traje, con Fahrenheit o Hugo Boss, programar, trabajar y demás. Es curioso que tres de mis cinco parejas me conocieron sin barba, y la tercera solo me vio con barba una vez, como un año después.
Hay algunos puntos aquí que debo resaltar:
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Me dejé la barba no por gusto. Fue por necesidad. Desde los 17 tengo mucha barba y usaba entre 40 y 50 minutos en rasurarme al ras, con rasuradora y rastrillo, una vez en la mañana y otra como a las dos de la tarde para que no se viera la sombra de barba, por lo que me llegaron a llamar la atención en un trabajo aunque estaba rasurado bien a las 8 am. Y me dejé la barba porque en el 2000, después de terminar la relación con mi prometida, me pidieron hacer algo en el trabajo que iba a usar muchísimo tiempo, así que les dije que sí pero que me iba a dejar la barba o no me daba tiempo. Y lo hice, principalmente porque con eso me ahorraba una hora diaria y me veo bien de barba.
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Tuve varias experiencias de trabajo y con el sexo opuesto que me demostraron que la cortesía era todo, y a la vez algo más. He comentado de una chica de Nebraska, y hubo una a la que llamaré Isabel II, de las gaseras, con la que hablé muchísimas tardes y, a la distancia, ella solo pedía estar hablando tanto conmigo en mi oficina por querer algo conmigo. No me di cuenta sino como tres años después. Esa misma curiosamente me la encontré en el 2001 en Polanco y nos saludamos de abrazo y beso, así que no hubo ningún tipo de rencor por mi manejo de la situación.
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Me encontré a los 25, es decir, 1997, con una situación múltiple: mi padre no era muy confiable desde hacía unos años y me resultaba más práctico seguir mi propio criterio. Él era centrado, sí, pero simplemente como hijo único aprendí a moverme solo y es lo que hice. La relación con la pareja uno fue muchos años antes, y la relación con la pareja dos, la doctora, terminó en muerte de ella, así que en 1998 me encontraba soltero, con buen trabajo… y dos casas.
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No puedo decir que ganara muy bien. Calculo que mi ingreso en esa época era cercano a 2200 USD mensuales, es decir, 40 mil pesos de ahora, pero al no pagar renta eso me ayudaba mucho. Y en realidad, al igual que ahora, dedicaba el tiempo a pensar y organizar los siguientes años.
Pero en el año 2000 sucedieron una serie de eventos no simultáneos pero casi:
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Termina la relación con mi prometida (pareja tres) porque lesioné al exmarido que me buscó pleito y su hija no me pudo perdonar.
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Hacen tres burradas monumentales en el trabajo: un cheque con un 0 de más que costó varios millones de pesos por sobregiro, una mega multa por publicidad rompiendo un convenio, y el caso del sabotaje industrial.
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Un incidente violento con tres amigos/alumnos del exmarido que me obligó a cambiar de casa, de un departamento a otro en el mismo conjunto de edificios. No por seguridad sino porque las circunstancias lo hacían aconsejable y por algo de mi papá al mismo tiempo.
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Mi jefe se dedicó a premiar a los inútiles, lo cual le costó el puesto. A mí me ofrecieron irme por noviembre del 2000 a otra ciudad, pero no quise.
Y en 2001, por muchos eventos extra:
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La economía se fue al demonio a nivel nacional.
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Ocho de mis diez clientes cerraron.
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Estaba una tecnología que no servía para casi nada llamada VRML, problemas con .NET, incompatibilidades y la primera versión de ASP.
Resultado: el 2001 puedo definirlo como un periodo de meditación y calma, restringido de dinero. Mi perro Mantra nació el día de los atentados de las Torres Gemelas, e identifico a partir de ese nacimiento una serie de cambios en mi vida.
Sin meterme en demasiados detalles, no diré que me volví desconfiado, pero sí empecé a usar mejor mi tiempo. Los clientes en ese momento no estaban dispuestos a pagar bien por traje, así que empecé a usar ropa adecuada al centro de trabajo.
Me tocó enfrentarme a los de la secta con ataques encubiertos a mi pareja desde 2002, y de manera declarada contra mí desde 2000 más o menos hasta 2017. Básicamente, este blog empieza como inicio de esa etapa saturnina, no jovial, en 2004, donde me doy cuenta de que es el tiempo de documentar más las circunstancias y combate, con mis propias debilidades y esquivar los errores cercanos, así como hacer buen uso del tiempo, cosa que creo he hecho.
Y es así. Todo el tiempo de trabajo antes del 2000 era una mezcla de purificación (limpiar lo que estaba dañado en el entorno y mis trabajos) y al mismo tiempo trabajo. En 2002 en adelante no solo programaba, sino que tenía reuniones con directivos que eran luchas de combate corporativo contra iniciativas suicidas o estúpidas. Esa etapa fue mucho más obvia esa sensación de ser el único adulto en la sala. Solo que en ese momento ya me hacían más caso que cuando tenía menos de 30. Así que es raro.
A su manera, puedo decir que la etapa sin barba fue jovial; el 2001 deja Júpiter atrás; y el 2002 empieza con series de obligaciones de tiempo bien medidas, mayor disciplina y uso del tiempo según Saturno.
Y a su manera era siempre lo mismo: purificación, trabajo y combate.
