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Mi relacion con la musica 2/?
Al llegar a Guadalajara una de las cosas que mi padre quería que hiciera era pesas, ya que él comentaba la importancia de hacer ejercicio en serio, sea para fuerza o volumen, antes de los 19. Así que cuando llegué a Guadalajara, en tercero de secundaria a escuela particular, además me inscribió en un gimnasio muy cercano a la escuela. Literalmente había una plaza con gimnasio en la esquina de enfrente.
En el gimnasio ignoré casi siempre la música; estaba más al pendiente de mis respiraciones, de cuerpo, de contar repeticiones. En ese ambiente, sin embargo, sí se oía de repente algo de pop y balada, pero cosa muy rara. En la escuela estábamos separados en salones diferentes, hombres de mujeres, y los hombres de la escuela de paga lo que oían era en parte pop… y The Police, Bon Jovi y algunos Megadeth e Iron Maiden. Yo sabía que existían varias vertientes de rock por las películas de Elvis Presley y la clásica Heavy Metal de 1980. Probablemente ya había visto Breakdance. Ese ambiente no se oía en mi escuela.
En ese año ya tenía novia, clase media, que estaba en la misma escuela que yo y que estaba evidentemente en el grupo en el que no la veía sino a la entrada o a la salida, amiga de la familia. La madre de ella fue bailarina de ballet clásico y luego folclórico, e incluso sale unos momentos en una película de Pedro Infante en un ballet folclórico. Mi papá y su mamá se conocían de cuando ella era bailarina de ballet clásico y de alguna forma conoció a mi padre en la ópera; nunca pregunté.
En la casa de esta dama la música era más o menos rara. Vivían en dos departamentos normales, no de lujo, junto a Plaza del Sol. En uno de ellos estaban las tres hermanas y la abuelita, y en el otro los papás. Como a la abuelita le gustaba Jorge Muñiz y similares, era algo que a veces se oía, pero la música estándar ahí era Lara y Monárrez, unos compositores de balada, y algunas cantantes femeninas. La hermana menor, Rosy, era fanática de Tatiana, y tenían todos los discos. También una vez vi todos los discos de vinilo. Muchos eran de música clásica, pero de colecciones divulgativas, y tendrían unos 40 de pop que no recuerdo, pero principalmente intérpretes femeninas, nada de hombres. No eran fans en lo absoluto de Menudo, Luis Miguel o algo así. Así que la música incluso en ese ambiente era controlada: Lara y Monárrez, y el ambiente pop de Tatiana, que la verdad era de muy buena calidad. En un momento dado apareció el disco negro/rojo de Sasha Sokol, que era una referencia de moda para todas las adolescentes pudientes de la época. Mi novia no era rubia ni estilizada, sino físico de deportista y morena con cabello negro, así que Sasha no le interesaba en lo absoluto.
En mi casa mi padre ya se había casado y mi madrastra oía música clásica y tangos de Argentina. Yo conocía a Susana Rinaldi, Hugo del Carril y Carlos Gardel desde antes, y una de las discusiones más fuertes que me tocó oírles a mi padre y a ella fue justamente sobre Susana Rinaldi. En esa época el punto medio era oír en casa ellos dos algo de lo que iba a hacer mi padre, mientras él pensaba y oía, y dibujaba un poco; ella, acuarela. No tenía necesidad de trabajar en lo absoluto, y vivíamos en una casa de cinco recámaras en Guadalajara.
Pero algo pasó con la música.
No discusiones por la música, sino que pláticas de repente de mi padre explicándole parvulitos uno, aunque ella fue directora de Opus 710, me parece que antes de ser Opus 94. Así que mi padre la conoció cuando ella era directora de la estación de música clásica; ella lo entrevistó en las funciones de La viuda alegre, donde él era Danilo, y dos años después o menos estaban casados. Según mis cálculos mi padre tenía unos 47 y ella unos 29, rubia y de ojos azules, de Universidad Anáhuac.
Debería de ser el asunto como peces en el agua, pero no. Tampoco es que hubieran pleitos. Empecé a notar lo que se llama buzzwords o pantallas de marketing. Sí, ella conocía palabras de marketing y lo que era una sonata y una sinfonía, pero era mecánico. No lo sentía. Así que a pesar de ser todo música, él y acostumbrado a oír música clásica con su mamá desde niño, habían ciertos roces. Para mi padre la música clásica era respirar, no era el trabajo.
Normalmente no le pedí nada a mi padre a lo largo de mi vida, pero por esas fechas, unos 14 años, le pedí un walkman de Sony y fuimos a comprarlo a Plaza del Sol, que estaba cerca también. Y lo que mi padre me grabó en cassettes fueron conciertos de piano. Aunque había oído varias veces a Rachmaninov, Debussy y Grieg, Schumann para mí fue un mundo diferente de paz. Y oír el segundo de piano de Rachmaninov de Richter todavía es parte de mi música preferida. Así que a veces, para no ir un poco de mundo real, y como ruido blanco por las situaciones en la casa, el walkman solo lo usaba en la casa. Salir con él a la calle era ridículo porque causaba problemas en el entorno. Y como muchas veces mi padre y su esposa viajaban, no era raro que yo me quedara solo o casi solo durante tres a cuatro semanas al hilo. Ya sabía cocinarme yo solo, y a partir de los 16 empecé a manejar, así que iba también al súper.
Un día por alguna razón llevé el walkman a la escuela, y me enteré que varios compañeros y compañeras uno, estaban interesados en la revista Eres, y dos, que estaban interesados en la preparatoria sobre todo en música pop, con los que yo me juntaba. Mi mente sumó dos más dos, y como mi padre compraba discos por mayoreo, pues tenía descuento, así que empecé un negocio de casetes sobre pedido, con 10 a 15% de descuento del precio de los súpers, pero me dejaba cada uno unos 60 a 70 pesos de ahorita, y vender diez o doce al día era muy buen negocio.
Incluso con mi novia mencionada tuvimos que investigar quién era David Bowie; vimos ella en su escuela y yo en la mía que nadie se interesaba por Miguel Bosé, y estaba sonando mucho la música de Alaska y Dinarama, más una canción de un dueto mexicano llamado Domino, pero literalmente tanto ella como yo no sabíamos absolutamente nada de música rock o algo fuera de eso.
Se empezaron a volver populares algunas canciones del grupo mexicano Timbiriche, la hermana de mi novia se volvió fan de la cantante María del Sol, y se consiguió varios discos antiguos con letras muy decentes, así que era pop en ese ambiente. Luego me di cuenta que canciones que yo pensaba eran de Pandora, eran de Flans, pero como no tenían el primer disco de Flans, pensaba que No controles era un comercial. Y como el segundo disco Veinte millas tenía canciones de Lara y Monárrez, mi conclusión era que Pandora estaba cantando a Lara y Monárrez, no que eran dos grupos diferentes.
Así que en resumen, hice negocio vendiendo cassettes originales sobre pedido de cantantes mujeres (Ana Gabriel, Thalía, Tatiana, Sasha, Alejandra Guzmán, María del Sol) y se empezaba a oír mucho del disco de Timbiriche que tenía Besos de ceniza y similares.
En el gimnasio las cosas cambiaron. Me di cuenta que debía terminar mi relación con mi novia y todavía asocio la época de mi levantamiento de pesas en serio y tener 120 centímetros de pecho con la música de Besos de ceniza. En la preparatoria, en una de las tres escuelas a las que tenía que ir, había un semi estadio muy cerca, así que durante una temporada me tocó mucho oír a Bon Jovi en vivo mientras estaba en clases de contabilidad. Conocí a una chica que se llamaba igual que mi novia, pero estudiante de derecho, y con ella a cada rato se oía en el ambiente las canciones de Dominó y de Alaska, principalmente Vértigo. Alaska es confuso y no se vendía, por muchos estilos diferentes y agrupaciones diferentes, así que solo puedo decir que eran canciones como Vértigo y A quién le importa, junto a una o dos más, desconocidas. También se oía mucho Basta de María del Sol, la de Un nuevo amor.
