Ese Dulce mal

Es el nombre de un libro, de Patricia Highsmith.

Mi padre se refería a ciertas cosas, como «venenosas» y la segunda mitad de este libro lo es. Conocí a Patricia Highsmith, allá por 1984/1985, poco probable que 1986. En la casa de una persona que yo frecuentaba tenía varios libros, y aunque manejaba esa persona conceptos de «cultura» era pura pose. Si podía esta persona haber leído a René Guénon o Gurdjieff, era posible. Pero también tenía un libro que resumía las ideas más importantes, para fines de reuniones, de unos 50 a 200 filósofos. Muchísimos libros sobre sexualidad, desde libros de Xaviera Hollander hasta libros de Ellis. Ciencia ficción… cero.

Algunas novelas de Harold Robbins, pero no las buenas. Nada de Novela Negra (Dashiell Hammett, Mickey Spillane, Giorgio Scerbanenco). Quizá un libro o dos de Puzo, e igualmente tampoco de los buenos. Pero eso sí, todos los libros de Highsmith y un montón de libros de la misma colección editorial. De esas personas que probablemente compraban libros individuales por metro. Mala persona, venenosa.

Mejor regresamos a Highsmith.

Una película que mi papá me contó, que no vi personalmente, era «El Amigo americano», basado en otro libro de Highsmith. El argumento transcurre en Francia, se trata de alguien retirado de cosas tipo mafia, y le preguntan si puede matar a un mafioso del bando rival. Pero por varias razones no le conviene, porque se da cuenta primero que no hay emoción, y segundo que es algo casi suicida. Sin embargo le ofrecen una buena cantidad de dinero, y él está casado de manera medio parasitaria, como esposo trofeo, de una mujer de mucho dinero, así que no tiene ninguna necesidad del dinero.

El personaje también pinta, y en un pueblo cercano, en la provincia francesa, hay una tienda de cuadros y enmarcado de los mismos. El dueño del lugar es un hombre alto y muy fuerte, pero por azares del destino el personaje central se entera que el artesano que hace marcos de cuadros tiene una enfermedad incurable, que no tiene donde caerse muerto, y no va a poder alimentar o dejar nada a su hijo y esposa. Además va a morir pronto, muy debilitado, en un año o dos.

Así que al personaje central se le ocurre una idea. ¿Por qué no le pasa el encargo al artesano? Sí, es una misión suicida. Pero el artesano puede dejar algo a su familia. Y lo convence.

El asesinato debe ser contra la víctima y dos guardaespaldas, en un tren en movimiento. No es demasiado difícil porque otros se asegurarán de que no vayan armados con armas de fuego, y nuestro «héroe» sí irá armado. Finalmente el día del homicidio las cosas salen más o menos como pensaba el esposo trofeo, pero decide ayudar al artesano y los dos se encuentran en el tren. El esposo trofeo es americano, por eso el libro se llama El amigo americano. Si recuerdo bien consiguen hacer el homicidio, y aunque la víctima era gente mala, entre una cosa y otra el artesano recibe un disparo grave. Finalmente, el artesano muere pero en su casa, y el americano le da el dinero a la viuda, que lo escupe pero acepta el dinero.

Argumento medianamente venenoso, pero memorable por varias razones.

El libro en inglés tiene otro nombre, y yo lo leí como El amigo americano., y es uno de una serie de libros con el mismo protagonista. El primero de los libros de la serie es A pleno sol, que en realidad se llama El talento de Mr. Ripley o El talentoso Mr. Ripley; se hizo una película con Alain Delon y otra más reciente.

https://pendulo.com/libro/amigo-americano-el_423935

El argumento de A pleno sol se resume en que un millonario joven, pero bueno para nada, lleva a un amigo pobre, culto e inteligente en viaje a Europa. Empieza a burlarse de él en medio de un lago, y el otro, en su impotencia y saber que es a la vez mejor persona, y con desesperación, mata al millonario y se apropia de su identidad.

