Mi primer contacto con las computadoras fue en 1982 o 1983, en Cuernavaca, en la casa de mi mamá. Era un conjunto privado donde una casa era de mi mamá y otra de mi tío Javier (creo), con alberca, y eran siete casas. Uno de los vecinos tenía una computadora, probablemente 8088, último modelo entonces, con monitor de texto ámbar.
En 1986 a 1988 ocasionalmente tenía acceso a VER una computadora que mi novia de 16 años usaba. Básicamente sus padres eran dueños de una pequeña empresa y tenían una computadora. Incluso uno que otro juego por computadora. Creo recordar que era monitor de texto verde, y probablemente igual un derivado de procesador 8088. Ella iba a UNIVA, el equivalente de la UNIVM de México, y en una de tantas supe que sus compañeros de preparatoria iban a casa de ella, en el Colli, porque ellos no tenían computadoras. Por entonces ya habíamos terminado la relación (unilateralmente de mi parte, round uno), y cuando corté unilateralmente round dos, un año después lo confirmé. Recuerdo que pensé que programar no debía ser tan difícil y que un solo programador era necesario.
Aproximadamente unos cinco meses de cortar la primera vez, allá por mediados de 1989, nos cambiamos a un departamento propio, planta baja, cerca de una secundaria por Chapalita, y en el patio de atrás mandamos construir una habitación. No sé si he comentado que soy muy bueno en carpintería, y uno de los robos de la madre de mis hijos fue de toda mi herramienta. El caso es que en esa casa hice yo ventanas de rejilla, varias cosas de pulido, y la terrible limpieza del piso tipo mármol cada dos días casi al final. Escribo de eso en un momento.
Uno de nuestros vecinos, no recuerdo si del primer piso o ese, era un matrimonio joven que trabajaban en gobierno y tenían su computadora que valía tanto casi como un coche. Un programa de astrología y recuerdo Dbase III. Mi padre se llevaba bien con ellos y era antes de divorciarse, así que algunas tardes las pasamos en casa de ese vecino, y la computadora era, creo recordar, de monitor blanco de letras blancas. No sé si era Hércules, pero las gráficas eran de «*» y su impresora de matriz de puntos. Igual pensé que no era complicado.
Se juntaron dos o tres cosas esas semanas. Una de ellas es que la familia de mi exnovia nos localizaron por el coche, aunque no conocían esa casa, y volvimos a salir unos dos o tres meses, antes de que me hiciera otra fregadera del tamaño del mundo. Una persona maravillosa a la que agradezco haber conocido, pero qué ideítas le metía su mamá. Las tres últimas semanas en esa casa supongo que ya habíamos cortado y que yo recuerde, el penúltimo lugar donde viví en Guadalajara. Y esas tres semanas, con la casa a la venta, se vendió porque reaparecieron los vecinos de unos años antes, pero más violentos. Esa vez fue cárcel pero por otra razón. Empujaron un coche mío estacionado (el Duster negro) y lo usaron para tirar un poste de luz. El problema es que el vecino de enfrente era comandante de la policía, y fue cárcel directa. Así que por si no fuera suficiente que ya tenían antecedentes penales los «chavos clase bien», ahora el papá también fue a dar a la cárcel. La solución de mi padre fue vender los dos coches conocidos, y yo me compré la camioneta Ram Charger, y estoy seguro que tenía ese Duster Negro cuando corté a esa novia por segunda vez. Básicamente el coche estacionado lo empujaron, tiró el poste, y los vecinos de la casa en que cayó el poste eran oficial de policía que estaba de fiesta con cuatro de sus compañeros, así que los ex vecinos vándalos acabaron en la cárcel detenidos por cinco policías armados y muy enojados.
La Ram Charger la compré entonces.
Y las tres semanas pesadas fueron justamente en lo que se vendió el departamento, que no lo rematamos pero estaba a buen precio y los acabados nos quedaron muy bien. Lo que sí recuerdo es que cada dos días limpiaba yo todo el piso de la habitación nueva y de la sala, que era tipo mármol, porque eran acabados de lujo, con ácido muriático. He comentado que soy inmune a olores pesados, así que no me molestaba, y usaba googles y guantes de plástico además de Cubrebocas , pero como tengo anosmia aislada pues no me costaba trabajo y era la época de 17 a 19 años , que además hacía pesas y defensa personal.