Pero la música no me interesaba.
Por una serie de asuntos, sucedieron dos cosas no relacionadas pero que cambiaron mi vida.
Uno, que mi papá y su esposa tuvieron problemas con unos vecinos mientras yo tenía novia todavía, no nos querían a los del DF, y como mi novia y la esposa de mi papá eran de buen ver, pues les dio por mostrar a los jóvenes su masculinidad con el coche Cougar del año, y la cantante Karina a todo volumen (Ay amor, Se acabó, etc., y Hombres G). Los Hombres G eran un grupo que se oía mucho entre los chavos tanto de mi escuela como esos vecinos. Yo sin interés en ellos, mis clientes eran casi todos mujeres, y nadie me pidió discos de hombres salvo una que otra que me pidió discos de Luis Miguel, en versión cassette, pero creo que no vendí nada más. Una de mis compañeras, la chica de los ojos verdes, era fan en serio de Miguel Bosé, así que me enteré de canciones como Amante bandido y El hijo del capitán trueno, aunque lo raro es que mis compañeros de preparatoria no sabían quién era el capitán trueno, un «tebeo» o cómic español de bastante buena calidad, de la misma época que El corsario de hierro, y que estaba relacionado también con El Jabato.
- Se que la canción El hijo del capitán trueno es de muchos años después, pero considero probable que se hubiera hecho una versión de prueba en vivo, ya que esa chica tenía canciones raras de Bosé, y estoy seguro de la plática con ella y su amiga Alma Delia explicándoles quien era El Jabato y quien el Capitán Trueno. Por anacrónico que parezca no es error de mi parte.
Como resultado del pleito con los vecinos, le pedí a mi padre permiso de aprender defensa personal y me dijo que sí, y dejé de hacer pesas por eso, pero no nos adelantemos.
Allá por 1988 conocí a la dama que ya mencioné que se llamaba igual que mi novia. Es una historia que ya he contado: evité que la atropellaran, el atropellado fui yo, y me salvó un curandero famoso, que después me invitó con ella a ir a su casa, y ya recuperado fuimos. Ese señor manejaba grupos de tradición mesoamericana y lo que se llamaría escuela esotérica, y yo era muy apreciado por mi voluntad de acción y mi interés en los demás, que quedó evidenciado por mis acciones para salvar a la dama.
Como parte de ese grupo conocía varias personas; para fines prácticos eran dos o tres grupos, uno relativamente reciente de seis personas, otro de unas nueve de años anteriores. En ese grupo había una chica con la que hice buena amistad, sobre todo porque después de un incidente en la montaña donde alguien salió lastimado, fue evidente que solo ella, el maestro y yo teníamos idea de primeros auxilios. Ella es la doctora que más adelante fue mi segunda pareja, unos siete años después. En esa época ella estaba terminando medicina. Sus padres tenían una tienda de ropa en Plaza del Sol, y como ella también leía, luego nos quedábamos a ver en hamburguesas Búfalo u otros lugares, sobre todo para hablar de libros como La dama blanca, de Robert Graves, La decadencia de Occidente, y Gurdjieff, Ouspensky y Guénon. Fuera de mi padre y dos amigos suyos, es la única persona que conocía metida en eso. Y nos llevábamos muy bien aunque ella me llevaba unos cuatro años o cinco.
En la tienda de sus padres la mamá era fan de música buena de rock tranquilo de Estados Unidos. Así que allí supe que era Bananarama, y Eurythmics, Annie Lennox, Bonnie Tyler… y también escuchaban conciertos de piano.
Cuando decidí dejar las pesas comenté en el grupo de tradiciones mesoamericanas si alguien sabía de defensa personal, y mi maestro me recomendó el lugar a donde fui, donde el «lobo café» de su grupo, que enseñaba pero solo sobre recomendación. Dentro de la simbología de los grupos mesoamericanos se usa la figura de lobos, por características químicas, relacionada con la gente lobo de los huicholes. Así que nos inscribimos varios de nosotros y solo seguimos yendo la chica a la que doy el seudónimo de «la loba roja» y yo. Así fue durante unos tres años.
Ese maestro de defensa personal era muy pero muy estricto en un tema. No oír música a menos que fuera realmente necesario porque distraía, abría puertas y atontaba nuestros sentidos. Mi maestro tradicional estuvo de acuerdo, así que a partir de ese momento dejé de oír música, aunque se tenía que hacer en la casa por la carrera de mi papá, y lo que oías en la calle. Pero sí, de vez en cuando oía el segundo para piano de Rachmaninov o algunas sinfonías, pero mi consumo de música, que era bajo, se redujo durante mucho a casi cero. La doctora igual.
Una vez me contó ella que se dio cuenta que la música abría puertas, cuando fue a ver la película de Dirty Dancing de Patrick Swayze y Jennifer Grey, y me comentó de Calles de fuego, que yo no vi hasta muchos años después. Pero sí, entendí que I Need a Hero de Bonnie Tyler es un himno.
Yo me acuerdo de haber visto La Novicia rebelde, Flashdance y Sobreviviendo con Travolta, y sabía que a muchos les parecía muy buena película Amor sin barreras, que yo no había visto todavía.
Esta historia continuará, pero estamos en 1989 más o menos.
Mi relacion con la musica 1/?
En la casa, ser hijo de un cantante de ópera significaba tres cosas. La primera es que, por su trabajo, salvo que estuviera con compromiso previo o ensayos, mi padre siempre estaba en casa. Segundo, que en casa se oía música solamente clásica y el 80% del tiempo. Y tercero, que luego te enterabas historias como la vez que tu papá destruyó un radio a patadas, de un tercero, que estaba oyendo música de los Beatles.
Sus razones tenía, y él lo había pagado, pero no puedes poner los Beatles cuando alguien está estudiando el Stabat Mater… para grabar en disco.
Incidentalmente, está la historia de otro tío, el banquero, que después que alguien se pasó de listo en un asunto, destruyó de dos patadas una cómoda. Sin saber artes marciales.
Yo prefiero no ser temperamental.
Crecí hasta los 14 más o menos en medio de música clásica, conciertos, misas musicales y ópera. En lo personal llegué a detestar un poco la ópera, en el sentido de que me tenía un poco saturado. Sí, se oía zarzuela, opereta y algunas cosas dependiendo de lo que mi padre fuera a cantar, que en un concierto divulgativo podía incluir dime que sí, jurame, granada, y la súper popular ojos tapatíos, que mi padre solo usaba cuando tenía que prender a la gente en un concierto y por lo general la cambiaba en lugar de otra cosa. Sí, conciertos en teatros, museos, Bellas Artes, y algunos en el interior del país, pero lo que daba de comer en la casa era la ópera, la novena sinfonía de Beethoven, y a veces alguna temporada de opereta y zarzuela.
Pero cuando tenía 13 me di cuenta que lo que a veces veían en musicales, por ejemplo, Cantando bajo la lluvia, Siete novias para siete hermanos, etc., y en una de tantas que vino una cantante de USA a México a hacer el papel del paje en la opera Baile de Máscaras, donde mi padre era Ricardo, oí algo raro que resultó ser música country de relativamente buena calidad. Recuerdo Jolene de Dolly Parton, y de Nancy Sinatra la de esas botas se hicieron para andar. Sin embargo, el año 1985 fue un poco curioso en varios aspectos contradictorios.