El caso del cliente muerto
Hace una o dos semanas comentaba sobre los hoarders, o acumuladores compulsivos. Puede deberse a muchas cosas, y comentaba que puede ser incluso de cosas virtuales. Está el caso de la persona que grababa noticieros en VHS durante años y ahora tiene un acervo histórico, o el de un canal de personas que hacen sus propias estaciones con Synology o similares para almacenamiento masivo en terabytes, y para acabarla, algunos respaldan todo eso.
Me enteré de esos asuntos por cuestiones de soluciones, por el 2010, para una empresa de comunicaciones vía satélite en la que estaba trabajando, y mi necesidad era respaldar 24 terabytes.
Que resultaron ser de archivos corruptos.
Por esas mismas fechas me tocó vivir el extraño caso del cliente muerto.
Todo empezó por el 2003 o 2004. Una persona de la lista «Ojos Abiertos», Marco Uno, el arquitecto, me dijo que si podía darle hospedaje web a una persona que tenía un sitio personal; era español. Me puse en contacto con él, al que llamaré con el seudónimo de David, aunque no era su nombre. Lo que necesitaba David era respaldar una cantidad mediana de drivers o controladores de hardware, para que estuvieran en línea, y un pequeño blog personal. Para eso necesitaba un .com y un .net, así que nos pusimos de acuerdo con un precio y funcionó normalmente durante uno o dos años, quizá tres.
Mis servidores tienen respaldos automáticos y manuales, pero en su caso eran tantos archivos pequeños que no me convenía hacer respaldos manuales, se lo expliqué. El sitio era un blog al que yo entraba regularmente, como al de varios de mis clientes, para ver si había algún problema. Y además, aunque muchas personas no lo saben, hay suites de antivirus para Linux; los más conocidos son ClamAV y ahora Immunify 360.
Los dos siguientes años noté que la cantidad de drivers pasaron a ser… significativos. Y también algunas utilerías dudosas que venían con anuncios, como si hubiera subido información de Download.com (que en 2000 eran buenos, pero luego se volvieron distribuidores de nagware, adware y basura). El espacio que usaba David era más o menos significativo, pero no me preocupaba porque ese era un servidor legacy y tenía un cliente adicional que por sí solo pagaba todo el servidor. Así que, con el paso de los años, todo lo de David era ganancia, y el otro cliente pagaba el servidor y quedaba un extra.
Allá por el 2011 o 2012, David era cliente desde hacía unos ocho o nueve años, y de repente me contacta una mujer para decirme que era amiga suya y que David había muerto. Unos datos del nombre de referencia de la dama me permitieron llegar a un blog personal de ella, donde venía una seudo historia de amor entre una solterona de 40 y un joven de 25. Las fotos mostraban a David como alguien con… deformidades espaciales. Es una forma de decir que la cabeza tenía bultos, o que un hombro estaba 20 centímetros más alto que el otro. Y se murió de un cáncer super agresivo.
Ella quería mantener el sitio funcionando. Le dije el precio y que iba a revisar qué estado tenía el sitio. Era evidente que ella iba a tener problemas de dinero, y eso que el sitio no era caro, pero además, como David no contestaba a los correos, tuve que dar por buena la teoría de que se había muerto.
El sitio era bastante feo, con la mejor tradición de las páginas de MySpace y etiquetas blink. Bajé un respaldo del .com a mi máquina, lo descomprimí, y mi detector de spyware, Spybot, dio positivo en unos 80 o 90% de los drivers. Es decir, eran, por decirlo de algún modo, virus benignos.
Empecé a hacer un análisis forense y encontré que de las 70 páginas más o menos, unas 20 o 30 llevaban al sitio .net, que yo no le daba alojamiento. Así que me puse a rastrear el .net en internet, pero «no existía» en buscadores. Igual, revisando aquí y allá, localicé que estaba en una compañía española super descuidada, y lo que tenía eran .iso ILEGALES de Windows de todas las versiones, incluyendo zips de Windows 95 en sus tres versiones. Literalmente parecía un museo de sistemas operativos, y por mi experiencia vi que todo era de Microsoft. O sea, lo mas razonable es que tuviera una suscripción MSDN. No hubiera sido raro que, con uno de los procesos de partners que pagabas acceso a documentación, él hubiera bajado de algo similar todas las ISOs, pero eso no significaba ni que él tuviera una licencia, ni que no estuvieran adulteradas. Eso era un peligro grave. Me comuniqué con el host y le reporté las ISOs ilegales, que desaparecieron unos tres días después sin darme respuesta.
En el caso del sitio .com, que sí estaba en mis servidores, después de limpiar el spyware, los drivers que quedaban eran muy pocos, y todo lo que quedaba era un sitio lleno de GIFs animados y bastante feos. No podía yo ser grosero con la «amiga», así que le dije que los archivos tenían virus, pero que podía mover lo rescatable a otro servidor. Ella me dijo que sí, y le dije que podía darle el alojamiento gratis porque en realidad ya era muy poco (literalmente unos 30 o 40 MB). El año siguiente ella desapareció cuando tocaba la renovación del dominio, que dejé perder.
He tenido otros clientes que murieron, pero este me acuerdo porque las imágenes de la dama y el joven con bultos en la cabeza y un hombro 20 centímetros más alto que el otro siempre estarán asociados en mi cabeza a los acumuladores compulsivos.