Casos tipicos y atipicos de robo

Caso típico (considerando legislación de CDMX 1990-1994)

El sábado, en la reunión que se hace mensualmente en una de mis casas, salió de paso un tema que puede resultar interesante para mis lectores y que en su momento no pude profundizar porque, para variar, el lobo rojo me cambió el tema.

El tema tiene que ver con lo que llamamos «primacía de la realidad». Primacía de la realidad se usa en ambientes financieros, pero principalmente jurídicos, para basarse en la idea de que debe hacerse caso no solo a lo que dicen los sentidos, sino a las acciones o documentos que prueban.

Por lo mismo, en un caso de personas secuestradas que trabajan en casos forzados, después del secuestro, la primacía de la realidad es que no hay ningún contrato laboral, que no se puede comprobar un pago, y como dice la Ley Federal del Trabajo, corresponde al patrón explicar la relación laboral. Sin embargo, hay casos de más de 2 a 10 personas, incluso creo recordar de 70. La primacía de la realidad es el viejo axioma: si camina como pato y grazna como pato, probablemente es un pato, hasta que se demuestre lo contrario.

Un principio equivalente en contabilidad es la necesidad de registro de los datos y operaciones en la medida de lo posible en el momento que sucedieron; a veces se le llama «principio de sustancia económica».

Otro caso de primacía de la realidad: si en una paraestatal no puedes entrar a Google porque el dominio no existe, es un problema, no de Google ni tuyo ni de la red. Otro caso sería que si alguien te quiere pagar o darte vuelto con un billete que tú mismo ves que es falso, no tienes por qué aceptarlo.

Hay situaciones que se salen de la norma. Por ejemplo, si una chica regresa a su casa a las dos de la mañana o trae ropa más cara de la que ella o sus padres pueden pagar, se asume que tiene novio, pareja o roba. La primacía de la realidad. Ese mismo principio ha permitido capturar a muchos criminales.

¿Es correcto mentar madres en público o decir que el precio de un corte de cabello es de 800 pesos / 40 USD? Pues depende. Si te lastimaste un dedo, a lo mejor diez palabrotas, pero no es típico un precio de ese nivel en un corte de pelo. Si yo voy a peluquerías muy decentes por lo general, la que me gusta no llega a la mitad de ese precio, aunque es casi cuando pago la propina porque pago corte de pelo y barba. Pero evidentemente no es normal que puestos de corte de pelo, atendidos por sudamericanos en la calle con música de reguetón a alto volumen, esperen clientes que paguen lo mismo que un lugar sencillo de Polanco, y en pleno San Cosme, con un volumen de los mil demonios, simplemente no cuadra.

Nosotros tenemos la obligación, como seres humanos, de observar y evaluar el peligro o anomalías para trabajar sobre ellas. Por ejemplo, si tienes hambre, comes; si te perseguía un dinosaurio, buscabas refugio; si tenías frío, trabajabas sobre eso y se inventó la ropa. Pero, por ejemplo, conozco varios casos de hombres que le pegaron a sus esposas o parejas estando embarazadas, y eso es anormal, pero en cierto sentido es TÍPICO. Es decir, eso es violencia familiar típica y, en caso de ahora, además violencia contra la mujer.

Hay situaciones, eso sí, que parecen tomadas de una película surrealista que muestran errores de razonamiento peores que los de Barberías en la calle con reguetón. Voy a comentar varios casos de robo que me tocó denunciar, seguir las indagatorias, y demuestran el caso de lo típico y lo que no es.

1991 o 1992. Me comenta una cajera por teléfono que su exnovio la está amenazando y que no puede ir a trabajar; al mismo tiempo se oyen los golpes en la puerta. Es típico, ¿no? La policía no le hizo caso; ya llamó a la patrulla. Es una muchacha de 22 con miedo. Yo tengo 19 o 20 y estoy en día de descanso. Como sé dónde vive, voy, la ayudo a salir; el tipo me agrede por la espalda (lo cual es un delito típico). Le hago un movimiento donde lo mando a las escaleras y se rompe la muñeca sin remedio. Primero, saliendo, empiezo a gritar: «¡Fuego, fuego, fuego!» para que la gente haga caso. Se acerca una patrulla y le explico lo sucedido. ¿Por qué «fuego»? Porque en la policía, si lo gritas, la gente corre para otro lado, pero con «fuego» abren la puerta y voltean a ver qué está pasando.