- En 1985 salieron de manera casi simultánea en México dos tríos de mujeres, Pandora y Flans. Se oía su música en todas partes.
- En un ciclo de cine, me tocó ver una película donde estaba el tango Ansiedad, de Hugo de Carril. https://www.youtube.com/watch?v=kUEDvbEsyZk
- Y el camino a mi secundaria me tocaba oír muchas cosas en los dos o tres kilómetros que eran a la escuela. Más adelante supe que eran cantantes seudopopulares, como El Pirulí (asesinado), y otros que solo conocía de películas. Pero por donde me movía a la escuela se oía de todo. Me familiaricé sin saberlo con lo que luego se llamaría el rock urbano, que no me gusta en lo absoluto. Así que sin saberlo me encontraba pasando por lugares donde estaba oyendo música de El Tri, y lo que después sería Heavy Nopal, Tex Tex y similares. Pero al pasar por unas fábricas tenían lo que era sonido de cumbias, Sonora Santanera y demás, ni modo «accidente de tráfico» o mal necesario, y como no me podía desconectar las orejas, y entonces ya era estúpido no estar atento al ambiente, me contaminé un poco de pasada pero no más de lo necesario.
- A una maestra de inglés le dio por poner audios en un laboratorio de inglés con audífonos y todos, y quería que cantáramos Yesterday de los Beatles. Referencia obligada:

Si bien yo estaba familiarizado con películas infumables de Vicente Fernández que a veces tenían vecinos de mi abuela, lo más que se veía en México de películas mexicanas era en casa de mi abuela en Guadalajara, y eran de Jorge Negrete, Pedro Infante y Luis Aguilar, y con mi padre solo si estábamos literalmente en un pueblo o ciudad en medio de ninguna parte, sin libro, y con demasiado calor para salir del hotel.
Por una u otra cosa mis orejas permanecieron puras. Si bien se oía en las calles cosas que después supe eran las cantantes Yuri, Marisela, e incluso Alberto Vázquez, simplemente la música no me interesaba. Por ejemplo, yo sé ahora que Flans era un grupo musical, pero durante unos diez años estaba convencido que era una marca de ropa.
Como para ver a mi novia en el 1986 pasaba por una tienda Suburbia por dentro porque era más rápido, vi la marca de ropa Flans, y estaba convencido que era una marca de ropa. Incluso a una compañera que se vestía así le decían Flans, y yo pensaba que era por la ropa. Incluso nunca entendí porque en la secundaria y algunos grupos de preparatoria donde yo no estaba, hacían tablas gimnásticas con el comercial de Choco Roles, que era bastante largo.
Años después me enteré que era «No controles» de Flans. No un comercial de «Choco Roles» de Marinela.
Mi padre se volvió a casar en 1985 o 1986, después de una temporada de por lo menos 30 funciones de La viuda alegre, en el teatro de la ciudad, donde claro que era el conde Danilo. Un resultado de lo mismo fue que como no bailaban demasiado bien las dos vocalistas, en lo que se necesitaba, mi padre les enseñó o pulió sus habilidades de baile. El vals ya lo sabía yo bailar y lo había visto desde algunas giras de 1978-1980 con cosas de Strauss. Pero sí me acuerdo que mi padre fue el que les explicó cosas a varias de las mujeres de la obra, en vez del director de escena, que era Luis Gimeno. Era de esperarse y lo más seguro es que ellas se sintieran agradecidas porque alguien pudiera explicar polkas, mazurca y demás, además de ser bastante guapo, y mi padre cumplía los requisitos.
Solo que empiezas a ver una diferencia de la Princesa de las Czardas que en su momento ponía mucho Cristina Ortega. Por lo general mi padre estaba en Bellas Artes o en la novena sinfonía, pero dos o tres veces tuvimos que viajar de urgencia por problemas y ayudar a Cristina Ortega, así que si mal no recuerdo, mi padre encontró varias veces giras cortas de 8 a 10 funciones con La princesa de las Czardas, completa a veces, y el que estaba normalmente era según yo un barítono que según yo se llamaba Salvador, y es posible, pero no lo afirmo, que fuera el tenor Salvador Novoa, que era más o menos de la edad de mi papá.
Me llamó la atención el contraste entre La viuda alegre y el personaje de Silvia en La princesa de las czardas. En el primero es un ensemble coral a veces desde el septimino, mucho movimiento, pero la música de La princesa de las czardas no pegaba tanto a la gente y sobre todo era por lucimiento de la protagonista, por lo cual supongo que la ponía la maestra Cristina Ortega. Pero sí, eran dos ambientes diferentes. Uno se veía alguien que no era aceptado en un medio social, el personaje de Silvia, y el otro era un conde, el personaje de La viuda alegre, que desciende al mundo normal por cuestiones sociopolíticas y económicas, pero las personas preferían mucho más ver El país de las sonrisas, La viuda alegre, o incluso Luisa Fernanda y El soldado de chocolate. Eso se vio mucho en Bellas Artes y el Teatro Hidalgo en 1982 a 1985, cuando el desastre de la nueva administración de Bellas Artes, la UNCO ( un mal intento de integrar a los cantantes de ópera a los grupos artísticos de Bellas Artes, la «Unión Nacional de Cantantes de Ópera» ) y corregir el mega problema del que nunca se recuperó de la ópera en México.
Sin embargo, a pesar que vi cómo la gente respondía a una serie de «cuadros» o conciertos escenificados en el Teatro Hidalgo en 1984 más que a la ópera, ver a mi padre haciendo el personaje de Rafael en las arias de La Dolorosa, con aquella cruz y el traje de monje, o la canción húngara de la zarzuela Alma de Dios, una zarzuela desconocida.
Ausensi :
El ambiente es un poco pesado en esa obra. ¡Los españoles estaban prendidos! El personaje es un vagabundo que pasa por la entrada de la ciudad. No aparece más en la obra.
Recuerdo cómo se ponía la gente. Y la forma en que se ligaron las cosas. Lo que se hizo en el Teatro Hidalgo eran números de zarzuela y opereta ligados, con vestuario real de la obra pero con escenografía al mínimo. En la canción húngara iba mi padre en ropa de civil, en el escenario, pareciendo que iba al monasterio de La Dolorosa. Después, la romanza y el dúo con La Dolorosa.
Las personas buscaban eso, no la ópera en bellas artes de la pésima administración del 1982 al 1988.
Sí, la música puede ser ambiente, esperanza y dolor.
Pero también combustible.
Así que cuando me fui a vivir a Guadalajara las cosas me agarraron de sorpresa.
Ya no estaba en Kansas, Toto.
Esta historia continuará.
De la época de Banco Union y un maestro
Este es un tema de dinero y de bancos, aunque no lo parezca. Si sale a relucir que mi padre era cantante de ópera, es porque es relevante para el tema. Él inauguró la Sala Nezahualcóyotl en México, y siempre fue de papeles primarios en Bellas Artes.
En el tiempo que trabajé en las gaseras, me encontré varias veces con una situación un tanto particular. Me contrataron para trabajar en Polanco, pero me la pasé unos tres años de los cinco yendo a las sucursales. Pero cuando tenía que ir a Tecámac en particular, me resultaba mejor tomar autobús que irme en coche. No acabo de entender por qué la contralora se enojaba conmigo, después de que ella me dio dos aumentos de sueldo por hacer muy bien mi trabajo en el mismo año que entré, pero después esperaba que yo estuviera a las 9 en Tecámac. Imposible.
