Indiferencia y Deseo

Suena a novela romántica de 1990.

Hoy en la noche, mientras estaba atendiendo a la perrita que está enferma, la vi comer con mucho gusto su comida preparada especial. Además de lo de siempre, creo que en los dos o tres años de vida que le quedan va a estar comiendo mucho pollo de ese estilo. Lo comía con deseo, no con ansiedad.

Se lo doy porque es lo correcto. Es un tipo de amor desinteresado. Aunque escritores le dan otro significado, como Paulo Coelho. En griego se llama ágape a un tipo de amor desinteresado, y al mismo tiempo a una especie de comida compartida.

Otros lo entienden como pasión, que además de pura puede ser violenta.

Esto es algo que hago por humanidad.

A lo largo de los años he notado que hay dentro de mí una indiferencia ante lo que no es correcto. No puede haber aprecio o afinidad con cosas que son autodestructivas o que se lamentan. Recuerdo cosas como estar arrastrándome de niño en una alfombra verde, que yo conocía pero con ojos vendados por una operación. Luego, al poder ver de nuevo, tener piezas de madera en mis manos, no de castillos sino de un set de construcciones. Después los castillos Exin, Tente, algunos Lego. Una satisfacción por entender las cosas y verlas encajar.

Mi padre rara vez hacía juicios de valor, mis maestros de caminos mesoamericanos tampoco. Los hechos son así, y ponerles nombres no cambia las cosas. Los juicios de valor son lógicos desde los hechos. No tengo que racionalizar, como me pasó en 2011, que era mala idea dejar de hacer respaldos para que los de ventas pudieran ver videos de Juan Gabriel en YouTube. No había emoción, solo mover la cabeza.

Cuando fue el evento del año pasado y me llamó el doctor Eduardo, le sorprendió mucho que yo no estuviera enojado. Le comenté que no tenía por qué; si ofrecí ayuda y me hicieron una grosería, no era problema mío.

Una frase que comentaba mi maestro de defensa personal era: no pensar en la victoria ni en la derrota. Otros no lo entendían, yo sí. Entro a una pelea con la misma claridad mental que al abrir el correo. Sin emociones. Es un entorno que conozco bien.

Pero tratar bien a la gente cambia las cosas. Por ejemplo, conocí a varias personas que estaban relacionadas con grupos de tradiciones escocesas o inglesas que no podían trabajar por ser inútiles para trabajo real, y al mismo tiempo menospreciaban a la mujer. Yo considero a las mujeres como iguales. Viva la diferencia, eso sí, pero no son superiores ni inferiores a uno.

A finales de octubre del 2023 hubo un problema medio raro en los monolitos, que tuve que resolver. Estaba cerca de mí para resolverlo, con organización de oficina porque no era de sistemas ni de lo que ellas hacían, y estaba cerca la jefa de entonces que era decente, la dama Margarita, y la dama a la que hicimos el arreglo de cumpleaños con globos y letras luminosas. Que sí, había que ir temprano por algún material, lo hacía; que me tenía que levantar por un respaldo en ese o en otro trabajo, lo hacía, sin quejarme ni titubear. Y lo sigo haciendo.

Mientras escribo, me viene a la mente esa sorpresa, y sin comparar a nadie, la mayor parte de los perros me quieren por alguna razón, aunque no falta el chihuahua agresivo que no. No es raro que un perro pase a considerarme su humano por la atención que le doy. En un momento de mi vida recuerdo cómo se acercaban a mí los perros que tomaron a mi labrador como jefe.

He tenido detalles que diferencio por ley de afinidad que veo tiempo después. La chica de los ojos verdes, la heredera millonaria, la segunda Isabel. Pero aunque me dieron todas las indicaciones, no había hacia ellas ninguna ruta compartida. No es que estuvieran en una situación económica diferente a la mía, solo que yo estaba en otros asuntos. Mis relaciones personales siempre han ido en crecimiento, y uno o dos casos antes de los 30 donde se sentía ese fuego salvaje al estar con otra persona en una oficina, en el trabajo, que me pasó. Con otras personas ha sido lo contrario: un remanso, un lago, paz.

Hay una historia relacionada con los deseos provocados y los espontáneos, y otra con un personaje «doctor deseo» que sirven como moraleja. Mis deseos son espontáneos y no provocados, y ninguno de ellos es duradero ni más fuerte que yo.

Salvo uno.

