Viendo una serie de Viki.com, me pregunto si alguna vez piensan acabar de ver las tres series pendientes. Yo lo haré.
Ese no es el punto de inflexión.
De momento estamos a 6 de noviembre, lo que significa que en 30 días, el 6 de diciembre, ya estoy en el aeropuerto unas horas antes del vuelo a Los Cabos. Ese no es el punto de inflexión y tampoco lo será cuando tenga la cédula en mano.
Viendo la serie, se trata de viajes en el tiempo antes de lo que es un punto de inflexión; no lo dicen con esas palabras, pero parece que el punto de inflexión es otro. En mi caso tengo detectados tres o cuatro puntos de inflexión en mi vida, más o menos radicales, de los que no tiene caso explicar aquí. Algunos no podían evitarse, como los casos de violencia física.
Sí, cambió mucho mi vida en un momento dado en 2000 cuando el exesposo de mi prometida trató de atacarme. La vida de él cambió más. Cosas pequeñas como el que mi coche estuviera encerrado ese día, o que me lo dieran tarde del taller y por eso me lo dejaron «atrapado» en la planta, fueron desencadenantes pero no lo mayor. Yo pedí ver foto del exesposo y no había. Dije que sabía defensa personal y no lo tomaron en serio ni cuando mandé al hospital a los hermanos Alcantara por el ataque con las llaves stilson. Nunca me dijeron a qué se dedicaba el exmarido. Todo eso llevó al desencadenante.
Cambiarme de regreso de Guadalajara a México en 1990-1991 no fue elección, era lo único coherente. El problema de violencia con los vecinos que se metieron a mi casa no fue el desencadenante, fue el resultado de otros dos o tres actos en los que no tuve que ver. Y regresarnos era necesario por las razones que ya comenté del trabajo de mi papá; en la Ciudad de México era más. Así que…
Sin embargo, hay algunos puntos extra de los que no hablo aquí y no son los «verdaderos» o más relevantes.
Uno de los verdaderos fue el 17 de diciembre de 1988, cuando hablé para felicitar a mi novia por su santo y cambió todo. Como diría Alaska, la decisión se hizo lógica. Cuando te hacen una chingadera, te quitas de en medio y ves cómo se cae el castillo de naipes ajeno.
Y a veces debes estar quieto para no «lastimarte» en términos figurados antes de una competencia importante.
Y a veces salen otras cosas, nuevos principios de cosas, nuevos objetivos. Un ejemplo simple es que en Eve Online finalmente hace unos días saqué las 80 naves pendientes, pero ayudé a un compañero de guild, o de corp, y le compré material de menos de un mes de suscripción pero que necesita unas 40 naves. ¿Era necesario hacerlo? No. Pero era lo correcto. Me voy a tardar un mes más.
De momento paso en ciertas cosas a bajar la velocidad. Tengo que preparar todo para el viaje a la playa, no por descanso, sino literalmente por el título. Por ejemplo, no me conviene pagar desde este momento el hotel, como suelo hacer, por si hay un cambio de fechas. Es mejor estar tranquilo y esperar.
Viernes.
Así que me quedo quieto no por miedo ni por precaución. Es lógica fría. No corres riesgos innecesarios.
Tengo pensado hacer unas cosas el 16 de noviembre. Ya contaré si se puede hacer. No depende de mí. Solo un 30%, pero es una posibilidad. No es lo decente y obligatorio pero no es indecente, no es necesario, pero es un gesto simbólico. Lo comentaré en esas fechas en caso de poder hacerlo.