En el libro Zanoni, de Bulwer Lytton, hay un momento en el que el héroe dice de un medallón que es un símbolo de «un tiempo feliz que pasó, cuando aquellos que me amaban no podían desconfiar de mí». No he leído Zanoni en inglés, pero será buena idea.
Me llama la atención esa frase, porque al regir mi vida por el principio de recto como una flecha, y duro como el metal, creo que no aplica en lo absoluto, y al mismo tiempo tampoco a mi pasado. Hago lo que es correcto como primer punto, sin importar el costo. Evidentemente no estamos en una situación como El mago, de John Fowles, donde uno dice «Eleuteria», pero solo he sacado de onda a la gente por mi falta de hipocresía. Hay tres o cuatro incidentes que son medianamente destacables desde 1985 a la fecha, literalmente.
- 2000-2001: Una persona de los foros quería irse a trabajar a Alaska. Le dije por qué era mala idea. Se fue, lo rescatamos literalmente la veterinaria y Tigre de Madera, experto en artes marciales que estaba en Los Ángeles, y ya en México me echó a mí la culpa de hacer lo contrario de lo que le dije, y se unió a la secta destructiva Kinam, hablando de querer ver mis tripas rodando por la avenida. No tenía caso desconfiar de mí, e incluso le regalé en su momento Estrella Polar, de Martín Cruz Smith.
- Un incidente similar, pero de una mujer en el interior de México, que se fue a perseguir a su crush durante un tiempo. Mandó muchos correos agresivos a mi correo personal por encontrarse en un lugar desconocido. Resulta que yo era el culpable.
- Otro tercer incidente en 2010 con una persona del trabajo: hablamos de unas inversiones a plazo fijo. La persona tenía muy poco dinero, relativamente no llegaba ni a 40 mil de ahora. Le dije que no lo hiciera con todo y que de todos modos el interés no era mucho. Lo hizo con todo lo que cobró de seis meses, sufrió como tres meses, se lo gastó a lo tonto, y el culpable era yo. Que yo sepa, murió después por conflictivo en un pleito de cerveza.
- Allá por 2019, en una fábrica de alimentos de mi cliente actual, el «gerente» que incluso repartía el material (hasta chofer era) de una filial, llegamos a un acuerdo sobre cómo resolver un problema de IVA de embarque sobre el empaque de un producto de tasa cero y cómo cobrar el flete. Por teléfono dijo todo lo contrario por WhatsApp en un grupo. Dije que no era cierto, que cualquier acuerdo con él en el futuro era por escrito, y dije que esta persona (seudónimo) «Jorge tiene serios problemas de comunicación». Luego se quejó de que le dije idiota en el chat, pero no, lo que hice fue decirle de manera elegante que tenía serios problemas de comunicación. Se fue al mes o dos.
- Otro caso: llegamos a un acuerdo el jefe de sistemas de esa empresa y yo, de manera verbal, sobre otro asunto de cómo lo íbamos a manejar, y lo que hizo al día siguiente fue mandar un correo diciendo otra cosa completamente diferente. Respondí un correo de esos quemador con copia a todos, diciendo que el acuerdo era X, y que me iba a seguir la plan original porque lo que él decía no funcionaba por A, B, C.
Sí, creo que todas eran acciones de proceder recto. La honestidad y la ética son una necesidad práctica y no solo moral. No solamente no salí perdiendo, sino que hice lo que Castaneda menciona de los aliados: «Un aliado es un poder que tiene una regla».
No puedes proteger a otros de sus propias decisiones.
Para mí, lo de Zanoni y el tiempo feliz que pasó se debe a otras cosas. Una de mis hijas murió; una o dos oportunidades no aprovechadas (la chica de los ojos verdes que mencioné en 1988); y otras donde, por exceso de prudencia, personas se lastimaron (mi prometida); o donde literalmente salí indemne por mi brújula moral en medio del equivalente laboral de un accidente de tráfico por exceso de velocidad.
Jugar sucio es una frase tonta. No estás en una playa ni viendo peleas de chicas semidesnudas en el lodo. Ahora sí que, salvo raras excepciones, hay que darle prioridad al juego limpio y la armonía. Una de las excepciones son las peleas en la vida real.