En un sueño de hace unos años, al abrir un baúl se desataba un huracán de emociones y solo podía decir el nombre de una provincia de Polonia, un nombre que despierta en mí emociones intensas, más que mi propio nombre de otro sueño.

No hay rostro, no hay otra cosa que una pasión que derriba montañas, y como aquella canción: «no lo puedo evitar, en mis venas como un huracán»…

Los sueños en secuencia se han detenido. Y los no secuencia también. Sigo soñando muy poco, solo fragmentos. Después del sueño embarazoso que no puedo publicar por respeto a quienes aparecen en él, hubo otro donde aparecían mi esposa, la dama Margarita, y otra persona más. No era un cierre de un ciclo. Era un fragmento y no merecía mensaje propio.

Escribo a las 11:59, casi medianoche.

Uno de esos recuerdos que son míos pero no puedo contar aquí es la plática que tuve con la que sería mi prometida la primera vez que fuimos a un McDonald’s, que era el que había cerca. Un poco de deseo, no de mi parte. Una sorpresa por tratarla como a una persona. Me contó una anécdota personal de cuando era niña, frágil. No sé, me salió el impulso protector.

He pensado mucho en esa historia por un deseo inocente que tenía ella de niña. Yo no sé lo que es eso.

Para mí la vida no es razonamiento, es actuar de manera desinteresada. Por lo que se dice: noblesse oblige. Pero aunque esa dama y todas mis parejas (menos la madre de mis hijos después de lo bipolar) eran maravillosas a su manera, en ningún caso ha habido esa pasión del sueño y del baúl y el nombre de la provincia de Polonia.

Mi relación con personas como Isabel Uno, la de la calle de Quetzalcóatl, estaba basada en intereses comunes, pero al ver que había falta de sentido ético, eso desapareció: ni deseo, ni desinterés, literalmente indiferencia, pero cuidado para no ensuciarme. La dama Margarita aparece en un momento dado con su prima. Noto algo muy raro, entiendo que son primas, y veo dolor. Con el tiempo descubro que tiene un corazón limpio, pero mi actitud es siempre desinteresada, espontánea, por lo que es correcto. No es amor, deseo ni nada más.

El caso de la doctora, que en paz descanse, era similar a encontrarnos de repente en un refrigerador, no por el frío, sino por la sensación de un lugar seguro, donde era mejor actuar en conjunto o morir. Aunque ella conoció a mis maestros tradicionales, eso no era lo más importante. Los valores tradicionales así son.

Y me encuentro entonces en una de esas situaciones donde la calma me inunda. No hay por qué no estar calmado. He estado en situaciones desesperantes. Pero preocuparse es necesario, es decir, resolver los problemas de antemano. Actuar con código moral te hace ser un espectador, y al no tomarte las cosas personales, eres un testigo.

Y no hago comparaciones de damas con perros, pero es algo parecido a lo que pasa de lo que hacen mis perros cuando los alimento, a la actitud de quien fue mi prometida, de la misma dama Margarita o de mi esposa. Hago lo que debo hacer. Ser desinteresado no es ser estúpido, pero noblesse oblige.

He visto a personas dejarse llevar por el deseo e inventarse fantasías que no son. Les resulta más fácil inventarse una mentira que aceptar la culpa. La historia del restaurante tenía que ver con un deseo inocente, y sin culpa. Si he querido algunas cosas de momento, pero siempre han sido secundarias.

No estoy solo. Hay un pragmatismo ético que me limita.

La palabra de Polonia sigue en mi cabeza y esa pasión que no sé de dónde viene. Un combustible único si hiciera falta. ¿Pero para qué? No entro en batallas a propósito. Entreno a mi manera manteniendo sanos mi mente, mi corazón y mi cerebro. Nuevamente vivo en paz. Y sí, entiendo el deseo y cierto respeto que causa lo que hago. Pero es parte de mi naturaleza. Así como ciertas damas en negligé eran igual que una pared para mí, por falta de interés, en otras ocasiones solo puedo decir: qué desperdicio.

Sí, creo en un mundo mejor, pero no es un mundo con deseos descontrolados, sino con normas éticas más claras.

No lo puedo evitar, en mis venas como un huracán…..

Un año de los monolitos

Hoy se cumple un año de que me pidieron cometer un delito grave en los monolitos, además de retrasar mi pago de cinco meses. Era por decirlo de manera simple una paraestatal.

