Son las 22:40, y ya debería estar dormido. Literalmente estoy esperando un mensaje de WhatsApp de mi cliente principal sobre un pago. Hablamos por mensaje hace dos minutos.
Quedé de ayudar mañana a la Dama de los Emojis, pero para poder hacerlo tengo que ir a los Monolitos. No me hace maldita la gracia ir. No por ella. La vez pasada sí me buscaron ahí para darme un abrazo varias personas conocidas. Los que valen (menos esa dama) ya no están. Y el problema es que probablemente se dé una situación incómoda, pero este año por lo menos puedo ayudarla. El año que entra no creo que valga la pena hacerlo por todas las implicaciones, y probablemente estaré demasiado ocupado.
Cuando trabajé en otros lugares, jamás regresé después. Jamás. Ni me volví a parar, cerré un ciclo.
Supermercados, gasolineras, empresa de comunicaciones via satélite. Sigo en buenas relaciones con casi todos.
La empresa de comunicaciones via satélite no, porque además que ya salieron todos los que provocaron el problema y los mandos son completamente nuevos.
Salvo una o dos ocasiones específicas, como esta, no me parece buena idea estar en lugares antiguos de trabajo. Solo que en este caso me cambiaron el modo de proceso interno, y la ayuda que requiere la Dama de los Emojis es la que me pide ir.
Ayer comentaba a las personas del grupo trabajo mesoamericano, del camino rojo, que, si somos un árbol de frutos, podemos entender a la gente no solo por lo que hace, sino por lo que da. Las personas de los monolitos tienen muchos problemas, menos uno que otro que medio trabaja, precisamente porque dan arrogancia y nada más. Descuido. Es un lugar contaminado, pero debo ir de momento. Debo prepararme mentalmente.
Independientemente de lo que diga el cliente del mensaje, hay otro cliente que debo ver en la tarde de mañana. Probablemente deba operar a una perrita el martes y ese dinero me va a caer de perlas. Si el cliente fuerte me paga, qué bueno.
Es más urgente, por las implicaciones, lo de ir mañana a los Monolitos.
El martes cae una nueva expansión de Eve Online y he estado preparando varias cosas, pero se traslapa con la operación de la perrita.
Me preocupa un poco algo. No estoy inquieto, pero tengo varias cosas que hacer. Hay algo al borde de mi cabeza en lo que debo poner atención.
22:48. Voy a esperar tres o cuatro minutos y me acuesto. En uno de los pilotos llevo una nave de transporte Occator, que va a recoger unos millones de municiones para vender mañana. Es raro. La mayoría de la gente vende de 1 a 2 millones, rara vez. Yo en este momento tengo 125 millones de unas municiones a la venta, y me quedan unos 16 millones de otra de la que ya he vendido 30. Voy por eso, unos 2.8 millones listos para vender mañana por si se vende lo que está ahora, pero lo haría antes de ir a los Monolitos.
Y falta organizar misiles. Tengo existencia de 106 millones, nada a la venta unas 120 filas de producción. O sea otros 60 millones por lo menos.
Una cosa buena del juego es que con ciertas naves es relativamente seguro volar en piloto automático. Aunque una vez me destruyeron un Fenrir vacío, three bulked, en Uedama en piloto automático. Aquí no es Fenrir, es una nave más ligera, y ya pasé la zona peligrosa. Sí pasaré ya dormido por una zona de peligro medio, pero después de todo es domingo a las 11 de la noche, y una nave vacía que necesitan matar en ataque suicida entre 10 es casi imposible a esta hora que se organicen.
Incluso en el juego, puedo hacer algo mientras descanso. Antes de un cambio en Eve Online llamado Scarcity en 2020, era muy facil. En vez de esto creaba como 20 naves y era el mismo valor, pero ahora es mucho mas complicado hacerlas y el margen de ganancia es peor. Igual que en la vida, hay cosas de planeación administrativa de los recursos.