Supe que fui el único sobreviviente a ciertas llamadas de atención: me tuvo que dar la razón y, como yo no me iba a comer y no me iba temprano o a mi hora, se compensaba. Y la verdad todo funcionó muy bien cuando me tocaba ir allá, que fue una temporada de ocho meses, y quizá una vez cada quince días.
La parte que me interesa más de momento es que, después de la crisis financiera de 1995, que a mí me tocó más o menos normal, aunque fue un año duro, tomé la costumbre de comprar el periódico «El Financiero» siempre que iba a Tecámac y comparar detalles de tasas brutas y netas mientras iba de camino. Me acuerdo especialmente del malabarismo mental: unos bancos decían tasas brutas, otros netas. Banco Unión daba buenas tasas pero era muy reciente (involucrado después en situaciones dudosas), y su manejo dudoso no se notaba por los números bastante claros. Me sorprendió siempre un poco la estructura del banco BITAL, mismo que estaba relacionado con mi familia, ya que uno de mis tíos, banquero, tuvo que ver con su formación bastante. Él venía de BCH de inicio, y el camino bancario parecía ser lo mío, aunque mi padre me causó problemas con el extravío de algunos papeles y una que otra piedrita en el camino. Básicamente me independicé de mi padre antes de los 20 debido a que yo veía un problema entre moral y financiero para mí. Yo no iba a tener sus ingresos, y siempre he sido más directo en todo que lo que fue él.
Sin embargo, aunque no me daba cuenta en su momento de que las tasas bancarias brutas eran excesivas de 20%, era importante en varios aspectos en ese momento de mi vida ver las tasas. Otro de mis negocios secundarios en 1997 estaba relacionado con esos indicadores, y mi ingreso era de tres partes: unas máquinas de refrescos que coordiné en otro lugar después de que falló el proveedor original, mi sueldo de la gasera y, al final, el sueldo de la agencia de publicidad y otros clientes pequeños.
Y un día me encontré a un maestro de matemáticas en el mismo banco que yo.
Pero el asunto del maestro es un poco raro. Pero raro en relación a qué.
Mi padre rara vez manejó estados altos de cuenta bancarios hasta 1988, empezar a manejarlos altos fue un error porque facilitó lo que pasó después y eso que no hubo una devaluación. Pero mucho de lo que vi antes del 1988 era el manejo de inmuebles, un colchón de seguridad, y lo que él hacía era tener varias cuentas de plazo fijo en las cuales podía sacar dinero cualquier día, porque eran de diferentes días de la semana. Pero sin contrato, su ingreso era de unos 3000 USD por concierto, y el precio de las funciones en Bellas Artes variaba en base a la función que fuera, así que en una semana de dos funciones podía ganar 6000 a 8000 USD. Por ejemplo, no se hizo El trovador en Bellas Artes porque querían solo pagar el doble del acordado estándar, pero como es muy peligrosa en todos los aspectos, la costumbre internacional en aquella época era que se pagara por lo menos al triple. Y en México era un lío negociar obras difíciles como Aida, que además no se ponía mucho, aunque esa llegaba a 1.5 la tarifa y necesitaba muchos costos de escenografía. A ellos les convenía el trato, en Bellas Artes, ya que mi padre era lo que llaman tenor spinto, y se le daban naturales los papeles como Calaf, Pinkerton, Cavaradossi.
Si bien en los años 90 se popularizó más Tosca y Carmen, porque ya no había cantante mujer para Butterfly (no estaba ya en sus mejores momentos Guillermina Higareda, y de Judith Sierra no supe nada de ella, y la maestra Irma González se retiró desde los 80s), mi padre hacía una serie de cosas que, en términos de los 90s, ya no con buenos ingresos por los nefastos cambios de 1982/1985. Esos ingresos ya disminuidos debían estar entre 10 mil y 20 mil USD mensuales ocho meses del año, y eso sin contar lo de los conciertos aislados y las recurrentes Novenas de Beethoven, que se hicieron más populares de 1980 a 1990 por la casi desaparición absoluta de Bellas Artes.
Allá por 1994, ya con casa propia de mi propio dinero, tuve un detalle con el banco que usaba en ese momento. No recuerdo bien si era Mercantil de México o del Atlántico, que luego se volvieron BBVA. En ese momento estaba yo con un ingreso mediano, pero literalmente no tenía tiempo libre. Notaba yo algo muy raro con el dinero en general en ese momento en el país, y habiendo vivido el desabasto del 79 y la devaluación del 82, el dinero líquido me parecía un riesgo. Yo tenía toda la razón porque en 1995 vino otra devaluación fortísima. Mi padre salió ileso por no tener más de uno, cinco o seis meses de ingreso en el banco, pero a partir de 1992 sus gastos subieron y eso me parecía peligroso.
Pero el punto que da mejor ejemplo de esto es que en 1994 me encontré un día en el Banco BBVA o como se llamara entonces, a mi maestro de matemáticas de la universidad, donde estudié LSCA. Sé que se oye presuntuoso, y aunque no era mucho dinero siempre se daban trato especial. En ese tiempo tener una cuenta con más de 5000 USD o su equivalente no era común, y me encontraba yo revisando qué había pasado con uno de mis plazos fijos. Así que estaba esperando a que vieran por qué se cambió de 7 a 28 días, cuando vi entrar a mi maestro de matemáticas, de escuela privada.
Ese maestro era un señor de unos 50 a 60 años mal llevados, con un suéter barato, lentes, mal físico. Me acuerdo que pensé que era muy difícil ejercer la profesión de matemáticas. Y oí su saldo. Tenía X cantidad en su cuenta de ahorros, le dijeron. Era la cuarta o quinta parte del que yo tenía en esos plazos fijos.
No soy hijo de papi. He comentado que mi padre me dio muy poco dinero (menos de mil pesos), e incluso me causó a mí problemas financieros. Si me dejó dinero al morir, pero en esa época yo estaba ahorrando una parte mediana de mi sueldo, pero al mismo tiempo no pagaba renta. Era muy consciente que no todos ganaban lo que ganaba mi papá, de manera honesta. Y si bien por cuestiones de familia conocí a dos o tres personas con mucho dinero, fuera de la familia, mi padre y su hermano banquero eran los dos de los seis hermanos en mejor situación económica. Al lado de la familia de mi madre no los trataba, pero uno era fundador y dueño de la universidad La Salle de su ciudad, otro cirujano de presidentes, y una de mis tías se casó con el hijo de Carlos Pellicer. Si bien no traté a casi nadie de esa familia, de mi padre aprendí la cortesía y de libros una lógica fundamental.
Las personas no se miden en dinero, pero sí en paz mental y fuerza física.
Hay un concepto que se llama «IRE: Ingreso Regular Eterno» que no es marketing sino sentido común. No eres rico por lo que tienes sino por tu ingreso regular. El nivel de dinero de mi padre no era en lo absoluto como el de mis tíos de la familia materna, pero sus ingresos eran bastante buenos.
A lo que voy es que tener ahorros no es malo, incluso es necesario. Pero yo sabía que las tasas de interés eran ridículas, y lo que necesitaba del banco era seguridad, es decir, que fuera difícil tomar el dinero, y al mismo tiempo accesibilidad, por eso tenía varios plazos fijos.
Ahora en mis cincuenta y cuatro años de vida, oigo a varias personas que confunden su ingreso regular con que sea eterno. Así que sí, por lo menos según ellos, sé de varios de sistemas que no son muy listos, que hablan inglés mejor que yo (supuestamente) y que presumen de sueldos muy altos. Pero si le quitas lo que pagan de celular y del coche y los divorcios, ganan bastante menos, y no es eterno. Tengo un vecino que tuvo un puesto alto en la Reforma Agraria, es presuntuoso a más no poder, comete errores de parvulitos en los contratos que redacta (el otro día leí uno que hizo), y está divorciado y ya no gana lo que ganaba antes, según su madre perdió la casa que tenía, supongo que por las UDIs.