Desde hace un año y tres o cuatro meses, era evidente la debilidad política de mi jefa y de su jefe inmediato. A finales de marzo del 2025 me di cuenta que eso iba a acabar mal, y mi cálculo fue alrededor del 10 de junio porque varias cosas estaban fallando. Tuvimos una crisis de todos los servidores y sitios caídos, debido extraoficialmente a que por el calor pusieron unos ventiladores, la sobrecarga fue mucha, y tronaron como ejote varias cosas del panel de parcheos del rack, en el edificio de sistemas.

En mi caso, me consta que en el mini conector que tenía a plena vista, si abrían la puerta del closet que estaba saliendo de mi oficina, se veían bridges y switches viejos y por lo mismo desactualizados.

Ese no era tanto el problema. El problema no eran solamente las personas de sistemas del edificio, uno que pusieron en mi lugar pero que me confirmaron ayer que sigue sin saber hacer fórmulas en Excel y que llevan tres días sin sistema y se refirieron a él como «ese huevón» una de las analistas que quedan, y otro, de lo que llamaríamos fierrero, con mejor actitud pero que dejaba cosas pendientes por meses.

En lo personal, sé que cuando se limpia debes limpiar las escaleras de arriba a abajo y eso lo he visto antes en otras empresas. Uno de los síntomas fue que mi jefa tenía a su cargo dos jefes de departamento, y nadie quería trabajar con ella desde hace cinco meses, por lo cual el puesto estaba vacante; a la última la hizo llorar. Y no tenían poder para imponer a alguien allí. Me consta que el que estaba antes de la que lloró, funcionaba medianamente bien. Incluso como derivado de un negocio que me salió de él, volví a conectar al cliente de los Cabos y estoy por concluir la licenciatura este año. El otro jefe de departamento, su cumpleaños era en noviembre y era el evento social más o menos de la dirección. Pero el año anterior, 2024, mi jefa fue a otro cumpleaños en el mismo lugar, a dos mesas de distancia y ni siquiera pasó a saludar o felicitar. Y sabía de quién era el cumpleaños, claro. Y en la fiesta de fin de año de 2024 se la pasó con los que habían trabajado con ella antes, que ya nadie la aguanta, e ignoró a las analistas, a ese jefe de departamento y a otros incluyéndome a mí. Así que aunque yo tenía oficina más grande que esos dos jefes de departamento y casi del tamaño de la de ella, podía considerarse, por lo que hacía, que era un «jefe de departamento fantasma».

Por mi trabajo sabía de ciertos reportes. De las diez direcciones de la paraestatal, solo mi área entregaba a tiempo un reporte desde dos años antes. Nadie más lo podía hacer.

Pero no puedes prever la locura. Siempre he estado consciente de que las personas son básicamente autodestructivas, pero hay cosas que literalmente no puedes prever porque son el equivalente de darte un tiro en el pie antes de darte una carrera. Autodestrucción pura. Mis cálculos en mayo era que el asunto estallaba el 10 de junio. No por mi.

¿Qué asunto?

Uy.

O los servidores que yo estaba pagando, o los servidores que ellos pagaban y que no funcionaban, o que renunciaran dos de las analistas.

Lo que no me esperé, es que el tres de junio llegué tarde habiendo pedido permiso (mi hija fue a recoger su INE), y cuando llegué había un problema monumental en una sucursal estatal y había que hacer un ajuste en unos 200 a 300 ciudadanos, y no un ajuste simple. Sí, era en mi sistema (la analista decana necesitaba ajustes específicos recién solicitados). Empiezo a hacerlo, llevo 3/4 fases, y me llama mi jefa a su oficina para decirme que tenía que seguir trabajando gratis para ver si me pagaban en diciembre, que no hay relación laboral ¿? y cuando le dije que eso era pedirme cometer un delito por artículo 211-bis Código Penal Federal, pero sobre todo por el acceso a datos personales, ya que yo manejaba entre otras cosas una base de datos y servidor de 22000 expedientes sensibles, donde estaban evidencias de violaciones, robos, problemas mentales, identificaciones oficiales, etc.

Podría considerarse acceso no autorizado a servidores, o amenazar diciendo que se usaba oficina sin permiso, lo que implicaría decir que se atendieron 800 tickets en tres meses sin permiso. Podrían amenazar diciendo que los accesos posteriores al fin del contrato fueron realizados «sin autorización». Así que lo que hice fue decir: no tiene caso, me retiro, y levanté varias denuncias penales por el principio de primero en tiempo, primero en derecho.

