Calidad y Cory Doctorow

Hay un escritor llamado Cory Doctorow que ha escrito sobre muchos temas, pero hace unos dos años inventó el término enshittification. Es decir, que ciertos productos se vuelven peores o se degradan.

Podemos empezar desde la Coca-Cola de vidrio contra la Coca-Cola de plástico. No solo aplica a problemas del mundo digital.

La calidad no es algo que puedas definir tan simple. Uno de los factores es el uso y las quejas. Sin embargo, esto no queda muy claro. Si compras papel del baño que no es de calidad, no lo vuelves a usar. En su época, Word de Microsoft Office podías hacer muchas cosas. Ahora lo uso lo menos posible, y en una de mis PC tengo la versión 2019 y en otra la 2012 con complementos para archivos nuevos. Y lo uso lo menos posible.

En el 95 % al 99 % de los casos, cosas que me han pedido como desarrollador las he hecho en menos de cinco meses. Pero también me han pedido hacerme cargo de proyectos de los que me dicen el nombre y no de qué se tratan. O se han enojado porque doy resultados. La calidad es pues algo que no podemos definir, pero tiene que ver con dar ciertos resultados sin crear un problema mayor.

Empecé a ver aquí con familia en Netflix varias series. Yo no las elegí y creo que no las vamos a acabar. Todos menos yo se durmieron:

  • Amor en la puerta de al lado.

  • Hola, soy yo.

¿Están mal las series? No. Pero no son la misma calidad que Agente Kim Reactivado o Sandokan. El control de calidad de Netflix es peor que el de Viki.

Llevo muchos años sin problemas de comida en restaurantes (por calidad). Sé cómo distinguirlos. Lo más reciente fueron unas hamburguesas de 150 pesos que traían dos centímetros cuadrados de carne en una plaza comercial, hace como tres años; y otra, recientemente, unas quesadillas de birria venían con más grasa de la que me gusta. La próxima vez compraré tacos de maciza en el lugar.

Pero vemos como única opción lo que nos dan. Confundir publicidad o marketing con calidad es normal. Y la relación de costo-valor, que decía Alan Watts, se nota también. A lo largo de los años he visto que diversas empresas cambian el triángulo de hierro (alcance, precio o tiempo) y te quieren dar o pedir un producto sin la calidad (cuando te lo venden) o sin el dinero cuando tú eres el proveedor; no solo por los esquemas de sueldos actuales que son cíclicos, sino que me ha tocado que me pidan hacer que un sistema esté en línea cuando no tienen servidor, como en el caso del hospital del año pasado, o de la paraestatal cuya red estaba tan mala que no encontraba a Google. Una de las causas en ese lugar era que funcionarias se la pasaban en Facebook revisando videos religiosos, otro oyendo música y unos terceros más haciendo las tareas de sus hijos.

Estamos, pues, en un problema que tiene que ver, como les dije a los de las reuniones de temas mesoamericanos, donde no solo nos debe preocupar nuestra propia calidad, sino esquivar a los que andan perdidos en el espacio.

Un ejemplo de «degradación» es lo que pasa con varios proveedores de internet y servidores. Desde 1997 Me he tenido que cambiar varias veces o cambiar a clientes. A veces cambios urgentes y brutales por instinto que me han salvado del desastre, por considerar la degradación de calidad como una alerta.

De momento, el problema que estoy viendo parecen ser actualizaciones de cPanel, un panel de control, que aunque lleva muy bien cosas de correo, me está causando problemas en las actualizaciones automáticas de unos 15 sitios que tengo con WordPress. Cambiar de WordPress no creo que sea el problema, y cambiar a otro panel de control tampoco creo que sea el problema. De momento sé que Debian, un sistema operativo Linux, no tiene casi basura. Es de alta calidad. Así que poco a poco, a partir del martes, estaré cambiando a un servidor Debian varios sitios que cPanel no quiere actualizar, pero pelearme con el servidor no tiene caso, y la calidad NO depende solo de mi trabajo sino de otros factores. Un servidor Debian con esos dominios, si depende de mi trabajo, me resuelve problemas.

Esto me recuerda cuando empecé a recibir insultos, amenazas o envidia por parejas mías o cuando tuve coche del año. Sí, la calidad pesa. Pero la calidad es lo que funciona. Primero no permití que mi pareja estuviera en esos entornos, y segundo, cuando hubo la oportunidad, cambié a un coche que no llamara la atención pero que cumpliera su cometido.

El problema es que si los proveedores serios no cumplen sus cometidos, ni el gobierno, ni los medios de información, ni los tribunales, la única forma que tienes es llevar tu propio control de calidad y regresar a los principios de que lo simple tiene valor de supervivencia. Así como un Seat cumple mucho de lo necesario en coches, no necesitas un iPhone 27.

Thoreau hablaba de «Simplificad, simplificad» y de la resistencia civil pacífica. En lo personal, creo que lo único que hay que hacer es enfocarnos en la simplicidad como valor de supervivencia, sin descartar la calidad, y estar atento cuando un servicio, programa, institución o persona se degrada. No se va a dar cuenta, pero debemos considerarlo en los planes cuando su control de calidad falla o no cumple su objetivo.

Con saberlo uno y comprobarlo con calma y método por uno mismo, es suficiente.

Diría Castaneda: «Los darse cuenta son personales».