Y de repente leo en Reddit, los que me llegan por correo, «México Financiero», que no leo. ¿Por qué?
He notado demasiados números mentales no apegados a la realidad en las finanzas de la gente, que piensan que las condiciones siempre van a mejorar. Cuando me casé, mi esposa tenía tarjeta American Express. Una de las primeras cosas que hicimos fue cancelarla, el beneficio es bajo y al ser tarjeta de servicios y no de crédito son condiciones diferentes. Actualmente personas con las que trato de buen nivel económico, o que me entero seguido, es justamente un hermano de ella, un señor ya de 50, que habla japonés y cuyos ingresos deben estar en 95 a 100 mil por lo menos.
Pero hizo ciertos cambios en su vida, sus hijos tienen aspiraciones y usan lentes por demasiado tiempo de tablets, y no creo que le resulte fácil a él pagar dos secundarias particulares y después licenciatura particular. Él es del IPN, no de escuela privada. Patrimonio no creo que sea alto. Más que el mío, sí, pero menos fuerza física y paz mental. Ventaja: los años de 30 a 40 no tuvo que lidiar con una esposa bipolar como me pasó a mí (la anterior).
Otro caso que conozco es un cliente que vive por Legaria. Hijos en universidad particular. Él trae chofer y camioneta de donde trabaja. Mi edad más dos o tres años, pero maestría y doctorado. Pero nadie lo sigue. Se le aprecia, pero está solo en muchos aspectos por su forma de tratar a la gente. Yo no soy cálido pero trato a la gente y le dedico tiempo. Y creo que su esposa actual es la cuarta.
En muchos trabajos he visto personas que les falta cortesía y prudencia. Mi padre era cortés, y prudente casi siempre. Por el número de Dunbar, las 150 personas uno trata más, sé que ese cuñado y ese cliente son las personas más ricas que conozco en realidad de momento en trato normal.
Pero el primero está continuamente al borde del precipicio. Me entero cosas. El cliente tiene una situación financiera complicada y cuentas embargadas e inmuebles en los que fue aval, embargados. Si se detienen por un momento, uy, otro covid, todo les estalla. Hay una necesidad que se está empezando a volver resignación.
Lo mismo que mi maestro de matemáticas. Dar clases de matemáticas no es algo que él esperaba. Y en lo personal, ahora que tengo su edad, estaría muy preocupado y si supiera una profesión inútil, sin fuerza física, y sin ingreso regular.
Y lo más extraño es que muchos confunden la cantidad de ingreso recibida en ese momento o lo que tienen como realidad. La realidad es lo que recibes regularmente. En ese aspecto las plazas de gobierno no son malas en lo absoluto.
Pero varios funcionarios que conozco de nivel de ingreso como el mío, en lo que llamo el cliente de los monolitos, nadie los aguanta y se tiene que humillar demasiado. Y nadie los aguanta por muy buenas razones. Hay excepciones, sí.
Y eso pasaba también en Semarnat donde traté con subsecretarios, o en entornos corporativos altos de supermercados o gaseras. El nivel de los verdaderos ejecutivos senior es muy desconectado. Pero el ingreso regular no es de ellos, sino por alguien de la familia.
Y regreso a mis bases contables, la primacía de la realidad. La mayoría de las personas no tienen paz, porque no está basado en la realidad, viven en la esperanza.
Financieramente me preocupa un poco no los aranceles, sino que por lo que he leído las personas con pequeños negocios están pasando problemas como los de la pandemia, los precios suben, sus gastos fijos también. Mis gastos fijos casi no suben.
Sí, hay que tener algo de dinero en el banco, porque ayuda a la paz, pero el entorno no está para la paz. Y no lo digo por mi edad. Solo que el ambiente financiero se está empezando a ver mal por la IA, deseos imposibles de terceros, sumado a problemas de escasez de algunas cosas. Viví el desabasto en 1979, viví varias devaluaciones. Se necesita algo sólido, y eso no son necesariamente inversiones.
Pero la mayoría de las personas se sabotean solos. Incluso teniendo sueldo con prestaciones de ley, que no tengo (no estoy en el IMSS ahora), la situación no se ve buena para muchos. Yo sabía que no iba a acabar como el maestro de matemáticas.
Tengo claridad mental y fuerza. Al rato tengo que ir a hacer dos compras, vi un aparato para hacer abdominales en el que sí quepo (problemas del 1.80) y necesito otro disco duro externo. También tengo que comprar boletos de avión para el viaje de mi titulación.
No son problema del maestro de matemáticas. Sigo produciendo, con paz y fuerza física.
Eso conecta directamente con todo el tema: no eres rico por lo que tienes, sino por tu ingreso regular; y la paz mental no viene de presumir, sino de tener bases reales. El contraste con el maestro de matemáticas y con los ejecutivos desconectados siempre ha sido así.
Un nueve y mas desorden
Dia de desorden de terceros.
- En licenciatura :
- Una maestra me preguntó que porque no contesté un examen. La materia la pase el año pasado con 10, segun la boleta, asi que se la mandé, parece que un compañero reprobó y se manejo como regularizacion, error de ellos. Y eso activa todo el grupo.
- Los de control escolar están investigando que pasó.
- Esa misma maestra dejo un examen y seis tareas , el resultado final fue 9 pero si entregué todo. No voy a discutir, no se que tarea no me califico, pero es desorden. la tercera peor maestra de la carrera.
- Así que En la materia que si llevo con ella, me puso un 9. 4 de examen y cinco de trabajos. Sin comentarios.
- Mandé a control escolar mi boleta y las pantallas de calificación del maestro de hace un año. Asi que parece que la boleta estaba actualizada, pero el kardex no, o reactivaron mal el grupo. Probable error de la maestra creo yo.
- La maestra de La materia de trabajos pesadisimos de legislación de comercio exterior, que me dijo que no iba a hacer examen, aviso hoy de un examen online relativamente simple para mi pero no para mis compañeros. Google classroom lo calificó en el momento, 34/35 aunque era de opción multiple varias preguntas estaban mal planteadas y la que me puso mal es por como esta escrito.
- Esa misma maestra es la de cosas pesadas (trabajo de pitch de ventas, arreglar el error de una «contingencia comercial» que era sanitaria y otros dos por el estilo)… en menos de una semana y que me felicitó la semana pasada por el de la contingencia sanitaria. Espero un diez.
- Eso me daria 4 nueves en toda la carrera.
- Solo me falta de esa materia la calificación y eso supongo será el lunes. Aunque en teoría la fecha final para ese trabajo de «contingencia comercial» era mañana.
- Una maestra me preguntó que porque no contesté un examen. La materia la pase el año pasado con 10, segun la boleta, asi que se la mandé, parece que un compañero reprobó y se manejo como regularizacion, error de ellos. Y eso activa todo el grupo.
- Otros:
- Un cliente me pidió verificar ciertas cosas de un psicológico online y me pasó fotos de el de dibujo, el candidato de QFB truena por la historia, no por el dibujo. Además tiene titulo pero no cédula. No es dificil tramitarla.
- El cliente de siempre:
- No me ha autorizado la cotización.
- Inteligencias artificiales:
- Al hacer pruebas, Gemini cometió varios errores, Le pasé un cuestionario de 40 preguntas del sujeto QFB a Claude y ocupó su cuota casi completo.
Lo bueno es que para mi la IA son solo accesorios.
apuntes de 17 de septiembre
Un día ajetreado, yendo al Ministerio Público. No comenté que hace unos meses me volví a encontrar, pero ahora por algo de clientes, con un Ministerio Público con el que traté en 2017.