¿Qué procede? No hay razón típica ni razonable para que el exnovio esté allí, pero YO podría ser acusado de lesiones. La explicación que doy es razonable: el tipo era un vicioso sin oficio ni beneficio; me pareció un intento de robo típico y llamé a la policía porque: primero, para ver por qué me atacó; segundo, para proteger a la cajera; y tercero, para que no tratara de acusarme después de lesiones. (Cuando me atacó el exmarido de mi prometida unos años después, el argumento fue similar, solo que ese día yo llevaba a las diez de la noche bastante efectivo por sueldo mensual, aguinaldo, bono, viaje de una semana por empresa y caja de ahorro anual).

1994 o 1995. Entro a una escuela de computación a una entrevista de trabajo, y dejo mi cartilla de servicio militar. Al salir, dicen que no les di nada y me tratan de reducir con gas pimienta y macanas / toletes. Acaban dos inconscientes y cuando la policía llega, hay testigos que dicen que yo no empecé, y que solo repetí «mi cartilla» antes. No era un delito típico, pero literalmente era atípico porque no esperas que los criminales sean los oficiales de seguridad. Yo levanté denuncia por intento de homicidio y robo, porque la cartilla era el objetivo del robo; eran tres y usando tolete o macana y gas pimienta, pues pudieron lastimarme. Premeditación, alevosía y ventaja en el robo, con elemento atípico: eran tres personas de seguridad de menos de 25 años y querían la cartilla para robarla y poner la foto de uno de ellos. Su obligación era todo lo contrario de lo que hicieron: atípico.

1993-1994. El robo más atípico que he visto fue al mismo tiempo el único que nunca ocurrió, pero el único que no se necesitaba probar, y fue al mismo tiempo fraude.

1993 o 1994. Trabajaba yo en supermercados, y en una tienda empezamos a tener problemas serios con el área de panadería y una pérdida significativa pero no grande, de unos 10 a 15 mil pesos de ahora al mes. Yo estaba en esa tienda en un área no «operativa» sino administrativa, manejando datos de todo lo que se recibía de facturas, cambios de precio locales y extraordinarios, y otros documentos de siete tiendas, no solo de esa. Después de unos cuatro o cinco meses, no tenía yo la más mínima idea de dónde estaban robando, pero llevábamos unos meses con pérdida. Todos los documentos me demostraban cuánto pan se había hecho y cuánto se había vendido. Las hojas del pan eran firmadas por dos maestros panaderos y una auxiliar de panadería; a ellos se les pagaba a destajo. Pero simplemente no cuadraba. Con otros trucos pudimos descartar que el robo fuera en lo que ahora es pastelería, o en el pan como baguettes y las hogazas de pan que entonces se vendían, pero literalmente algo estaba mal y no teníamos pruebas. Presionando por separado, nos trataban mal los panaderos y la de panadería, y mi recomendación fue que los corrieran, porque había cierta relación en que faltaba menos dinero de acuerdo a cuántas formas había hecho la de panadería.

Caso para la araña, como diría la pequeña Lulú.

Azares del destino hicieron que nos cambiaran al subgerente administrativo que veía cajas y otros departamentos; al puesto lo llamábamos A3. Pero solía ser el de ese puesto o alguien de cajas que ascendía, o una persona externa sin idea del ambiente en lo absoluto. Coincidió que me tocó organizar con otras oficinas la capacitación medio intensiva del A3 en varios departamentos, incluyendo panadería, y la capacitación era en otro lugar como de una semana en la tarde, con dos días y medio de panadería para conocer los procedimientos. Pedí permiso para asistir; como mi nivel era realmente entre A2 y A3, nadie puso peros.

Ahí nos explicaron cómo se hacía el pan dulce, lo que se le llama pan francés, así como el pan simple como las conchas, gramajes… y los ejemplos me hicieron hacer una pregunta sobre el consumo de azúcar por kilo y gramaje.

Ya en mi casa entendí que estábamos gastando menos azúcar de la que debíamos estar gastando, debido a que si las piezas horneadas eran lo que se firmaba por la auxiliar de panadería, debieron hacer ese mismo volumen de pan, pero no lo hicieron. Incluso nuestro consumo de azúcar no había cambiado en lo absoluto desde antes que tuviéramos las diferencias de ventas. Gastábamos igual cuando era el día de descanso de la panadera o se iba de vacaciones.

Ya con estos datos los presionamos y resultó que sí: los dos maestros panaderos hacían solo la mitad del pan del que les firmaba la auxiliar de panadería, a cambio de una cantidad de dinero. Y la ganancia para ellos era que trabajaban la mitad de tiempo, y la carencia de pan se explicaba diciendo que ya se había vendido. Pero si empezamos a producir más poco a poco hasta llegar al doble, con pérdidas y el azúcar era la misma, pues desde ese punto de vista cuadraba.