Básicamente iban a perder toda la información de mis servidores por no pago, y de los suyos por no mantenimiento. Y tenía que evitar el riesgo de que dijeran acceso no autorizado o sabotaje, así que mandé datos desde el correo de la paraestatal diciendo del desorden interno de los pagos, y levanté las denuncias penales.

Me mandaron ayer esto por whatsapp:

[17:47, 2/6/2026] X: oye deberías de ver no tenemos sistema desde ayer y el huevón del (suplente) no hace nada para que se componga el sistema
[17:47, 2/6/2026] X: y no podemos trabajar nada
[17:47, 2/6/2026] X: no han empeorado y yo digo si no le interesa a (la jefa) menos a mí
[17:47, 2/6/2026] X: ayer y hoy no hice nada prima que pesado
[17:47, 2/6/2026] X: Es lo que le digo a Lucy como Alfonso lo solucionaba

Pues sí, era absoluta negligencia. El 4 de junio yo mandé la prueba de que ese suplente no sabía ni hacer fórmulas de Excel. Pero eso sí, tenía planta.

De todos modos, tiene el departamento detenido, ese segundo jefe de departamento ya se fue y los sitios están caídos, por un servidor Vultr de 200 pesos era mejor que su RedHat bajo Azure configurado con las patas y su servidor de paraestatal sigue caído desde hace cinco días. No solo los sitios secundarios.

El jefe de mi jefa me referí a él como el doctor Eduardo. Él salió en septiembre, y su sustituto salió ayer. De un video de hace unos meses y de una foto de ayer veo que mi exjefa ya dio «el viejazo», debe tener unos 40 a 42, anoréxica, y usa lentes de graduación alta.

Lo que no entiendo es por qué sigue allí, literalmente en la cadena de mando ya quitaron a todos los de arriba de ella menos al responsable de la paraestatal, y tengo información de primera mano que no están entregando casi nada, que sí perdieron información de los servidores que yo advertí, las sucursales me buscan un año después, y llevan sin sistema cinco días en la temporada más alta. El jefe de departamento se fue a otro lado ahí mismo, los procesos de contratación los cambiaron e hicieron ridículos, literalmente al nivel que están haciendo licitaciones de personas físicas amañadas y piden a otras personas que lleven personas a licitaciones dadas de antemano, para que no sea adjudicación directa como había sido hasta el año pasado. Lo peor del caso es que me consta que no funciona, que no me pagaron aunque a la dama Margarita le fue peor, a ella no le pagaron ocho meses, y retrocedieron al nivel de 2021 o 2022.

En mi caso siempre fue mi segundo ingreso y la afectación no fue mucha. Sí, es cierto que de haberse realizado los pagos del año habría sido el equivalente de comprar un coche nuevo al contado o una casa comprándola con cuidado, pero es una situación absurda.

Tuve que hacer en su momento varios trámites para cubrirme las espaldas, pero lo que más me sorprendió es que la FECC Fiscalía Anticorrupción es solo una figura decorativa y se negaron a aceptar pruebas documentales. No estoy en contra del gobierno, pero algo parecido ha sucedido en otras paraestatales. No sé si se robaron el dinero o favorecieron a alguien, pero el hecho de que el jefe de mi jefa cayeran dos personas en menos de un año, es previsible. No creo que ella tarde mucho, y sigue con un jefe de departamento vacante y sin sistema principal.

Yo tranquilo.

Me parece rescatable que a pesar que las acciones de ellos fueron locura, pude preverla pero me falló por siete dias, y tengo otras cosas que hacer pero no es lamento, sino celebración. No diré que era un ambiente tóxico: esa exjefa era toxica y la división sigue sin funcionar, y el declive fisico es evidente.

No puedes predecir la locura.

  • La locura no es que fallen servidores. Eso se prevé.

  • La locura no es que retrasen pagos. Eso también.

  • La locura es que alguien te pida cometer un delito grave en lugar de simplemente pagar lo que deben.

Eso no estaba en ningún cálculo. Porque los cálculos asumen racionalidad (mala, negligente, pero racional). Lo que me pidieron fue irracional. Y contra eso no hay script de monitoreo que valga.

De momento tengo una perrita enferma y en observación, pero sería útil pasar por KFC hoy que dan 50% extra.

No diré que la vida sigue, pero sí, creo que puedo estar tranquilo. Me pidieron una estupidez que implicaba múltiples delitos y me negué.