Sin entrar en demasiados detalles, me encuentro en este momento sentado esperando dos cosas:
a) que vengan los de Telmex a atender el reporte,
b) que vengan los de Totalplay a instalar el servicio nuevo.
Tengo aquí unos temas secundarios que escribir, y como estoy frente a un monitor que no es monitor sino una televisión, mejor escribo viendo el teclado.
Hace un rato vi unas fotos de un cumpleaños en los Monolitos. Solo la enchufada buena para nada esa de los 36. Es una foto donde se ven unas 60 personas, pero aunque no conozco a todos los 24 estafados (por lo que sé, en mi caso soy el único al que le pidieron hacer algo ilegal de acceso a servidores sin relación laboral), no esta ni uno y de los 12 que si les pagaban ya solo está esa persona. El hecho es que a ojo puedo descartar a unos 17 que sí conozco de los 24 que no les pagaron, lo que significa que varios que sí producían no están.
Ayer, por ejemplo, revisando el celular haciendo tiempo, me di cuenta de que también engañaron a la responsable de ética de la paraestatal, o por lo menos a la de esa entidad federativa y «plaza o ciudad». ¿Cómo es eso? ¿Contratas a alguien para hacer los lineamientos de ética y no le pagas? Es algo más allá del cinismo. Están mi exjefa, la esposa de Mateo, y lo que brillan son las ausencias. Es que ahí solo hay una persona que vale la pena y dice que aceptan trabajar con personas corruptas y con sobrecarga de trabajo.
Mientras escribo, me vienen a la mente dos ideas parecidas. Por viajes en autobús, que a veces son necesarios, este año vi tres películas malas en esos autobuses donde no puedes cambiar la película. No eran tan extremas como cosas que he visto en años anteriores, como «El zurdo», la historia de un niño zurdo campeón de canicas, que es una versión ridícula y absurda de Rocky, y la trataron de manejar como algo más.
Las tres películas malas con M mayúscula:
- Anaconda una era de Jack Black y Paul Rudd, llamada «Anaconda», con muchos huecos argumentales. Lo mejor fue el final con Jennifer López.
- El otro caso era una superproducción de Hollywood: «Gladiador II». Literalmente es un insulto para los que conocemos la historia de Roma. Geta y Caracalla eran hermanos con uno o dos años de diferencia, no gemelos. Caracalla sí mató a Geta, pero no es que Geta fuera el maduro. La muerte de Marco Aurelio es de unos 31 años antes, así que hay un desfase de años, y el que siguió como emperador después de Caracalla fue uno que ni había estado en Roma. Todo el papel de Pedro Pascal es ridículo, el actor principal tan expresivo como una barra de jabón mojado, el seudo drama con la esposa muerta que era soldado y disparando en posición estúpida… Ay, Dios. Más casos de queso gruyere. Creo que sería más fácil escribir lo que no era un hoyo en el argumento que la lista de errores. Recuerdo que en su momento leí una reseña que decía que los únicos que no hacían una estupidez eran el monito y el malo de la historia, y el monito, sea real o CGI, era mejor actor aunque usara ropas de mujer bebé.
- La tercera película del área de churros es más reciente, y esa sí la elegí porque no había otra, pero no esperaba que fuera tan mala: «Tron: Ares». Literalmente, lo del código de permanencia, dejar cosas sin contestar, el poder pasar en cuestión de segundos a un ser vivo a la computadora, una seudoheroína trágica asexuada tipo Disney. Jared Leto nunca ha sido buen actor, pero su personaje tenía absolutamente posturas diferentes de un momento a otro, lo que no era consistente.
El problema no solo son los hoyos argumentales. Literalmente creo que podría establecer un género de películas o categoría llamado «Gruyere». Hasta los Pitufos tienen mejor argumento.
En cuanto a esa idea de los hoyos argumentales, me hace regresar a que estoy aquí escribiendo tranquilo, a la una de la tarde. Desayuné avena y probablemente me regreso hoy a México en cuanto esté Totalplay para cancelar mañana Telmex. El detalle es que todas las excusas de los Monolitos y de los que comentaba hace unos días de gritos y sombrerazos, un error de argumento monumental. Un gruyere, pues.
Veamos:
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Fábrica de alimentos: No daban aumento, me gritan sin motivo y contratan un software que según mis preguntas no iba a funcionar o mentían. Gruyere tres.
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Lugar de IETU 2006 a 2009: el usuario final está contento, sé hacer un sistema que funciona incluso en chino, y empiezan a gritar porque el sistema de Visual Basic se sale con Alt+F4, que es el estándar. No evalúan para no pagar. Que el usuario final estuviera contento no es gruyere; lo del sistema en chino para Office funcionando y los gritos y no revisar, igual, gruyere tres.