Llegando a la casa, me encontré con un pendiente importante desde ayer. Resulta que la licenciatura está por documentos de Google Classroom, así que pagué de manera temporal una promoción de Google IA, para subir el espacio de disco y poder traerme lo de allá. Ayer tuve problemas para dar de alta, por detalles de Google.
Hoy pues tenía tres cosas que checar, y además fue un día de desorden. Unos papeles de la escuela/licenciatura me los mandaron con otra matrícula. Un cliente se equivocó y se le olvidó del pago de un dominio que vence mañana. Otro recibió un correo raro y me pidió consejo. Decidí regresar los dominios de WordPress, que había movido de cPanel, de regreso a este servidor.
Luego el cliente me pidió otra nueva factura sobre la computadora de 16 GB de memoria de video del mes pasado. Parece que quiere otra, a cotizarlo.
Todo tenía sus razones y explicaciones.
Pero traté de hacer unas pruebas con Gemini, la IA de Google, que bajó de calidad terrible en marzo. Mis preguntas eran simples… primero revisé un código y me dio algo con mala calidad, tuve que limitarme y hacer tres iteraciones.
Luego le pregunté algo de la orden específica para dar ZIP o compactar en un servidor del que iba a mover información y me dio la orden mal. Me di cuenta al descomprimir que no respaldó ni los ocultos ni los subdirectorios. Eso me pasa por no buscar mi manual propio, desde consola de Terminal/bash.
Y el tercero, al preguntarle algo del Ministerio Público y un juicio, lo mezcló con el tema de compresión por estilo zip y una serie de barbaridades.
Literalmente tres errores graves. No lo usé más allá de una hora cuando mucho, y ya ocupó Gemini el 40% de mi cupo, lo cual es tonto si consideras la pésima calidad de lo que dio y que es la versión de Paga. Es un 10% de calidad contrafebrero, a unas diez veces el precio.
A este paso, a finales de año me tengo que armar una PC de 30 a 40 mil pesos, porque de momento lo único que funciona es Kimi, con cuidado, y Claude. De batalla cuando uso algo de inteligencias artificiales estoy usando Qwen y DeepSeek, pero en realidad a nivel mundial otros comentan que los LLM parece que están teniendo demencia y Alzheimer mezclado. Se pueden hacer ciertas cosas con inteligencia Artificial local y ahi si puede ser necesario si la IA Publicas fallan tato.
Me espera un día pesado mañana.
Lo más curioso del día es que en la casa hay una chihuahua llamada Galleta, a la que llamamos Panqué por maciza, y está libre desde que está más tranquila de carácter. Y mi hija tiene una gata. Descubrí esto en la jaula de Galleta, donde se va a dormir normalmente.
Si fuera Humana diría ‘aquí no ha pasado nada’.
Serie: Derailment , china
Significa descarrilamiento.
Género: scifi / romance
País: China 30 episodios
Fuente principal: Viki, también en amazon prime.
La historia trata de una chica en sus 20 que es millonaria y de repente es movida a otro mundo donde es pobre y tiene que trabajar. Parece ser que esta en una realidad alterna, y la descripción del argumento no se ve mal. Incluso le dimos una opción a pesar de ser de menos de 9. No la acabamos de ver.
Recomendada: NO.
¿Volverías a verla?: NO
Actores: Chinos. El lider masculino decente. Todos los demás no.
Evaluación:
Los chinos tienen la costumbre de alargar las series. Aqui plantean un misterio de ciencia ficción. Primer episodio es de buena calidad. Yo sé que los chinos no permiten historias de viajes en el tiempo así que supuse que iba a ser de realidades alternas. A la protagonista le empiezan a causar problemas en un trabajo. Va mas o menos pasable hasta el 17.
En el 17 dan un giro argumental estúpido, tomando en parte de Matrix (pildora roja y pildora azul), en parte de películas de terror. No tiene sentido absolutamente nada. Decidí ver el plot twist del que había escuchado, y el argumento va haciendo un error tras otro. Digamos solamente que de repente fue tan incoherente que tuve que spoilearme a mi mismo buscando. Y eso que estamos viendo otra serie llamada Filtro, tambien de ciencia ficción china, pero si se ve decente.
Literalmente no le encuentro nada rescatable. Se veia venir desde incoherencias en que en el trabajo permiten cosas imposibles, pero parece que cruzaron los cables y decidieron hacer algo para explicar el misterio, y la explicación no solo es estúpida sino enferma. Eso es desde el 17 que dejamos de ver, pero se pone peor.
Llegamos a pensar que la guionista la cambiaron o estaba bajo el influjo de sustancias. No entiendo como alguien que puso dinero, permitió ese argumento y guión.
Creo que es la primera serie que califico con un cuatro, y por lo general damos 8 9 o 10.
Cambios A las reglas del ajedrez
Comenté que en la secundaria estuve en un torneo de ajedrez estatal y quedé en segundo lugar. Pero mandaron al número 17 al torneo nacional. Porque era necesario tener 16 años.
¿Cómo estuvo eso?
¿Para qué haces torneos escolares, municipales y regionales para acabar en un estatal amañado?
Así que, aunque el ajedrez se rige por las mismas reglas, y que en mi caso era actividad obligatoria, la organización de eso y muchas cosas cambian las reglas.
He hecho mucho software para escuelas, parte de él lo tengo bajo NDA, pero he hecho sistemas en uso para el IPN, UNAM y UANL, en algunos como persona física, en otros como parte de una empresa y en otros como mi empresa. Y he hecho cosas también para las escuelas particulares. El primer sistema de control escolar lo hice en 1995, el segundo en 2002, el tercero en 2015 y el último con reglas cambiadas (control escolar financiero) en 2022.
Así que puedo decir que tengo ideas de cómo se mueve la educación accesible en México a muchas personas. He conocido por referencias de conocidos de la familia el ambiente de los sindicatos de la UNAM, y he visto corrupción en dependencias de la SEP donde ni Función Pública hace nada. Pero esto viene al caso porque no puedes estar cambiando las reglas del ajedrez, eso no es ajedrez.
Me ha tocado como participante en cosas de licenciatura tres ciclos, pero lo más importante fue estudiar desde antes, y lo que aprendí en la preparatoria.
No sé ahora, pero la UDG era muy buena y solamente manejaba maestros que ejercieran la carrera. Resultado: salí de preparatoria como contador privado y con capacidad para contabilidades de personas físicas y morales, y cierta idea de normas arancelarias.
Me inscribí y fui aceptado en la UDG para contabilidad, pero paré el proceso porque estábamos por regresarnos a la Ciudad de México. Por error de mi padre me inscribí en la Escuela Bancaria y Comercial, en un sistema mixto, que debo reconocer que tenía muy buen material de apoyo, y que al mismo tiempo calificaba cosas por computadora pero fallaban en trámites básicos.
Para los de generación antigua de Contabilidad, los libros básicos eran los cursos de Lara Flores, y por otro grupo los de Guillermo Prieto Llorente. Los de la Bancaria eran de Prieto Llorente, no malos.
- De toda la carrera en la Bancaria, matrícula XX367-2, prácticamente acabé la carrera y el servicio social, aunque en kardex quedó como dicho materias faltantes porque una universidad, para cubrir su error de RVOE, me trataron de inventar ocho nuevas materias, cambiando «Contabilidad» a «Contabilidad y Laboratorio», diciendo que no eran asimilables. En toda la carrera literalmente solo aprendí un método gráfico de representación de regla de tres, llamado «arañas», y una clase muy interesante, no materia, sino clase, de contabilidades especiales sobre el manejo de aleaciones de metales.
