Sueño en tres partes

En la noche del viernes al sábado estaba en una de mis casas y tuve un sueño no de secuencia, pero interesante y muy largo.

El sueño tenía tres partes.

Parte 1
Iba a haber una comida muy elegante y yo tenía que ir. Una dama medianamente oriental me decía que si iban a estar personas de mi grupo original o del grupo actual. Le contestaba que no iba a ser posible por tres razones: primero, edad o generacional. Segundo que del grupo original solo la Loba Roja tenía mi nivel, porque incluso los superiores del grupo anterior no tenían voluntad de acción; y tercero, que del grupo actual solo uno más había desarrollado esa voluntad de acción. Una persona o dos no cambiaban las cosas, así que era una batalla que debía pelear solo.

Parte 2
Ya en la comida super elegante, en la plática me trataban de emparejar con alguien que no estaba y vivía en Querétaro. Yo iba a tener que ir a esa zona, pero para pararles los pies a alguien. Era esa comida un campo de batalla simulado.

Me recordó un poco la situación cuando mi amiga policía, hace muchos años, era pretendida y acosada sexualmente por un superior suyo, y nuestra solución fue que yo me metiera de nuevo en un gimnasio. Pero antes de enfrentarme al policía corrupto, lo mataron en un operativo. La sensación inminente era que tenía que buscar un gimnasio solitario donde pudiera prepararme para lo que venía.

El camino de salida del lugar era pasando por Cuernavaca. Pasábamos cerca de casas de personas del grupo del Maese Carlos, y era evidente para mí que los enemigos habían comprado casas junto a ellos, pero que era un error de cálculo tremendo.

Parte 3
Al día siguiente me encontraba afuera de otra casa en que viví en el 2001, y decidía caminar a través de un campo baldío para llegar a un edificio tipo casa de cultura donde había un gimnasio. Eran como un kilómetro o más a cada lado, así que era seguro que no me encontraría a nadie en ese camino solitario y podía ver de lejos. Llegaba al gimnasio, veía que les faltaba el aparato de abdominales, pero todo lo demás estaba bien. Lo chocante era el precio: $1000 la mensualidad, cuando todos los gimnasios decentes (no smart gym) son de unos $400 a $500, y con promociones es menos. Pensaba que debía inscribirme porque tenía la ventaja del baldío. La etapa 1 y 2 me daban a entender que sí iba a haber combate físico.

Empezaba mi camino hacia el baldío cuando una voz me llamó. Me volteé y era la Dama Margarita, sentada en una pequeña barda con su hijo de 9 años ( de la vida real). Y me preguntaba a qué iba a ir a Querétaro. Le respondía que me querían emparejar con alguien y tenía que decirle en persona a esa persona que no me interesaba. No quise preocuparla con todo lo demás.

En la vida real y en sueños, la presentación de la Dama Margarita siempre es impecable, pero en esta ocasión tenía como una erupción en las mejillas, como que algo le había caído mal.

Y sonó el teléfono y me desperté…con la sensación de que el sueño me había dado más preguntas que respuestas.