Comenté que en la secundaria estuve en un torneo de ajedrez estatal y quedé en segundo lugar. Pero mandaron al número 17 al torneo nacional. Porque era necesario tener 16 años.
¿Cómo estuvo eso?
¿Para qué haces torneos escolares, municipales y regionales para acabar en un estatal amañado?
Así que, aunque el ajedrez se rige por las mismas reglas, y que en mi caso era actividad obligatoria, la organización de eso y muchas cosas cambian las reglas.
He hecho mucho software para escuelas, parte de él lo tengo bajo NDA, pero he hecho sistemas en uso para el IPN, UNAM y UANL, en algunos como persona física, en otros como parte de una empresa y en otros como mi empresa. Y he hecho cosas también para las escuelas particulares. El primer sistema de control escolar lo hice en 1995, el segundo en 2002, el tercero en 2015 y el último con reglas cambiadas (control escolar financiero) en 2022.
Así que puedo decir que tengo ideas de cómo se mueve la educación accesible en México a muchas personas. He conocido por referencias de conocidos de la familia el ambiente de los sindicatos de la UNAM, y he visto corrupción en dependencias de la SEP donde ni Función Pública hace nada. Pero esto viene al caso porque no puedes estar cambiando las reglas del ajedrez, eso no es ajedrez.
Me ha tocado como participante en cosas de licenciatura tres ciclos, pero lo más importante fue estudiar desde antes, y lo que aprendí en la preparatoria.
No sé ahora, pero la UDG era muy buena y solamente manejaba maestros que ejercieran la carrera. Resultado: salí de preparatoria como contador privado y con capacidad para contabilidades de personas físicas y morales, y cierta idea de normas arancelarias.
Me inscribí y fui aceptado en la UDG para contabilidad, pero paré el proceso porque estábamos por regresarnos a la Ciudad de México. Por error de mi padre me inscribí en la Escuela Bancaria y Comercial, en un sistema mixto, que debo reconocer que tenía muy buen material de apoyo, y que al mismo tiempo calificaba cosas por computadora pero fallaban en trámites básicos.
Para los de generación antigua de Contabilidad, los libros básicos eran los cursos de Lara Flores, y por otro grupo los de Guillermo Prieto Llorente. Los de la Bancaria eran de Prieto Llorente, no malos.
- De toda la carrera en la Bancaria, matrícula XX367-2, prácticamente acabé la carrera y el servicio social, aunque en kardex quedó como dicho materias faltantes porque una universidad, para cubrir su error de RVOE, me trataron de inventar ocho nuevas materias, cambiando «Contabilidad» a «Contabilidad y Laboratorio», diciendo que no eran asimilables. En toda la carrera literalmente solo aprendí un método gráfico de representación de regla de tres, llamado «arañas», y una clase muy interesante, no materia, sino clase, de contabilidades especiales sobre el manejo de aleaciones de metales.
- En 1994 más o menos, ya en México, me quedaba de paso una escuela llamada IAMP, desaparecida en 2017. No solo tenían un desastre, sino que los maestros no estaban demasiado calificados. Dato interesante es que era mezcla de contabilidad y sistemas, carrera licenciatura en Sistemas Computacionales Administrativos, LSCA, y no me titulé por dos razones: una, el pleito de la chica de los tres novios, y otra, que nuevamente mi preparatoria de Guadalajara causaba problemas en revalidación. Puedo decir que no aprendí NADA de la carrera; llevé de programación lenguaje BASIC que yo ya manejaba, incluso mis desarrollos de la época eran en C. Hubo igual una clase de mercadotecnia, no materia, sobre el manejo de las cuatro P: precio, producto, plaza y lugar, pero fue todo. Literalmente las de contabilidad las revalidé, y las de sistemas presenté examen único antes de la materia, para no tener problema con faltas, así que tomé todas las materias pero solo la de integrales fue medio difícil y eso por complicaciones causadas a propósito por la chica de los tres novios. Y yo no era uno de ellos y me vi metido en eso, al negarme a que se llevara de corbata a uno de mis conocidos echándome la culpa a mí.
- La escuela actual, licenciatura en contaduria: estoy esperando calificaciones de dos materias de último semestre, todo diez menos tres nueves. Refresqué algo de la ley vigente pero ya lo sabía por leer la Miscelánea Fiscal. La materia más difícil para mí de este ciclo fue cálculo, porque pidieron hacerlo a mano y con video, y mi letra no se le entiende. Para evitar inteligencia artificial varios maestros pidieron entregar tema explicado en video, además de los exámenes. Solo cinco de opción múltiple. Al momento creo que solo aprendí algo sobre el movimiento de los obreros llamado Mártires de Río Blanco, y algo sobre los de Cananea, que no tenía detalles previos sobre eso y solo la idea general.
