Pues nuevamente falló el internet en una de mis casas y aquí estoy desconectado, esperando al técnico. Escribiré aunque lo publique después.
El día de mañana hay una reunión en esta casa, del grupo de trabajo del Camino Rojo.
Y mientras venían de camino para acá, estaba pensando en algo de Júpiter y Saturno (no relacionado con el Camino Rojo directamente) pero es un ejemplo perfecto de una frase que se encuentra en tradiciones esotéricas y por escrito, y que la he encontrado «en campo» en personas y en cinco o seis libros y una o dos personas antes del año 2000.
Incluso me pareció raro cuando uno de los de la secta que me atacó del 2000 al 2017 leyó un libro secundario que yo recomendé y luego me empezó a atacar diciendo que la frase venía de ese libro. No. Como le comenté a esa persona, la frase en cuestión viene, por lo menos oficialmente, de «Los grandes iniciados» de Édouard Schuré. Y la frase es: «Purificación, Trabajo y Combate». https://es.wikipedia.org/wiki/Los_grandes_iniciados
Es de Zoroastro, del camino de Mitra, capitulo 5. A veces traducido como purificación trabajo y lucha. Cito de la versión online, pero mis versiones impresas dice combate.
Cuando, después de diez años de soledad y de meditación, regresó de
nuevo Zoroastro a su tribu natal, los suyos apenas le reconocieron.
Una llama bélica brotaba del misterio de sus grandes ojos y una
soberana autoridad emanaba de su palabra. Convocó a su tribu y a las vecinas
tribus arias para incitarlas a la pelea contra los turanios. Pero simultáneamente
les anunció su revelación, el Zend-Avesta, el viviente verbo, la palabra de
Ormuz.Esta palabra convirtióse en el centro animador de su obra. Purificación,
trabajo y lucha, tales fueron las tres disciplinas. Purificación del espíritu y del
cuerpo por la plegaria y el culto del fuego, a quien llama “hijo de Ormuz”, que
entraña el primordial aliento de Dios. Trabajo de la tierra con los útiles de
labranza y el cultivo de los árboles sagrados, el ciprés, el cedro y el naranjo;
trabajo coronado de amor con la esposa, sacerdotisa del hogar. Lucha contra
Arimán y los turanios enemigos.
La vida de los arios, bajo la guía de Zoroastro, fue de este modo un
interminable velar de armas, un combate incesante ritmado y dulcificado por
las tareas campestres y los goces másculos del hogar.
En este momento, sentado, me encuentro a la espera. Es viernes, poco más del mediodía, y estoy sentado frente a la computadora. En la mesa hay una pizza que acabo de comprar. Bueno, ¾ de pizza para ser exactos.
Está caliente. No me importa demasiado la temperatura de las cosas, pero evidentemente una Coca-Cola debe ser fría, un helado también, y una pizza debe estar por lo menos al tiempo.
Júpiter es uno de los dos planetas más grandes de nuestro sistema solar, y representa generosidad, jueces, juicio, viajes y a veces lujuria. Saturno es el tiempo, propósito, a veces desperdicio o reclusión. Rencor. También madurez.
La obra alquímica se supone que es convertir el plomo (Saturno) en oro (el Sol). En vida. En propósito.
En mi caso particular, tengo razones para pensar que no hay una transición simple entre los dos símbolos, Júpiter y Saturno. Quizá un poco de meditación, pero eso no es todo.
Comentaré sobre cosas de mi vida, pues no estoy en libertad de poner otros ejemplos.
Empecé a trabajar en 1991. En ese entonces usaba trajes de gama baja: Aldo Conti y similares y en el 93 empecé a usar Pardueles. Sí, casi todo el tiempo que trabajé de 1991 a 2000 me la pasé de traje y corbata, a veces coordinado, y en el 2000 con chaqueta deportiva y jeans por razones que comentaré. Pero hay algunos datos que me hacen pensar en esa época como «jovial» (que significa Júpiter). Principalmente de 1995 al 2000.
Una regla que he tenido la mayor parte de mi vida es pagar todo en efectivo y no tener deudas. Mi primera tarjeta de crédito la saqué en el 2006, a los 34, por causa de fuerza mayor, pero las dos primeras tarjetas a mi nombre fueron un robo de identidad que inmediatamente cancelé, allá por el 2005.
Del año 1995 a mediados del 2000, mi vida fue estar sin barba, de traje, con Fahrenheit o Hugo Boss, programar, trabajar y demás. Es curioso que tres de mis cinco parejas me conocieron sin barba, y la tercera solo me vio con barba una vez, como un año después.