Pero lo que me hartó fue que el trabajo físico fue monumental ANTES de eso. Acabar lo de la rejilla fue muy pesado y los closets no eran simples, aunque los hicimos entre dos. Los que conocen el librero de mi departamento en Miguel Hidalgo saben de qué tipo de librero estamos hablando. Y esos libreros no se pueden mover, así que por un lado estaba yo encabronado por el esfuerzo, pero por esos vecinos tanto de la casa original donde fue el otro problema dos años antes que acabó con ellos lesionados, detenidos y liberados por ser menores, y por otro la casa nueva y la intermedia. De esa casa intermedia entre los dos incidentes con esos vecinos, solo me acuerdo que mi padre la compró en 1988 más o menos por unos 50 millones de pesos de entonces antes de los ceros, y por circunstancias de una inspección al año siguiente, nos ofrecieron por la misma casa 90 millones de pesos. Esos 90 millones de pesos de entonces son como cinco millones de pesos ahora, equivalente a un departamento chico en ciertas zonas decentes de la ciudad pero más que suficiente para una casa en Guadalajara.
Así que en esos tres años, hice acabados, puertas, libreros, puertas de rejilla, etc. para tres casas, de lo que no vi ni un quinto. Y me harté. Cuando después del incidente del poste de luz nos cambiamos a otra casa (ahora dos departamentos nuevos en tercer piso en otro lugar) me negué a hacer otra cosa que el librero.
Regresando a las computadoras: en 1991 empecé a trabajar en supermercados, y en ese en especial había en una pequeña oficina una computadora de monitor verde con Lotus 123. Vi a un subgerente experto en eso, haciendo cosas de nóminas, y le pregunté si estaba haciendo algo parecido a las hojas de trabajo contables. Me dijo que sí, me explicó que había que hacer y antes de darme cuenta yo estaba haciendo los cálculos de desviaciones de dinero de las cajeras, los horarios, y pronósticos de ventas. 19 años. 1991.
Empécé a investigar por mi cuenta sobre computadoras. Asi que me compre mi poderosa 286 con 1 mb de ram, casi imposible, con dos discos floppy de 3.5 de alta densidad, y monitor hercules blanco. Era un tipo de monitor con nitidez impresionante. Y además me fui armando computadoras adicionales. Creo recordar que ese primer año como a las dos semanas ya tenía una computadora con monitor ambar, y a los 20 tenia hercules con dos monitores uno EGA y Hercules el principal, y varias 8088 o similares, con los tres monitores ambar, blanco y verde.
Sí, los monitores a veces se quemaban un poco con el uso. En 1993 me tocó ver por primera vez VGA de .28 (o quizá .39, que era una resolución de los monitores) con un DOS 4.0 y el Tetris tridimensional, y cuando entré a la segunda cadena de supermercados ya tenía yo mis tres computadoras antiguas y la 286 con disco duro. Usábamos computadoras Compaq y nadie me entendía cuando les explicaba que los monitores de .39 dañaban la vista, los de .31 eran rarísimos pero también, y los de .28 eran los únicos decentes. Me parece que por esa misma época me compré mi primer monitor VGA en escala de grises, que era impresionante. Príncipe de Persia, aquí voy… y al año siguiente ya Super VGA de .28. Eso se le llamaba Dot Pitch, y para fines prácticos era un Nerd Avant-garde … que llevaba dos años programando.
En el Niten Ichi-ryū (escuela de las dos espadas), Miyamoto Musashi enseñaba a usar la espada larga (katana) y la espada corta (wakizashi) simultáneamente. No era solo una técnica de combate, sino un principio filosófico:
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La espada larga representa la visión de largo plazo, el futuro, la estrategia. (ensueño de Castaneda)
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La espada corta representa la acción inmediata, el presente, el golpe preciso. (acecho de Castaneda)
Y la clave está en equilibrar ambas: no enfocarte tanto en el futuro que descuides el ahora, ni tanto en el ahora que pierdas de vista el horizonte.
Aplicado a la distancia de la pantalla:
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Ni demasiado cerca (solo presente, pierdes perspectiva).
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Ni demasiado lejos (solo futuro, pierdes detalle).
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El punto justo es donde ves con claridad el presente sin perder de vista el contexto.
Musashi El libro de los cinco anillos, escribe:
«La actitud correcta en el combate es la misma que en la vida cotidiana: ni tensa ni relajada, ni alta ni baja, ni cerca ni lejos.»
Es decir, el equilibrio no es un punto fijo, sino una posición dinámica que se ajusta a las circunstancias. Y yo lo encontré a 30 cm de la pantalla.
Esta historia continuará …