- En 1994 más o menos, ya en México, me quedaba de paso una escuela llamada IAMP, desaparecida en 2017. No solo tenían un desastre, sino que los maestros no estaban demasiado calificados. Dato interesante es que era mezcla de contabilidad y sistemas, carrera licenciatura en Sistemas Computacionales Administrativos, LSCA, y no me titulé por dos razones: una, el pleito de la chica de los tres novios, y otra, que nuevamente mi preparatoria de Guadalajara causaba problemas en revalidación. Puedo decir que no aprendí NADA de la carrera; llevé de programación lenguaje BASIC que yo ya manejaba, incluso mis desarrollos de la época eran en C. Hubo igual una clase de mercadotecnia, no materia, sobre el manejo de las cuatro P: precio, producto, plaza y lugar, pero fue todo. Literalmente las de contabilidad las revalidé, y las de sistemas presenté examen único antes de la materia, para no tener problema con faltas, así que tomé todas las materias pero solo la de integrales fue medio difícil y eso por complicaciones causadas a propósito por la chica de los tres novios. Y yo no era uno de ellos y me vi metido en eso, al negarme a que se llevara de corbata a uno de mis conocidos echándome la culpa a mí.
- La escuela actual, licenciatura en contaduria: estoy esperando calificaciones de dos materias de último semestre, todo diez menos tres nueves. Refresqué algo de la ley vigente pero ya lo sabía por leer la Miscelánea Fiscal. La materia más difícil para mí de este ciclo fue cálculo, porque pidieron hacerlo a mano y con video, y mi letra no se le entiende. Para evitar inteligencia artificial varios maestros pidieron entregar tema explicado en video, además de los exámenes. Solo cinco de opción múltiple. Al momento creo que solo aprendí algo sobre el movimiento de los obreros llamado Mártires de Río Blanco, y algo sobre los de Cananea, que no tenía detalles previos sobre eso y solo la idea general.
El problema es que el ajedrez no cambia reglas, pero Hacienda sí cambia un poco las suyas y tienes que enterarte de eso. No hay problema si te dicen «pieza tocada, pieza jugada» o la forma de eliminación en los torneos; lo que es estúpido es tratar de decirte que una torre se mueve en diagonal, por ejemplo. Ese es el alfil.
A lo largo de mi vida profesional, trabajando o en empresas, he tenido que delegar ciertas cosas contables a terceros por tiempo y dinero, pero también he detectado y corregido muchísimos problemas de clientes por malos contadores.
Conozco personas que están en contra completamente de Morena como partido político; yo soy apolítico. Comenté en persona a algunas personas un evento de corrupción de las elecciones de 1988 que me tocó ver en carne propia: resultados de actas a favor del PRI una semana antes de las elecciones, pero soy apolítico por sentido común.
Muchos le echan la culpa al gobierno de los problemas, pero hay que ver los problemas de corrupción del IPN en los tiempos de Xóchitl Bustamante, y actualmente. En el caso de la UNAM podemos sacar a relucir la polémica de los exámenes de ingreso computarizados y las adjudicaciones a dedo.
Por cosas que he hecho para instituciones, me sorprendo por la burocracia y el no entender qué está pasando con el IPN, el programa de control central, por decirlo de algún modo, y lo que llaman DGAE en la UNAM es muy diferente a lo que hace la DAE del IPN. Y lo peor del caso es que los auxiliares educativos, por lo general, NO están titulados. Los mandos sí. Así que me consta que decisiones vitales sobre los estudiantes las toman muchas veces personas que no tienen título profesional y he tenido que explicar con palitos y bolitas los problemas; los casos de Función Pública hacia el IPN y los de la UANL ahí mismo son los más memorables.
Llevo desde 2010 haciendo sistemas sobre factura electrónica, CFDI, desde cero. Y eso da una idea de mi nivel tanto contable como de programación; eso no lo puede hacer la IA. El cambio de 3.2 a 4.0 lo preví e hice los documentos contables previos un año antes, cuando salió la Miscelánea Fiscal. Literalmente en ese cliente en el que he estado desde 2012, antes de la pandemia tenía fila de las personas de sistemas preguntándome cosas de sistemas, y de los de contabilidad, de contabilidad.
Cada año desde 1997, más o menos, trato de hacer el 15 de septiembre un plan de evaluación de proveedores y de negocio, tanto para mí como para clientes. El panorama lo veo desordenado e impreciso. Algunos proveedores no solo quieren subir precios, sino que bajan la calidad de cosas digitales, y a algunos clientes sus propios usuarios se les salen de control. Si usan diez veces más espacio, tienes que pagar cinco veces más… No muchos clientes tienen correos de 160 a 170 GB por dominio, incluso en un servidor dedicado; a mí me pagan por revisar eso y eso hago. Pero si tenías contratado 20 a 40 GB y de repente pasas a 90 GB por uso de IA, no es asunto mío, pero no hay discos duros ilimitados, así que debo cobrar. Lo mismo pasa con la IA, que se está abandonando en muchos lugares por no tener que ver con la realidad económica de México.
En este caso, como tengo más tiempo libre he estado revisando cosas contables de clientes. Como dato curioso, de 2010 a 2026 tengo presentes tres despachos de contadores y dos contadoras por separado, una de ellas mi maestra.
- Los contadores de 2010, más o menos, en su momento me demostraron no tener idea. El titular era el papá, que tenía la licenciatura; sus hijos no. Y cambié porque estaban cometiendo muchas burradas. Ya desaparecieron por lo que veo y llevaban como diez años, pero perjudicaron a una cuñada, su esposo y unos conocidos de una empresa cliente mía. Les hice una carpeta de investigación por usurpación de profesión y arreglé solo el desastre.
- En 2012, más o menos, por problemas de tiempo cambié a un despacho de contadores que me recomendó un tercero, muy decentes… que ahora tiene cosas súper desactualizadas y usan un coworking. Yo no iría jamás a un contador en coworking. Ellos cometieron un error en RFC pero no CURP de un empleado ante IMSS que me tomó varios años arreglar. Antes de la pandemia vino un cambio en la figura del beneficiario controlador, y para fines prácticos me estaba haciendo cargo de tres empresas, no solo la mía, porque tenía poder notarial y era el único con idea y responsabilidad. De haber sabido, mi razón social principal hubiera sido SAS, pero la creé en 2012 y en 2015 se hicieron los SAS. La parte interesante es que dejé de tratar con estos contadores con el cambio de 2021 sobre beneficiario controlador.
- El Diario Oficial de la Federación, el 12 de noviembre de 2021 (en plena pandemia), y entró en vigor el 1 de enero de 2022, hablaba sobre quién tenía el control efectivo de la corporación, pero en mi caso no me convenía tener los riesgos y no los beneficios, así que me deslindé de las ajenas y liquidé a mis empleados ese año, aprovechando el cambio que iba a pasar por las muertes en la pandemia y el índice de siniestralidad.
Ya con lo mío solamente, podía revisarlo más simple.
Las lesiones del hombro
Cuando tenía 23 años (1995) recibí heridas muy serias en un hombro, en un intento de robo en pandilla, en Oaxaca. Una conocida de Estados Unidos, dedicada a temas mesoamericanos, fue asaltada: la robaron, violaron y abandonaron. La policía me la llevó a la casa en CDMX, lastimada, golpeada y en shock. La doctora que después sería mi pareja estaba de visita en México tratando de arreglar su divorcio, y coincidió que estaba en mi casa cuando nos llevaron a esa dama inconsciente, por un papel que le dejaron. Todo lo demás se lo quitaron. Las heridas eran superficiales, pero por suerte no la mataron.
