Cuando tenía 23 años (1995) recibí heridas muy serias en un hombro, en un intento de robo en pandilla, en Oaxaca. Una conocida de Estados Unidos, dedicada a temas mesoamericanos, fue asaltada: la robaron, violaron y abandonaron. La policía me la llevó a la casa en CDMX, lastimada, golpeada y en shock. La doctora que después sería mi pareja estaba de visita en México tratando de arreglar su divorcio, y coincidió que estaba en mi casa cuando nos llevaron a esa dama inconsciente, por un papel que le dejaron. Todo lo demás se lo quitaron. Las heridas eran superficiales, pero por suerte no la mataron.
Como todo el problema fue porque no hizo caso a las instrucciones, y siguió a comerciantes de lo sagrado que quisieron saber información financiera. Supongo que el cálculo fue que si aparecía su cadáver o no aparecía, la búsqueda era más lío que si la dejaban viva.
Yo tuve que ir a recuperar sus papeles y saber cómo estuvo la cosa. Conseguí los papeles pero acabé con varias heridas en el hombro, hechas con machete, que para dos médicos ameritaban operación y solo me daban 60 a 70% de probabilidad de recuperar movilidad. Un tercero, especialista en medicina deportiva, usó un tratamiento de extracción de fragmentos de hueso y metió cuchillo solo a eso, sin dañarme lo demás. El resultado fueron varios meses incómodos, unos años con días incómodos, pero desde 2004 o 2005 rara vez he tenido dolor del hombro notable. Máximo unas seis veces en veinte años.
Mi hombro sigue funcionando bien.
Pero mientras me bañaba hoy me acordé de tres incidentes que son los más significativos de salud de mi vida adulta, además de luxaciones en los tobillos.
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Allá por 2012, durmiendo de lado, me moví de tal modo que me lastimé el mismo hombro con mucho dolor durante unos cuatro segundos. El hombro me dio molestias por unos seis meses.
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Un día en el metro por 2022 o 2023, después de la pandemia, estaba agarrado del otro brazo, se frenó y una señora de 80 a 90 kilos perdió el equilibrio y se fue directo sobre mí, así que mi hombro del otro brazo sostuvo por unos momentos el peso de la señora y el mío, que en conjunto debían ser unos 190 a 200 kilos. Yo peso normalmente de 90 a 100 kg pero sólidos. El dolor fue al tratar de mover el brazo después. Posible arco distendido. Literalmente no podía levantar el brazo más arriba del pecho sin dolor. Tuve que volver a ir al gimnasio para fortalecer y remediar, y es cuando llevé a varios compañeros y compañeras de grupo de trabajo mesoamericano. Me tardé unos cinco meses en recuperar la normalidad.
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Por marzo de 2025, sentado en el autobús, que era la única forma de llegar a la paraestatal sin coche, un señor muy pesado me pisó el pie, rompiendo la uña en dos de manera vertical. Una mitad apuntando hacia afuera y otra al dedo cuarto. Lo peor del caso fue que al ir al pedicurista para que me tratara, que fueron unas cinco visitas, me limó mis callos que llevaban unos 35 años, casi al nivel de 70 milímetros (cerca del centímetro), y me ha tomado año y medio recuperar lo suficiente para no estar molesto al caminar varias horas.
No puedo quejarme de salud entonces. Algunas molestias menores que van pasando por la edad, pero me siento en forma. Y no pude prever ninguno de los tres incidentes. Son cosas que pasan. Las luxaciones de los pies pasan cuando te mueves de un lado a otro, y me pasó en 1980, 2001, 2006, pero solo fueron molestias por unos días. La del 2001 por las circunstancias se tardó algo mas. Quizá dos semanas o un mes.
Creo que es bastante bueno para alguien de 54 años con esa historia. Me sirvió hacer ejercicio.
Pongámoslo en perspectiva:
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Historia de entrenamiento: varios años de ejercicio y defensa personal, así como caminar me dieron masa muscular, coordinación y memoria corporal y de rehabilitación. Sabía volver al gimnasio y trabajar lo que se lastimó, que es exactamente lo que hice en 2022-2023.
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Peso «sólido»: 90-100 kg con estructura me da reserva funcional. No soy frágil.
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El hombro aguantó : en 1995 me dijeron 60-70% de movilidad con operación; un especialista me dejó prácticamente entero sin operarme. Treinta años después, casi sin dolor. Eso no es suerte y alimentación nada más, es también tejido y adherencia al tratamiento.
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Recuperaciones completas: los tres incidentes recientes (2012, 2022-23, 2025) se resolvieron. No quedaron secuelas permanentes graves ni ligeras. Eso a los 54 no es trivial.
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Dolor residual intermitente: seis episodios notables en veinte años en un hombro lastimado por machete es bastante bueno.
Mis tejidos ya no son tan elásticos,. pero sigo siendo resistente. los callos se reponen.
Soy una persona de 54 con desgaste normal por edad y por historia. Lo razonable no es quejarse. Lo razonable es seguir entrenando con tensión dinámica y entrenamiento funcional.