Esto me recuerda cuando en las gaseras dijeron que no había dinero y RENTARON en 1999 o 2000 cinco monitores de los planos que costaban un montón, y mandaron al de los chistes de homosexuales dos años a capacitación a Querétaro y regresó igual o peor. Si lo sumo a lo de las 50 mil cartas, al problema del cheque a Pemex y el sistema que se tronó a los 20 minutos por error de stack aunque yo avisé un año antes, pues llevan como a gruyere cinco o seis con sabotaje industrial. Si consideramos que después volvieron a contratar, pero ya no en sistemas, al que provocó el desastre, literalmente uno entiende por qué pasaron de ser la segunda mejor a nivel nacional a la que tiene más quejas y de la segunda a la siete u ocho del mercado.
Regresando a la aseguradora, donde no hubo gritos: no dar el bono del 40%, bloquearme el internet, obligar a borrar los respaldos de mis servidores y luego formatear la máquina fueron decisiones de sentido común estúpidas para ahorrarse unas comisiones. El resultado es que por ese proyecto de tres meses en 2008 me embolsé unos 100 mil de entonces, y tenía la hoja de entrega y acuse del cliente final y se quedaron sin nada. Muchos gruyere.
El caso del de la empresa de comunicación Vía Satélite, igual. 23 de noviembre me quitan de mi puesto para poner a un bueno para nada que se llevaría el mérito y no hace nada por años. Yo me quedo en un departamento de proyectos especiales con cinco usuarios finales, sin problemas. Ahí van desde Juan Gabriel en YouTube hasta poner al de la guitarra eléctrica dos años en mi puesto sin hacer nada real, más perder las contraseñas, más contratar un servidor de 20 mil al mes que valía 200 pesos de entonces. Puedo sumar lo de pedirme borrar integridad referencial o perderme hackear 200 máquinas virtuales en oficinas de clientes, pero el ridículo peor fue el gruyere de oro: pedirme tres proyectos de los que me dieron el nombre pero no de qué se trataban ni para quién, y que los querían en tres meses, por el mismo sueldo y sin personal.
Los Monolitos: el error principal fue la descortesía y falta de pago, pero he visto muchas cosas de corrupción tanto en la SEP como en otras dependencias. He visto desacuerdos fuertes en Semarnat, pero ya es algo endémico, y entiendo también por qué algunas personas que conocí de 1995 a 2000 jamás contratarían a alguien que hubiera trabajado en gobierno como hubiera sido.
Todos esos casos son evidentes de problemas y de errores de argumento. Había que trabajar en lo que estaba dañado para dar a los usuarios y a la empresa una narrativa sólida, pero a veces las personas toman decisiones con algo que no es el cerebro y el resultado son problemas serios.
Si lo aplico a relaciones personales, pues el factor gruyere también se aplica.
Mi primera novia: su mamá esperaba que yo tuviera disponible a los 17 lo que incluso muchos titulados de ahora no tienen. Las dos descortesías de mi novia, más otros indicadores, iban contra toda la narrativa. El resultado es que yo era un joven de 17 con coche propio que me compré por mis negocios de compra-venta de papelería contable y trámites escolares, hacía pesas, buenas calificaciones, y ella acabó embarazada y casada a los 19. Con esos gruyeres de esperarse.
La segunda historia es trágica y no gruyere. Una doctora, en un viaje a Guadalajara donde éramos los dos, se deshace varios huesos de la cadera sin remedio con el hecho de que se le atorara el tacón en una rejilla de alcantarilla. La operación subsiguiente y lo demás parece una película de Richard Gere de esas trágicas, pero sin errores argumentales. Solo una o dos decisiones que por mala suerte acabaron en algo peor. No se puede cambiar, maldecir al destino o a los dioses, sale sobrando, y duelo sí hubo, pero no puedes hacer nada cuando no dependió de ti.
El tercer caso, la prometida. Pues yo pregunté lo que tenía que preguntar. Se mezcla con el asunto de las gaseras. El exmarido comenta a terceros una serie de mentiras que como consecuencia lo dejan lisiado de por vida, y literalmente esas mentiras, para no aceptar la vergüenza de haber sido derrotado en quince segundos, provocaron que muchas vidas salieran dañadas de manera irreparable: la suya propia, la de sus tres alumnos principales, la persona que se llevó una quemadura con el comal cuando lancé al tercer atacante hacia allá después de romperle la muñeca. Estamos hablando de una mentira que provocó cinco daños físicos irreparables. En el caso de la dama y sus dos hijos, salieron afectados y yo también, pero no puedes proteger a nadie de sus propias decisiones.
La cuarta, la madre de mis hijos, una relación que en total duró seis años y me hizo perder durante otros diez años adicionales dinero y tiempo para protegerme a mí mismo y a mis hijos, no en ese orden. Literalmente las pérdidas en dinero empezaron en una serie de eventos tipo película de terror, donde una niña de su familia nació con problemas y mi pareja usando mi coche empezó a ir a hospitales de manera innecesaria. Desarrollo Munchausen o enfermedades imaginarias en terceros, A mi hijo le causaron problemas en el hígado, una niña nació con problemas de corazón y falleció porque su mamá no hizo caso de la alimentación antes ni de las indicaciones después, y son tantos gruyeres, pasando por el folder rojo de 2017 y el secuestro de mi hija en 2025, que creo que lo puedo resumir con el trastorno bipolar de 2014 diagnosticado por el IMSS. Literalmente hay mucho más que decir, pero era un gruyere tamaño del mundo. Yo siempre seguí trabajando y alejándome de una persona que consideraba que estaba bien que su familia me robara y matara a mis perros. ¿Qué esperaban que pasara?