Es una serie de cuatro o cinco libros, venenosos.

Solamente por El amigo americano no me he deshecho de los libros de Ripley, que mi padre compró después. Pero hay otros libros que no son de la serie, y es uno de ellos al que me refiero, que es venenoso en la segunda parte, pero un libro muy importante para mí, a la vez que se llama Ese dulce mal.

El argumento de Ese dulce mal, tiene que ver con una estructura de vidas paralelas y obsesión. Se tata de un joven profesionista, mismo que tiene dos vidas por decirlo asi, dos casas…. solo. Por una serie de malentendidos en su segunda casa, a la que va los fines de semana, se refieren a el con otro nombre, y casi casi lo que hace es ponerse las pantuflas y leer, asi que es una persona solitaria en buena situacion económica.

La idea central del libro es que su vida, en lo particular, no tiene nada que ofrecer. No recuerdo las palabras exactas, pero el mismo concepto es más o menos mencionado en El péndulo de Foucault de Umberto Eco. Solo que en el libro de Ese dulce mal, yo vi reflejado por otro detalle, cuando lo leí a los 14 o 15 años… máximo.

La parte que me siento identificado desde siempre son los dos mundos. En películas se ve, por ejemplo, en el clásico «Una leona de dos mundos», sobre vida silvestre, y en la introducción de Tarzán de Disney, con «Dos mundos, una familia».

En mi caso particular, mi padre salió muchos años con una actriz famosa. A ella la paraban en la calle, y la reconocía todo el mundo. Pero iba con mi padre a Bellas Artes cuando él tenía función, y nos fuimos de vacaciones muchas veces. En el caso de ella vivía en dos mundos: un mundo donde buscaba tranquilidad pero la buscaban. En el caso de mi padre, él tuvo bastante interés en que yo tratara lo más posible a los familiares de Guadalajara, así que había muchos viajes en mi infancia a Guadalajara y tenía presente las diferencias de una ciudad a otra. Más adelante, cuando yo tenía más edad, ¿unos siete? a los viajes a Guadalajara se sumaron a otras ciudades por cuestiones de trabajo, e inclusive a Europa. Una parte de mi vida también teníamos dos casas disponibles para vivir, y para mí era lo más natural que eran entornos diferentes, no socialmente hablando, sino en energía o demás. La justificación de mi papá era, por un lado, inversión inmobiliaria, y por otro, así como mucho tiempo tuvo dos coches, tenía uno de repuesto. Pues sí, mi papá tenía casa de repuesto, sin esposa, eso sí, pero íbamos a las dos casas y recuerdo que esa pareja de mi papá iba con nosotros a veces a Guadalajara y llegó a ir a las dos casas.

Es conocido que tengo varias casas ahora, y lo conseguí por mis propios medios antes de los 30 años. Hay dos detalles interesantes también de los dos mundos.

