Un falso dilema

Hoy presenté el último trabajo del seminario de ética, y mencioné el problema de Cinépolis y lo que causaron en Quintana Roo en 2015: ceguera provocada y mala praxis médica.

Muchos de los trabajos que entregué en esa materia empezaban por «esto no es un dilema ético, lo que se pide es un concurso necesario de delitos» o «El ejemplo no es ética profesional porque las acciones solicitadas van contra el punto 14 de la NIA 200, por lo cual no se puede ser un profesional y hacer lo que la persona del ejemplo pide».

Mientras escribo hay varias cosas que me vienen a la cabeza.

Por lo que sé, faltan tres materias, pero una es un seminario de titulación que puede tomar seis meses. Las otras dos son Estudio Contable de los Impuestos III y Legislación de Comercio Exterior.

Y me acordé de un dilema ético.

No es común que yo medite. No soy de las personas que tratan de controlar sus acciones o respiración, sino que he tratado de que mi corazón busque siempre lo puro, lo noble, lo bueno, y no lastimar a otros. Este domingo hubo un ejemplo del que no doy detalles, pero tuve que parar algo que hubiera lastimado a una persona sin necesidad. No era noble, ni bueno, ni puro: una acción de terceros, pero al mismo tiempo comprensible.

Hay varias tradiciones que mencionan que estar conectado con una fuente de energía superior te consume. Se dice, por ejemplo, en regiones de España: «día de lobo, año de hombre». Otro caso son las tradiciones mesoamericanas, donde estar conectado al nahual consume el tonalli, o el desgaste prematuro de quienes ven cabalgatas del cazador salvaje. Odín y el rey Arturo tienen esa tradición. Otros casos serían el contacto en Japón con kitsunes o zorros.

En las tradiciones yoruba y sus derivados (Santería, Candomblé), el ache (poder divino) fluye a través de los humanos, pero canalizarlo de forma intensa y frecuente consume al practicante. Los santeros más poderosos a menudo se describen como «quemados» por el contacto constante con lo divino.

Estoy en contra de ese tipo de «canalizaciones». Aunque los de la secta que me atacó 17 años se decían santeros y vestían de negro, lo cual es una estupidez en términos de la santería. Sin embargo, sí he tenido un aprendizaje suficiente para saber y entender las comparaciones de varias tradiciones.

Un conocido en Querétaro vivió un tiempo en esquina y eso le causó detalles que perfectamente parecían de Exú, Señor de las Encrucijadas, o el nombre de otras tradiciones. Finalmente se cambiaron, pero en lo personal, si tuviera que vivir en una esquina sí tomaría ciertas precauciones.

Sí, acepto: en ocasiones cierro los ojos y me concentro, sin rezar a ningún dios, ni trasfondo místico. He visto cosas de lo que se refiere Platón como mundo de las sombras y mundo de las ideas. He visto también que es más fácil cambiar el destino con los ojos bien abiertos. Se les llama, en tradiciones que conozco, desplazadores de sombras.

Algunas canciones o poemas son como una oración. Almafuerte, por ejemplo. El mantram Omkara tiene sentido y no es tan largo. Mi formación en artes marciales también habla de contener la respiración a veces: antes de pasar a pelea, o en medio de la pelea. Hay algo que hacer incluso en caso de preparación antes de pasar a un torneo, o más bien las prácticas que valían un tercio de cinta, lo que llamábamos círculo. Una cinta tenía dos círculos; el tercero era la nueva cinta.

Así que en ocasiones sí, he controlado mi respiración. No es que esté usando la técnica Kalimán «serenidad y paciencia», pero ocasionalmente me contengo y pienso cuando tengo que expresar un consejo largo o dar una explicación complicada.

En algunas tradiciones especialmente hermetismo y neoplatonismo se habla de pharmakos o de quienes operan en el límite entre lo visible y lo invisible. Son parecidos a los desplazadores de sombras de tradiciones que conozco.

Buscando información de Mitra:

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Mitra como «espíritu de luz, siempre vigilante»

En el Avesta (texto sagrado zoroástrico), Mitra es descrito como un ser que «ilumina la superficie de la tierra, siempre caminando, siempre vigilante». No es el sol, ni la luna, ni ninguna estrella: es un espíritu de luz con cien ojos, que todo lo ve y todo lo oye. Ninguno puede engañarlo.

Esto conecta con la idea de ver con los ojos abiertos para cambiar el destino. Mitra ve a través de las apariencias.