Y sí, lo de Telmex es por el estilo. Pasan cinco días, y si somos estrictos, este es el séptimo porque es jueves y el reporte fue del viernes, y no hacen nada. Pues hoy, argumental gruyere, y falta de actitud de servicio. Lo que sería gruyere es no trabajar por lo que ha sido dañado, pero lo lógico en el argumento es contratar Totalplay.
Y en todos los casos, el problema era que las personas en general no trabajan sobre sus problemas. No trabajan sobre lo que ha sido dañado.
Varios adultos decentes que conozco, no relacionados con el Camino Rojo, cometieron varios errores de no trabajar sobre lo que ha sido dañado. En mi caso, lo que debo hacer es no cometer ese error. Pero lo ridículo es que aunque, como comentaba el otro día, en lo que va del 2020 en la pandemia a septiembre del 2025 recibí probablemente 20 o 30 mil USD menos de lo que debía ser de clientes, pues tengo cuidado de no hacer movimientos innecesarios que creen un problema mayor.
De momento estoy aquí escribiendo, no puedo ver si ya contestaron de la universidad lo del servicio social. Eso no es dañado, pero es algo que puedo adelantar. Sin embargo, lo que soy no depende de mi nombre ni de papeles, sino de lo que hago. Literalmente hay permanencia en términos de Tron: Ares, pero la facultad de detectar los quesos gruyere es invaluable.
Pausa de unas horas.
Sí, en cambio, mientras escribo, se supone que la convivencia pacífica debe ser que todos cumplan obligaciones y juego limpio para todos. Sin ser anarquistas, las autoridades administrativas, civiles y penales que he visto están llevadas por la inercia, y no lo digo por la paraestatal.
Es posible que muchos estén viviendo sus vidas sin darse cuenta de que hasta cierto punto apuntan a la ceguera de los mecanismos de control. Me ha pasado en denuncias penales que en otros países serían cárcel inmediata por ley RICO, que una persona diga que no pasó pueda ser suficiente en México o de plano no decir nada o negarse a abrir la puerta es suficiente. Hace más o menos un año hubo un caso de delito grave que puso en riesgo la seguridad de unas 400 personas, violando muchas directivas, y a ninguna de las autoridades le importó.
En el año 2008, a principios, tuve una plática con una dama sobre eso. Mi trabajo de entonces era el del IETU, pero esta dama me comentaba de un caso que podía ser corrupción desde el PRI o desde nivel patrulla de barrio, y poco probable arriba. Según entendí, fue un problema documentado en 1999 o 2001 y no se hizo nada con él. No se trata de que unos salgan incólumes. Pero así suceden cosas como el asesinato del periodista Buendía hace años, o recuerdo cuando me tocó pasar por mi coche por una de las bases de Ruta 100 el día que las desaparecieron.
Soy lo suficientemente sabio para no esperar justicia ni desear venganza; las consecuencias caen. El problema es que yo estoy a salvo de mucho que he visto o documentado.
Hubo un problema secundario con Totalplay y estoy esperando a que regresen. El día de hoy han habido varias observaciones del mundo real que me hacen pensar en los derivados de errores cometidos por terceras personas y algunos míos. En matemáticas hay algo a lo que se le llama juegos de suma cero. Creo que lo que importa es que he hecho más bien que mal. Y mientras escribo, usando el ejemplo de Totalplay, estoy dispuesto a pagar o dar propina por un servicio pero al mismo tiempo que Telmex no cumple lo suyo.
Estoy en esta casa, y el retiro del mundo no está permitido. Es simple en lo que cabe: dos o tres trámites intermedios.
Igualmente, allá por el 2008, varias personas hicimos un plan para ayudar a una mujer perseguida por su exesposo a escapar de su acosador, sin ayuda del gobierno. No era complicado. Funciona para ambos sexos y es un plan simple, pero si las autoridades no son parejas, nunca harán su trabajo, y primero deben dar leña en lugar de pedir calor. Es un gruyere pedir más allá de cierto limite ser paciente, y ya no lo digo por el gobierno, que suele ser pasivo o convenenciero, sea cual sea el partido en el poder.
Es un asunto como eso de no pagar por meses, o el caso de no querer dar bonos.
Yo estoy dispuesto a pagar dos conexiones si hace falta, pero no debería ser necesario.
Pausa para recibir a Telmex. En menos de 20 minutos se fueron. Problema: unos conectores que pusieron hace tres meses no servían, estaban defectuosos. Ya tengo Telmex.
Y esos conectores defectuosos llevan, al momento, un costo aproximado de… ¿4000? Más meses sin servicio, más la conexión de Totalplay en cuanto la tenga.
Qué tontería.
A veces la capacidad de trabajo de uno es el insulto. Las personas valiosas hacen en vez de soñar.
Y usan conectores de buena calidad.