Hace una o dos semanas comentaba sobre los hoarders, o acumuladores compulsivos. Puede deberse a muchas cosas, y comentaba que puede ser incluso de cosas virtuales. Está el caso de la persona que grababa noticieros en VHS durante años y ahora tiene un acervo histórico, o el de un canal de personas que hacen sus propias estaciones con Synology o similares para almacenamiento masivo en terabytes, y para acabarla, algunos respaldan todo eso.
Me enteré de esos asuntos por cuestiones de soluciones, por el 2010, para una empresa de comunicaciones vía satélite en la que estaba trabajando, y mi necesidad era respaldar 24 terabytes.
Que resultaron ser de archivos corruptos.
Por esas mismas fechas me tocó vivir el extraño caso del cliente muerto.
Todo empezó por el 2003 o 2004. Una persona de la lista «Ojos Abiertos», Marco Uno, el arquitecto, me dijo que si podía darle hospedaje web a una persona que tenía un sitio personal; era español. Me puse en contacto con él, al que llamaré con el seudónimo de David, aunque no era su nombre. Lo que necesitaba David era respaldar una cantidad mediana de drivers o controladores de hardware, para que estuvieran en línea, y un pequeño blog personal. Para eso necesitaba un .com y un .net, así que nos pusimos de acuerdo con un precio y funcionó normalmente durante uno o dos años, quizá tres.
Mis servidores tienen respaldos automáticos y manuales, pero en su caso eran tantos archivos pequeños que no me convenía hacer respaldos manuales, se lo expliqué. El sitio era un blog al que yo entraba regularmente, como al de varios de mis clientes, para ver si había algún problema. Y además, aunque muchas personas no lo saben, hay suites de antivirus para Linux; los más conocidos son ClamAV y ahora Immunify 360.
Los dos siguientes años noté que la cantidad de drivers pasaron a ser… significativos. Y también algunas utilerías dudosas que venían con anuncios, como si hubiera subido información de Download.com (que en 2000 eran buenos, pero luego se volvieron distribuidores de nagware, adware y basura). El espacio que usaba David era más o menos significativo, pero no me preocupaba porque ese era un servidor legacy y tenía un cliente adicional que por sí solo pagaba todo el servidor. Así que, con el paso de los años, todo lo de David era ganancia, y el otro cliente pagaba el servidor y quedaba un extra.
Allá por el 2011 o 2012, David era cliente desde hacía unos ocho o nueve años, y de repente me contacta una mujer para decirme que era amiga suya y que David había muerto. Unos datos del nombre de referencia de la dama me permitieron llegar a un blog personal de ella, donde venía una seudo historia de amor entre una solterona de 40 y un joven de 25. Las fotos mostraban a David como alguien con… deformidades espaciales. Es una forma de decir que la cabeza tenía bultos, o que un hombro estaba 20 centímetros más alto que el otro. Y se murió de un cáncer super agresivo.
Ella quería mantener el sitio funcionando. Le dije el precio y que iba a revisar qué estado tenía el sitio. Era evidente que ella iba a tener problemas de dinero, y eso que el sitio no era caro, pero además, como David no contestaba a los correos, tuve que dar por buena la teoría de que se había muerto.
El sitio era bastante feo, con la mejor tradición de las páginas de MySpace y etiquetas blink. Bajé un respaldo del .com a mi máquina, lo descomprimí, y mi detector de spyware, Spybot, dio positivo en unos 80 o 90% de los drivers. Es decir, eran, por decirlo de algún modo, virus benignos.
Empecé a hacer un análisis forense y encontré que de las 70 páginas más o menos, unas 20 o 30 llevaban al sitio .net, que yo no le daba alojamiento. Así que me puse a rastrear el .net en internet, pero «no existía» en buscadores. Igual, revisando aquí y allá, localicé que estaba en una compañía española super descuidada, y lo que tenía eran .iso ILEGALES de Windows de todas las versiones, incluyendo zips de Windows 95 en sus tres versiones. Literalmente parecía un museo de sistemas operativos, y por mi experiencia vi que todo era de Microsoft. O sea, lo mas razonable es que tuviera una suscripción MSDN. No hubiera sido raro que, con uno de los procesos de partners que pagabas acceso a documentación, él hubiera bajado de algo similar todas las ISOs, pero eso no significaba ni que él tuviera una licencia, ni que no estuvieran adulteradas. Eso era un peligro grave. Me comuniqué con el host y le reporté las ISOs ilegales, que desaparecieron unos tres días después sin darme respuesta.
En el caso del sitio .com, que sí estaba en mis servidores, después de limpiar el spyware, los drivers que quedaban eran muy pocos, y todo lo que quedaba era un sitio lleno de GIFs animados y bastante feos. No podía yo ser grosero con la «amiga», así que le dije que los archivos tenían virus, pero que podía mover lo rescatable a otro servidor. Ella me dijo que sí, y le dije que podía darle el alojamiento gratis porque en realidad ya era muy poco (literalmente unos 30 o 40 MB). El año siguiente ella desapareció cuando tocaba la renovación del dominio, que dejé perder.
He tenido otros clientes que murieron, pero este me acuerdo porque las imágenes de la dama y el joven con bultos en la cabeza y un hombro 20 centímetros más alto que el otro siempre estarán asociados en mi cabeza a los acumuladores compulsivos.