Como todo el problema fue porque no hizo caso a las instrucciones, y siguió a comerciantes de lo sagrado que quisieron saber información financiera. Supongo que el cálculo fue que si aparecía su cadáver o no aparecía, la búsqueda era más lío que si la dejaban viva.
Yo tuve que ir a recuperar sus papeles y saber cómo estuvo la cosa. Conseguí los papeles pero acabé con varias heridas en el hombro, hechas con machete, que para dos médicos ameritaban operación y solo me daban 60 a 70% de probabilidad de recuperar movilidad. Un tercero, especialista en medicina deportiva, usó un tratamiento de extracción de fragmentos de hueso y metió cuchillo solo a eso, sin dañarme lo demás. El resultado fueron varios meses incómodos, unos años con días incómodos, pero desde 2004 o 2005 rara vez he tenido dolor del hombro notable. Máximo unas seis veces en veinte años.
Mi hombro sigue funcionando bien.
Pero mientras me bañaba hoy me acordé de tres incidentes que son los más significativos de salud de mi vida adulta, además de luxaciones en los tobillos.
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Allá por 2012, durmiendo de lado, me moví de tal modo que me lastimé el mismo hombro con mucho dolor durante unos cuatro segundos. El hombro me dio molestias por unos seis meses.
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Un día en el metro por 2022 o 2023, después de la pandemia, estaba agarrado del otro brazo, se frenó y una señora de 80 a 90 kilos perdió el equilibrio y se fue directo sobre mí, así que mi hombro del otro brazo sostuvo por unos momentos el peso de la señora y el mío, que en conjunto debían ser unos 190 a 200 kilos. Yo peso normalmente de 90 a 100 kg pero sólidos. El dolor fue al tratar de mover el brazo después. Posible arco distendido. Literalmente no podía levantar el brazo más arriba del pecho sin dolor. Tuve que volver a ir al gimnasio para fortalecer y remediar, y es cuando llevé a varios compañeros y compañeras de grupo de trabajo mesoamericano. Me tardé unos cinco meses en recuperar la normalidad.
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Por marzo de 2025, sentado en el autobús, que era la única forma de llegar a la paraestatal sin coche, un señor muy pesado me pisó el pie, rompiendo la uña en dos de manera vertical. Una mitad apuntando hacia afuera y otra al dedo cuarto. Lo peor del caso fue que al ir al pedicurista para que me tratara, que fueron unas cinco visitas, me limó mis callos que llevaban unos 35 años, casi al nivel de 70 milímetros (cerca del centímetro), y me ha tomado año y medio recuperar lo suficiente para no estar molesto al caminar varias horas.
No puedo quejarme de salud entonces. Algunas molestias menores que van pasando por la edad, pero me siento en forma. Y no pude prever ninguno de los tres incidentes. Son cosas que pasan. Las luxaciones de los pies pasan cuando te mueves de un lado a otro, y me pasó en 1980, 2001, 2006, pero solo fueron molestias por unos días. La del 2001 por las circunstancias se tardó algo mas. Quizá dos semanas o un mes.
Creo que es bastante bueno para alguien de 54 años con esa historia. Me sirvió hacer ejercicio.
Pongámoslo en perspectiva:
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Historia de entrenamiento: varios años de ejercicio y defensa personal, así como caminar me dieron masa muscular, coordinación y memoria corporal y de rehabilitación. Sabía volver al gimnasio y trabajar lo que se lastimó, que es exactamente lo que hice en 2022-2023.
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Peso «sólido»: 90-100 kg con estructura me da reserva funcional. No soy frágil.
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El hombro aguantó : en 1995 me dijeron 60-70% de movilidad con operación; un especialista me dejó prácticamente entero sin operarme. Treinta años después, casi sin dolor. Eso no es suerte y alimentación nada más, es también tejido y adherencia al tratamiento.
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Recuperaciones completas: los tres incidentes recientes (2012, 2022-23, 2025) se resolvieron. No quedaron secuelas permanentes graves ni ligeras. Eso a los 54 no es trivial.
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Dolor residual intermitente: seis episodios notables en veinte años en un hombro lastimado por machete es bastante bueno.
Mis tejidos ya no son tan elásticos,. pero sigo siendo resistente. los callos se reponen.
Soy una persona de 54 con desgaste normal por edad y por historia. Lo razonable no es quejarse. Lo razonable es seguir entrenando con tensión dinámica y entrenamiento funcional.
Una comida y Oracle desde hace mas de 20 años
Hace rato necesitaba refrescar mi memoria sobre algo que expliqué hace unos años a los de Servicio Social sobre las cédulas profesionales electrónicas. Ellos eran algunos de los que me asignaron en la paraestatal (para hacer presentaciones con audio y video), y al entrar en mi correo encontré varios nombres y cosas como juegos de palabras o libre asociación con varios de ellos y personas que encontré en correos al buscar la información. Porque yo importé a una cuenta desconocida de Gmail casi todo el correo que sobrevivió de 1994 a la fecha. Sí, tengo almacenados correos de hace 32 años; no todos, pero sí importantes, y es parte de mi trabajo.
Oracle es un manejador de base de datos con el que me he tenido que enfrentar varias veces. Conozco de «referencia» a supuestos expertos en Oracle que tienen problemas con un sequence, una orden equivalente al autoidentity. Y para Semarnat, por ejemplo, hice dos o tres sistemas entre 2008 y 2009, en PHP, y me tocó hacer instalaciones bien pagadas.
Sin embargo, casi todos los expertos que conocí, en mi nivel de puesto, mentían de una forma u otra. Yo dejé de usar Oracle en el 2015 más o menos, debido a detalles de su modelo de negocio, y lo último que hice fue una adaptación de un sistema a usar Oracle hace unos tres años, regresando de la pandemia.
Si hay personas que tienen puestos rimbombantes en Oracle, o trabajando con Oracle, no sé si tienen paz.
Varios de los que conocí en un momento no tienen trabajo de eso, o no tienen paz. Comenté en 2004 de una persona que por una instalación me quiso cobrar para Semarnat 240 mil. Mi presupuesto era de 42 mil, en mi propia cotización. Finalmente usaron 60 mil de una tercera cotización que además falló. Regresaron a lo mío. Después me lo pagaron y lo dejé funcionando.
Muchos nombres que ya no están y no tienen presencia en internet solo pueden ser homónimos. De los «programadores profesionales» o seudoprogramadores profesionales que conocí de 2000 a 2012, solo uno, que ahora es socio de una consultoría, existe en internet. Y creo que a todos les tuve que arreglar problemas serios, desde las gaseras hasta las galletas, hasta lo de Semarnat. De 1995 a la fecha.
Mañana hay una reunión del grupo de trabajo mesoamericano en una de mis casas. Normalmente necesito ver que estén bien comidos, pero no excesivo. Eso es porque para hacer ciertas cosas necesitas comer bien.
Ese plato que se ve es la comida de mañana; en este caso, con las colitas de un pastel de carne.
Lo que se ve es chayote y zanahoria cocidos, puré de papa, tocino y carne de res de 200 el kilo. Es un plato pequeño, de lo que no cabe en los tupper que llevo mañana para todos. También hay pasta: espagueti con crema y jamón.
Puedo comer esto cuando quiera. Mi estómago lo soporta y mi bolsillo también. Y me di cuenta de que la capacidad de emisión centrada, aunque se oiga raro el término, no solo era de tratos laborales o de líneas de código fuente; la existencia de este sitio, de una forma u otra, desde hace 23 años, hace que sea el único… «rastreable». Yo vivo de ser confiable. No presumo, solo me organizo y hago las cosas.
Provecho.