Hay algunos puntos aquí que debo resaltar:
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Me dejé la barba no por gusto. Fue por necesidad. Desde los 17 tengo mucha barba y usaba entre 40 y 50 minutos en rasurarme al ras, con rasuradora y rastrillo, una vez en la mañana y otra como a las dos de la tarde para que no se viera la sombra de barba, por lo que me llegaron a llamar la atención en un trabajo aunque estaba rasurado bien a las 8 am. Y me dejé la barba porque en el 2000, después de terminar la relación con mi prometida, me pidieron hacer algo en el trabajo que iba a usar muchísimo tiempo, así que les dije que sí pero que me iba a dejar la barba o no me daba tiempo. Y lo hice, principalmente porque con eso me ahorraba una hora diaria y me veo bien de barba.
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Tuve varias experiencias de trabajo y con el sexo opuesto que me demostraron que la cortesía era todo, y a la vez algo más. He comentado de una chica de Nebraska, y hubo una a la que llamaré Isabel II, de las gaseras, con la que hablé muchísimas tardes y, a la distancia, ella solo pedía estar hablando tanto conmigo en mi oficina por querer algo conmigo. No me di cuenta sino como tres años después. Esa misma curiosamente me la encontré en el 2001 en Polanco y nos saludamos de abrazo y beso, así que no hubo ningún tipo de rencor por mi manejo de la situación.
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Me encontré a los 25, es decir, 1997, con una situación múltiple: mi padre no era muy confiable desde hacía unos años y me resultaba más práctico seguir mi propio criterio. Él era centrado, sí, pero simplemente como hijo único aprendí a moverme solo y es lo que hice. La relación con la pareja uno fue muchos años antes, y la relación con la pareja dos, la doctora, terminó en muerte de ella, así que en 1998 me encontraba soltero, con buen trabajo… y dos casas.
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No puedo decir que ganara muy bien. Calculo que mi ingreso en esa época era cercano a 2200 USD mensuales, es decir, 40 mil pesos de ahora, pero al no pagar renta eso me ayudaba mucho. Y en realidad, al igual que ahora, dedicaba el tiempo a pensar y organizar los siguientes años.
Pero en el año 2000 sucedieron una serie de eventos no simultáneos pero casi:
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Termina la relación con mi prometida (pareja tres) porque lesioné al exmarido que me buscó pleito y su hija no me pudo perdonar.
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Hacen tres burradas monumentales en el trabajo: un cheque con un 0 de más que costó varios millones de pesos por sobregiro, una mega multa por publicidad rompiendo un convenio, y el caso del sabotaje industrial.
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Un incidente violento con tres amigos/alumnos del exmarido que me obligó a cambiar de casa, de un departamento a otro en el mismo conjunto de edificios. No por seguridad sino porque las circunstancias lo hacían aconsejable y por algo de mi papá al mismo tiempo.
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Mi jefe se dedicó a premiar a los inútiles, lo cual le costó el puesto. A mí me ofrecieron irme por noviembre del 2000 a otra ciudad, pero no quise.
Y en 2001, por muchos eventos extra:
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La economía se fue al demonio a nivel nacional.
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Ocho de mis diez clientes cerraron.
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Estaba una tecnología que no servía para casi nada llamada VRML, problemas con .NET, incompatibilidades y la primera versión de ASP.
Resultado: el 2001 puedo definirlo como un periodo de meditación y calma, restringido de dinero. Mi perro Mantra nació el día de los atentados de las Torres Gemelas, e identifico a partir de ese nacimiento una serie de cambios en mi vida.
Sin meterme en demasiados detalles, no diré que me volví desconfiado, pero sí empecé a usar mejor mi tiempo. Los clientes en ese momento no estaban dispuestos a pagar bien por traje, así que empecé a usar ropa adecuada al centro de trabajo.
Me tocó enfrentarme a los de la secta con ataques encubiertos a mi pareja desde 2002, y de manera declarada contra mí desde 2000 más o menos hasta 2017. Básicamente, este blog empieza como inicio de esa etapa saturnina, no jovial, en 2004, donde me doy cuenta de que es el tiempo de documentar más las circunstancias y combate, con mis propias debilidades y esquivar los errores cercanos, así como hacer buen uso del tiempo, cosa que creo he hecho.
Y es así. Todo el tiempo de trabajo antes del 2000 era una mezcla de purificación (limpiar lo que estaba dañado en el entorno y mis trabajos) y al mismo tiempo trabajo. En 2002 en adelante no solo programaba, sino que tenía reuniones con directivos que eran luchas de combate corporativo contra iniciativas suicidas o estúpidas. Esa etapa fue mucho más obvia esa sensación de ser el único adulto en la sala. Solo que en ese momento ya me hacían más caso que cuando tenía menos de 30. Así que es raro.
A su manera, puedo decir que la etapa sin barba fue jovial; el 2001 deja Júpiter atrás; y el 2002 empieza con series de obligaciones de tiempo bien medidas, mayor disciplina y uso del tiempo según Saturno.
Y a su manera era siempre lo mismo: purificación, trabajo y combate.