Por ejemplo, en artes marciales pueden descalificarte en un torneo o exhibición si juegas sucio, lo mismo que en los deportes. Pero en una pelea de la vida real, aunque no juegues sucio, se trata de salir caminando.
La semana pasada vi una parte de un episodio de la serie de Netflix ‘Así aprenderás’, en una pelea donde el personaje golpea a otro contra una pared. Sí, hay algo de eso. Por ejemplo, en la serie Arrow, de DC, el estilo de pelea urbana del personaje es similar a eso, y para otros es jugar sucio. Sí, en una pelea no necesariamente peleas con el puño, sino que el terreno es el arma.
Si alguien quiere golpearme, es justo que yo lo golpee a él, y si no salir lastimado yo, implica neutralizarlo rápido; una pared o un poste de teléfono son buenos ayudantes. Legalmente tienes menos problemas, además, si contienes a alguien contra una pared o con un poste de teléfono, que si le das un golpe de karate. El chiste es no empezar uno la pelea, pero como dice Ender en El juego de Ender: cuando alguien rompe las reglas, ya no hay reglas.
Un caso típico es el que menciono seguido: el exnovio de una cajera que me atacó por la espalda en unas escaleras. Usé su impulso, se cayó rodando por las escaleras y su muñeca quedó inservible. Yo no le dije que me atacara. Yo tenía que detenerlo antes de que dañara a la cajera, y estando en terreno peligroso (a mi izquierda, las escaleras) no iba a permitir que me atacara desde terreno alto. En ese aspecto, en defensa cuerpo a cuerpo, la suciedad es relativa.
Y además debes considerar que la otra persona puede estar acompañada, lo que hace muy difícil usar técnicas como el judo contra varios a la vez, a menos que el guionista de la película esté contigo. Las leyes de la física dicen que a toda acción corresponde una reacción, y eso a veces pasa en sentido contrario a lo que piensan terceros.
Pero en la medida de lo posible evito el conflicto.
Hay juegos a su vez que son de conflicto aunque todo deberia ser de todos ganan, como las relaciones de paeja o laborales. Pero no falta el que quiera pasarse de listo.
Allá por finales de 1999 – 2000, el primer MMORPG (juego masivo de rol) era Ultima Online, que era PvP, jugador contra jugador, y no consentido. Los demás te podían matar. Pero en México, con malas conexiones de internet, no era buena idea. Luego hubo una versión donde jugador contra jugador no estaba permitido: la que sí podías atacar a otros era Felucca, y Trammel, la de PvE.
En lo personal, en mis primeros años en juego online sí te podían salir terceros y matarte, como en partidas públicas de Diablo II. Solo que no podían robarte. En lo personal, evito la violencia, incluso en juegos. Por ejemplo, en World of Warcraft siempre elegía los servidores PvE, en lugar de los PvP, aunque sí tengo personajes que estaban en los dos tipos de reinos, más los de rol (por fines de comercio). El servidor Moon Guard de World of Warcraft era único en ambiente, y muchos servidores, sin ser PvE o PvP, tienen diferentes culturas y comunidades aunque las mismas reglas. Y lo confieso: tengo personajes en unos 40 reinos, aunque hay reinos donde tengo 12 personajes.
Sin embargo, había razones prácticas. Cuando empecé World of Warcraft fue con unos conocidos europeos, de un viaje que hice en 2003 O 2005. Y para no hacernos líos, elegimos los servidores no por PvP y PvE, sino por ser fáciles de acordarnos y disponibilidad de nombre.
