El sábado en una plática con un lector que acaba de pasar por un divorcio, salió el tema de las abogadas. Quedé de escribir algo al respecto, así que aquí va.
A lo largo de los años he conocido más abogados que abogados, y prácticamente solo dos de unos 20 abogados (y una que no se tituló)… eran decentes. Los demás tibios o aprovechados.
En esta ocasión quiero anotar sobre algo que pensaba ayer en el camino a mi casa. He recibido varias amenazas de muerte, casi todas relacionadas con la secta destructiva Kinam , Templo de la Serpiente Emplumada o Linaje 1723.
Hubo otras tres amenazas, pero no significativas.
- Una fue en el 2001, que sí fue un año pesadito, cuando una denuncia que hice por algo que deduje provocó que metieran a la cárcel como a quince personas. No tenían forma de relacionar esa denuncia conmigo porque amenazaron al denunciante, pero la denuncia la hizo otra persona, mujer, con un sobre que le di, echándolo en correo en Aguascalientes para una denuncia federal.
- La segunda fue la madre de mis hijos, después de una de sus fregaderas, y con testigos. No procedió por ser ella bipolar y yo mentalmente sano.
La tercera amenaza fue quizá la más extraña y chocante. Tenía yo unos 20 años y el contexto fue que a alguien de alto nivel económico, de unos 40, se le cayó algo en mi trabajo. Yo lo levanté y la persona me dijo: «Te conozco». Y sí, le dije de dónde me conocía. La persona que me hizo conocer a este señor me amenazó unas semanas después, cuando se enteró, lo cual era desproporcionado, y siguió esa persona amenazante haciendo cosas malas muchísimos años. Yo lo tomé como señal de cortar todo tipo de contacto con alguien agresivo, del género femenino, y que era abusiva y parásita. A estas alturas debe de haber muerto ya o está cerca. Es el tipo de persona que nadie va a llorar.
He comentado que a lo largo de mi vida he tratado con muchas personas, obviamente, pero de momento me enfoco en cuatro abogadas:
-
La esposa de un conocido, que contraté para un asunto penal mientras yo veía el civil, contra la madre de mis hijos, y que me dejó plantado en el Ministerio Público. La di de baja y llevé yo los dos casos, pero me costó unos $9000 de ahora por cada mes de tres meses que casi no hizo nada. Y luego le costó mucho dinero a una empresa de conocidos. Problemas de alcoholismo. También metió en el civil tres veces mal una dirección y sumando a lo de dejarme plantado, hice el documento de remover abogados.
-
La madre de mis hijos, que se tituló como a los 30 cuando estábamos juntos, y nunca ha trabajado en empresa, siempre como independiente. Y tengo mis razones para pensar que es muy mala como abogada, basados en dos casos que supe, y el esconderse como solución no sirve.
-
La tercera y cuarta son de la paraestatal en que estuve trabajando de 2022 a 2025, las dos personas decentes. Una de ellas (a la que me refiero como la Dama de los Emojis) es contadora y abogada, pero el trabajo que hace es de contador. La otra es la de nombre de piedra preciosa. Le comenté de un problema mediano en otra parte del país que estaba pasando, y su comentario inicial fue: «¿Y si lo matan?» No me quedó claro porque ella consideraba la violencia máxima como la solución inmediata que iba a pensar la otra parte.
Dentro del sistema judicial en México he visto muchas cosas raras desde los 90s. También he comentado que desde Peña Nieto una sentencia condenatoria es casi imposible, y se cierran los casos por estupideces. Otro problema adicional son abogados flojos o transas (como los que estaban llevando un divorcio de unos conocidos) y otros simplemente intentan diciendo que algo es fácil cuando no lo es. Otros mienten simulando violencia al teléfono para decir que la otra parte se puso como loco, y otros simplemente roban.
Y eso fue justo lo que les dije a un matrimonio que se estaba separando, y que conozco: que los estaban transando. El hombre cambió de abogado (en varios meses no había pasado nada) y en veinte días ya estaban divorciados.
Sí hay abogados decentes, pero en lo personal he ahorrado muchísimo dinero llevando mis asuntos y los de clientes yo solo, en los últimos 30 años.