Teníamos un comprobante firmado que demostraba la existencia y la elaboración de lo robado, más la recepción, guarda y custodia y relativa distribución, pero no cobro. Negar la existencia del pan era negar la elaboración, la recepción y la distribución, además de crear varios delitos; y para todos era más simple dejarlo como simple robo sin violencia, con abuso de confianza y fraude. Asociacion delictuosa por ser tres, y el agravante de ser repetida en el tiempo, unos cuatro meses cuatro dias por semana. Digamos mas de 60 robos individuales.

Teníamos documentos que demostraban la existencia del pan y guarda y custodia, así que no había manera de negarlo. Pero además, nosotros, como empresa, teníamos que demostrar qué había pasado con ese pan del que había pruebas de existencia. Así que simplemente lo que se podía hacer era averiguación previa por robo, o nosotros teníamos que demostrar que el pan no existía. Y para demostrar que no era robo, los que provocaron el problema tenían que demostrar que el pan sí existía. Y nosotros, como empresa, lo más simple era empezar la denuncia como robo y lo que resulte, porque cualquier explicación de que había pasado con el pan llevaba a otros delitos.

¿Era un delito típico? No.

Primero, porque el producto robado no existía. Y podíamos decir que era fraude o abuso de confianza, pero la existencia LEGAL del pan quedaba probada por la firma de los tres implicados. No teníamos que probar la existencia FISICA del pan, ellos la estaban declarando. Y ellos no podían explicar qué había pasado con los panes. Como no era tanto, solo unas doce bandejas diarias, había otras explicaciones, pero todas pasaban por fraude y abuso de confianza… y robo físico del pan que ellos mismos declaraban que existía.

  • Robo (porque se apoderaron de algo que ellos mismos declararon que existía).

  • Lo interesante del caso: la carga de la prueba se invertía. Ellos tenían que demostrar que el pan NO existía, porque ellos mismos declararon que SÍ existía. Y como no podían hacerlo, el delito de robo era procedente.

Era un robo atípico.

Usando otro caso evidente: hace un año hubo un caso de una abogada del interior del país que se hacía pasar como psiquiatra con maestría en quántico, y era evidente Photoshop, y que si no existía en el registro de profesiones, era mitómana.

Delito típico de falsedad en declaraciones, pero como la firma de documentos de recetas la hizo otra persona, no era usurpación de profesión típica. Sí había otros delitos típicos, pero la usurpación de profesión era atípica.

Siguiendo la misma línea de ideas, el fundador de la secta Kinam le dio por decirse que según él, el mismo era licenciado en astrofísica onírica, sea lo que sea eso, lo cual es absolutamente atípico; y después, en una de sus identidades, como cuatro años después, dijo ser licenciado en derecho, (sin haber rtegistro de la cédula) mientras cometía delitos, y específicamente licenciatura en Derecho Informático de la UNAM, que no existía en la UNAM, mientras que estaba cometiendo tres o cuatro delitos. Era la actitud típica de un líder de secta mitómano, pero un abogado no se estaría poniendo a presumir de según él estafar a un tercero de Querétaro con datos de tarjeta de crédito; así que, además de atípico, estúpido. Otro fue el mismo tipo dando nombre completo de supuesto judicial con «licenciatura en ministerio publico» que no tenía ninguna licenciatura y que no existía como empleado de PGR o similares (otra averiguación previa…. delito típico de un mitómano)

Un caso similar fue cuando le comenté el año pasado al director de un hospital unos errores muy graves para Cofepris que noté, y él me dijo que lo evaluaba una persona con «maestría en evaluación Cofepris», lo cual es absurdo pero típico, al mismo tiempo que imposible. Evidentemente ese hospital tenía muchos problemas, pero me atreví a decir: «gracias por avisar», y al día siguiente dejé de lado el proyecto absurdo con la premisa de situaciones atípicas: no estaban pagando a seis proveedores por lo menos, y querían usar laptops Lenovo de 2017  y 4gb de otra razón social, lo cual era absurdo por donde se vea.

Así que, en lo personal, cuando algo parece pato y grazna como pato, no significa siempre que sea un pato extraño, sino que puede que haya más detrás del delito de lo que vemos; en un delito atípico, como el exnovio que agredió a la cajera, los de seguridad que me agredieron, o los ladrones de panadería.

Y lo más interesante es que no teníamos que probar la existencia de lo robado, porque estaba firmado pero nunca existió.