En World of Warcraft, como jugador individual, suelo usar el moniker Warleader (y es mi battletag), pero como líder de guild soy, por lo general, Leonidas o Ender, por cuestiones de comunidad. Con los europeos usábamos tres servidores y luego cuatro:
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Scarlet Crusade
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Emerald Dream
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Argent Dawn (color blanco del tabardo)
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Azuremyst
Y si bien en esos reinos tengo dos personajes el central de cuerpo a cuerpo y el apoyo, que generalmente es una maga de estilo arcano, nuestra decisión era porque era más fácil decir «nos vemos en el verde» o «en el rojo», que el nombre del reino. Como dato, me tomó como nueve años poder usar el alias de Warleader en Emerald Dream, y los personajes los moví años después a otro reino, pero como sigo haciendo comercio, creé similares usando las claves de color:
https://worldofwarcraft.blizzard.com/es-mx/character/us/emerald-dream/warleader/
Al que me preguntó qué hice con el de hombre lobo de Scarlet Crusade, lo moví a Moon Guard:
https://worldofwarcraft.blizzard.com/es-mx/character/us/moon-guard/warleader/
La parte más interesante es que evito PvP, el combate. Muchos se van de vacaciones a la playa que no pueden pagar, o personas con más recursos y generalmente más corrupción, menos cultura económica, o los dos, a Europa. Pero es por el anhelo del que escribí ayer.
Nunca entendí la añoranza de Don Juan, de Carlos Castaneda, por el viaje a Ixtlán, o los fantasmas en el camino. Es decir, yo no quiero volver a Ixtlán. Todo lo que he hecho en mi vida son partes graduales de un plan mayor, pasos hacia un lugar seguro.
No vivo en una burbuja de reglas artificiales. No tiene mucho caso estar en un entorno que facilite la impunidad. Por ejemplo, en el cliente de los monolitos, la única que sigue cobrando era una recomendada de terceros, a la que le tuve que prestar cuando le robaron su teléfono, y que se fue de vacaciones a Europa los dos últimos años, siendo hija de madre soltera empleada media de gobierno, 20 años y novio sin dinero, y se fue de todos modos a Europa dos años seguidos. Corrupción o tarjetas de crédito, pero no me interesa ir a Europa. Comenté en otro lugar que Isabel, una compañera de la carrera LSCA, quería ir a Europa como anhelo. Sí, hay cosas hermosas, pero a mi juicio no lo vale. Y mis ingresos son de México, así que o cambio mi destino o cambio mis valores.
He caminado por zonas peligrosas sin querer y enfrentado peligros en lugares públicos y supuestamente seguros. Estoy donde estoy. Diría Castaneda que un guerrero hace del lugar donde esté su campo de batalla.
Hace unos meses se abrió una zona segura en EVE Online para jugadores novatos, llamada Exordium. En esa zona no te pueden atacar. Es un equivalente a Trammel en Ultima Online. He estado pensando en llevar poco a poco naves que no uso de EVE, unas 100 o 200 como máximo, a estaciones espaciales en Exordium, aunque mis personajes se queden fuera y pueda entrar por en Exordium por ellas. ¿Por qué?
No es buena idea tener el dinero en un colchón; prefiero el equivalente de una caja fuerte. Desde que empecé a trabajar en 1991, a los 19 años, tenía cosas pensadas sobre los objetivos necesarios para una jubilación y planes de contingencia. Ahora, 35 años después, ha sido correcto. No es que piense jubilarme pronto, pero siempre me he enfocado en evitar la violencia y respetar las leyes. Y las leyes de Exordium o Trammel me dicen que es más seguro así. No tengo nada que me interese volver, no tengo ningún anhelo de lugar al que ir, como Europa. Simplemente, si tienes 20 mil en efectivo que te acaba de pagar un cliente, casi siempre es más seguro depositarlo en un banco. Y, genéricamente hablando, no tener más de 400 mil pesos en una cuenta, porque si hay un desfalco, el seguro bancario no te lo cubre si es superior a eso.
Así que no es mi caso el escapar de las consecuencias yéndome de vacaciones a Europa, o regresar a un pasado idealizado en Ixtlán para huir del presente. Literalmente, los que viven en el pasado no tienen futuro.
«El retiro del mundo no está permitido», dice el I Ching. Y es más probable que mis pasos me lleven a la jubilación segura y a Exordium, que a la añoranza o a gastos tontos. Las reglas de Trammel y de Felucca son conocidas en el medio; las del mundo real también. Yo respeto las leyes. Un aliado es un poder que tiene una regla.