  • La primera situación fue que de 1992 al 1998 o 1999 tuve un conocido que algunos llamarían amigo, que conocí a través del Segunda Mano, un periódico, por una necesidad específica sobre un libro específico de Turbo Pascal. Resultó ser un joven más joven que yo, programador y de los mismos lenguajes que yo. A través de él me cayó el negocio de los clientes de las perfumerías y por lo que sé ahora es profesor en el interior del país. Pero regresando al tema, un día fuimos a una COMDEX, exposición de computación en el WTC, que ese año iba a ser interesante. No es que nos viéramos seguido, pero ese día estaba el interés de ir a ese lugar. Me llamó la atención por un lado que él no entrara en el mundo de los BBS, más o menos aislado. Pero la parte realmente memorable del incidente fue que, estando ahí parados en el sol unas dos horas, de repente me encuentro a tres conocidos de las reuniones de los azulejos. Sería 1995 o 1996, y una de esas tres personas se refirió a mí como «Maestro»; así que ya que se fueron, le expliqué lo que ahora son los azulejos, y él estaba bastante sorprendido porque me conocía como un programador desde la época de los supermercados y yo estaba ya entonces como líder de proyecto en las gaseras, pero no tenía la menor idea de que yo estaba interesado en tradiciones mesoamericanas, aunque algunos que lo ven por encima solo ven el falso nagualismo de Carlos Castaneda. Incluso la distinción de «nagualismo», con g de Castaneda, contra «nahualismo» con h, de tradiciones de pueblos vivos, les vuela la cabeza a algunos. Pero explicar que esas son tradiciones parciales de algo más grande, planteado por Campbell en El héroe de las mil caras, y los paralelismos de Guénon con lo que son los grupos del camino de Mitra o del camino rojo, pues sí, un shock absoluto.
  • El segundo detalle es algo de mi vida. Desde la primaria fui más o menos callado y siempre salía con inteligencia superior al promedio, aunque a veces no fueron las mejores notas. Incluso ofrecieron a mi papá dos veces, en escuelas diferentes, adelantarme dos años, pero él no quiso, lo que entiendo, pero me hubiera evitado mucho tiempo perdido después. Mi padre tenía una fuerza física excepcional y a los 14 me metió a un gimnasio a hacer pesas. Tengo igual una gran fuerza física, aunque no como la de mi padre, y desde los 20 seguí haciendo «entrenamiento funcional». Además, por cosas que nos pasaron con vecinos de Guadalajara que los del DF no les caíamos bien, me metí a estudiar defensa personal. Así que vivo en dos mundos. Soy lo suficientemente bueno para trabajar más de 35 años como programador y tener mis propias empresas, y lo suficientemente fuerte para enfrentarme a dos personas armadas. El I Ching, en el hexagrama uno, menciona en la línea cuatro que uno debe elegir en ciertas ocasiones el camino del héroe o el camino del sabio.

Pero con mi padre aprendí que hay que tomar los dos.

No soy un héroe y no soy un sabio, pero como diría un personaje de otra historia, estoy entre la violencia y la tranquilidad, entre algo aún por definir.

Regresando al libro Ese dulce mal, la persona empieza a preguntarse si la vida no tiene nada que ofrecerle, y se obsesiona con una persona que conoció unos días de su pasado. El libro y el personaje acaban mal, es venenoso. Pero sí me identifico mucho con lo de las dos casas… y la seguridad.

No se trata, como Batman, de tener planes de contingencia, pero supongo que es por eso que es tan importante esa seguridad. Algunos buscan cambiar de aires y van a vacaciones que no pueden pagar. Pero si hubiera un temblor que tirara mi edificio, podría moverme a alguna de las otras casas. Y le comentaba a alguien que me preguntó que cambiar de aires yendo de vacaciones a un Airbnb no es lo mismo. Sí puedes descansar, pero en vez de seguridad y planes de contingencia y dos lugares tranquilos propios, acabas con anhelo de lo que no tienes.

Ese dulce mal.

El personaje de Ripley, ya en El amigo americano, se encuentra en ese anhelo satisfecho. Pero a través de los medios. Lo mismo que les pasa a los que se pasan de listos, como he visto en trabajos, o los seudolíderes religiosos que conozco que no tienen donde caerse muertos y viven una mentira, como en el caso de los que según ellos son líderes religiosos y afirmaron hace años que estoy poseído por extraterrestres, y tengo pruebas de notario.

Sí, puedo vivir sin anhelos.

Carlos Castaneda hablaba de un «sin embargo»… y sí, puedo decir que hay dos o tres caminos paralelos de la vida que no tomé, pero de manera consciente. No veo eso con anhelo. Pero sí con el tiempo estaré en una de las casas ya mayor, paseando a mi perro, y pensando no solo en el camino que elegí, sino en los que no tomé y que eran valiosos, con cariño y respeto. Quizá en otra vuelta de la rueda vaya allá.

Vencí a ese dulce mal.