El problema es que el ajedrez no cambia reglas, pero Hacienda sí cambia un poco las suyas y tienes que enterarte de eso. No hay problema si te dicen «pieza tocada, pieza jugada» o la forma de eliminación en los torneos; lo que es estúpido es tratar de decirte que una torre se mueve en diagonal, por ejemplo. Ese es el alfil.
A lo largo de mi vida profesional, trabajando o en empresas, he tenido que delegar ciertas cosas contables a terceros por tiempo y dinero, pero también he detectado y corregido muchísimos problemas de clientes por malos contadores.
Conozco personas que están en contra completamente de Morena como partido político; yo soy apolítico. Comenté en persona a algunas personas un evento de corrupción de las elecciones de 1988 que me tocó ver en carne propia: resultados de actas a favor del PRI una semana antes de las elecciones, pero soy apolítico por sentido común.
Muchos le echan la culpa al gobierno de los problemas, pero hay que ver los problemas de corrupción del IPN en los tiempos de Xóchitl Bustamante, y actualmente. En el caso de la UNAM podemos sacar a relucir la polémica de los exámenes de ingreso computarizados y las adjudicaciones a dedo.
Por cosas que he hecho para instituciones, me sorprendo por la burocracia y el no entender qué está pasando con el IPN, el programa de control central, por decirlo de algún modo, y lo que llaman DGAE en la UNAM es muy diferente a lo que hace la DAE del IPN. Y lo peor del caso es que los auxiliares educativos, por lo general, NO están titulados. Los mandos sí. Así que me consta que decisiones vitales sobre los estudiantes las toman muchas veces personas que no tienen título profesional y he tenido que explicar con palitos y bolitas los problemas; los casos de Función Pública hacia el IPN y los de la UANL ahí mismo son los más memorables.
Llevo desde 2010 haciendo sistemas sobre factura electrónica, CFDI, desde cero. Y eso da una idea de mi nivel tanto contable como de programación; eso no lo puede hacer la IA. El cambio de 3.2 a 4.0 lo preví e hice los documentos contables previos un año antes, cuando salió la Miscelánea Fiscal. Literalmente en ese cliente en el que he estado desde 2012, antes de la pandemia tenía fila de las personas de sistemas preguntándome cosas de sistemas, y de los de contabilidad, de contabilidad.
Cada año desde 1997, más o menos, trato de hacer el 15 de septiembre un plan de evaluación de proveedores y de negocio, tanto para mí como para clientes. El panorama lo veo desordenado e impreciso. Algunos proveedores no solo quieren subir precios, sino que bajan la calidad de cosas digitales, y a algunos clientes sus propios usuarios se les salen de control. Si usan diez veces más espacio, tienes que pagar cinco veces más… No muchos clientes tienen correos de 160 a 170 GB por dominio, incluso en un servidor dedicado; a mí me pagan por revisar eso y eso hago. Pero si tenías contratado 20 a 40 GB y de repente pasas a 90 GB por uso de IA, no es asunto mío, pero no hay discos duros ilimitados, así que debo cobrar. Lo mismo pasa con la IA, que se está abandonando en muchos lugares por no tener que ver con la realidad económica de México.
En este caso, como tengo más tiempo libre he estado revisando cosas contables de clientes. Como dato curioso, de 2010 a 2026 tengo presentes tres despachos de contadores y dos contadoras por separado, una de ellas mi maestra.
- Los contadores de 2010, más o menos, en su momento me demostraron no tener idea. El titular era el papá, que tenía la licenciatura; sus hijos no. Y cambié porque estaban cometiendo muchas burradas. Ya desaparecieron por lo que veo y llevaban como diez años, pero perjudicaron a una cuñada, su esposo y unos conocidos de una empresa cliente mía. Les hice una carpeta de investigación por usurpación de profesión y arreglé solo el desastre.
- En 2012, más o menos, por problemas de tiempo cambié a un despacho de contadores que me recomendó un tercero, muy decentes… que ahora tiene cosas súper desactualizadas y usan un coworking. Yo no iría jamás a un contador en coworking. Ellos cometieron un error en RFC pero no CURP de un empleado ante IMSS que me tomó varios años arreglar. Antes de la pandemia vino un cambio en la figura del beneficiario controlador, y para fines prácticos me estaba haciendo cargo de tres empresas, no solo la mía, porque tenía poder notarial y era el único con idea y responsabilidad. De haber sabido, mi razón social principal hubiera sido SAS, pero la creé en 2012 y en 2015 se hicieron los SAS. La parte interesante es que dejé de tratar con estos contadores con el cambio de 2021 sobre beneficiario controlador.
- El Diario Oficial de la Federación, el 12 de noviembre de 2021 (en plena pandemia), y entró en vigor el 1 de enero de 2022, hablaba sobre quién tenía el control efectivo de la corporación, pero en mi caso no me convenía tener los riesgos y no los beneficios, así que me deslindé de las ajenas y liquidé a mis empleados ese año, aprovechando el cambio que iba a pasar por las muertes en la pandemia y el índice de siniestralidad.
Ya con lo mío solamente, podía revisarlo más simple.