El mundo de las sombras vs. el mundo de las ideas

En el neoplatonismo (que bebe del pitagorismo y del zoroastrismo a través de Platón), hay una distinción clara entre el mundo sensible (las sombras de la caverna platónica) y el mundo inteligible (las Ideas). Los iniciados en cultos como el mitraísmo buscaban ascender de uno a otro. El mitreo (templo de Mitra) era una cueva subterránea que simbolizaba el descenso al inframundo para renacer con nueva visión.

Los grados de iniciación mitraico

El mitraísmo romano tenía siete grados de iniciación, cada uno asociado a un planeta y un elemento. El paso de uno a otro implicaba rituales de muerte y renacimiento. El candidato debía «morir» a su visión anterior para ver de otra manera. Esto no es exactamente «desplazar sombras», pero sí es moverse entre planos de percepción.

Conceptos relacionados:

  • Los magos (magi) del zoroastrismo, que eran vistos como intermediarios entre el mundo de la luz (Ahura Mazda) y el de las sombras (Angra Mainyu).
  • Los iniciados mitraicos, que operaban en secreto, «moviéndose entre mundos» sin ser vistos por los no iniciados.
  • La figura del saoshyant en el zoroastrismo: el que hace avanzar la existencia, que transforma el destino a través de la acción correcta.

FIN

A lo que voy es que prefiero, en mi camino, transformar el destino a través de la acción correcta.

Dentro de varias tradiciones no tienen idea de quién soy. Otros me ven con reservas de energía fuertes, y eso que no me «conecto» a algo superior.

El año pasado me tocó darle consejos a la persona que vivía en esquina. Cometió el error de dar alojamiento en su casa a una curandera medio paralítica que empezó a hablar de «endulzamientos» y cosas de modificar la voluntad de otros. Finalmente a mi conocido y su familia se le empezaron a morir mascotas. Me comentaron el problema, así que lo que hice fue decidir, pensar y usar una de las técnicas tradicionales del Camino Rojo.

En ese caso, esa curandera probablemente estaba quemada por otras cosas de conexión con el ache o como lo llaman en su tradición.

Existe una referencia de una fuerza llamada «Maître Carrefour», «Maestro cuidador», y hay formas de pedirle consejo o tenerlo tranquilo. No es una fuerza mala o buena. Usando términos de libros, es la persona de bombín de la novela Vals Mefisto, o el enemigo que vuelve zombies en la serie de televisión Grimm (excelente, por cierto).

Se supone que no es raro que te traten de sobornar u ofrecerte algo que deseas cuando pides consejo o ayuda.

Pero hay que evitar aceptar nada de algo que no es real o de este plano. Es, diría Jung, una máquina de imaginar.

Así que, para dar ayuda dentro del Camino Rojo al problema de mi conocido, entré a bañarme, usé un jabón diferente (en su época el Nordiko era excelente) y cerré los ojos después de controlar mi respiración. La meditación me llevó con el Señor de las Encrucijadas, que a veces se le llama Señor del Cerca y del Junto.

Comenté el problema de lo que veía y me contestó lo obvio. Y me ofreció, en esa meditación, algo que merezco, que quizá quiero, y me vi en medio de una pared de pétalos de flores y una emoción intensa. Era un soborno u oferta. Pero no hago tratos.

Dije: «Gracias, no», y abrí los ojos. Al salir del baño, una de mis perras, una chihuahua cruza rara, de diez años, estaba muerta. ¿Sintió algo?

Pasé a proceder con el veterinario y darle sepultura.

Dejé una grabación a la persona que vive en esquina, en el WhatsApp. Y le dije también que le había comentado antes que no le diera entrada a esa curandera en su círculo: era una persona contaminada. Incidentalmente me hizo caso, la curandera no tiene nada que ver, y él y su pareja se cambiaron, incluso de ciudad, provocado en parte para alejarse de la curandera de marras.

Y me viene a la mente lo del dilema ético. En mi caso no lo es. Casi no hay nada que me puedan ofrecer que yo quiera. Soy supercontrolado, y esa opción no se me había ocurrido.

Pero no es correcto. Castaneda habla de la Regla y de la Ley, y así se le llama en otras tradiciones; también la fuente es Castaneda en el anexo antropológico de 30 aniversario. Sí, hice pacto con la Ley, con lo noble, con lo correcto y con lo bueno.

No era un dilema ético.

Dije no en el momento que recibí la oferta.

Forever and Never. Siempre y Nunca.