En diversas ocasiones he comprado computadoras con licencia incluida por ser de marca, y en otras he comprado directamente licencias LTSC, es decir, semi corporativas, a buen precio. Hubo hace un tiempo (y probablemente todavía) una laguna legal donde podías instalar una imagen bajada de la nube y usarla por 90 días. Así que en dos o tres trabajos, que no usaban Office, literalmente era la manera más económica de hacerlo: cada 90 días eliminar y reinstalar.
Pasé por licencias gratuitas y de paga de Xandros, un sistema operativo Linux que corría algunas aplicaciones de Windows como ASPEL-SAE, y usé en su momento LibreOffice, un paquete chino llamado algo así como WPC que era bueno en las versiones originales y luego nagware. Pero al final, el 90% era parte de algo que los clientes contrataban como parte de la nube, paraestatales y consorcios. Después vino Office 365, y mucho ya puede hacerse desde hace años con las versiones reducidas de Google.
Hay tres historias que me vienen a la mente sobre las licencias de Windows, que en realidad yo solo uso para Eve Online; literalmente ya no uso Office para casi nada, y versiones gratuitas de equivalentes a PowerPoint me sacan del apuro. Mi última laptop venía con una versión de Office simple, y mi cuñada nos regaló unos Office 365 con clave de plan familiar, y aunque no lo hice en el cliente de los monolitos, me regalaban cinco licencias de Office y Windows.
En el año de 1992 o 1993 (para acordarme no es simple) me tocó ir en la segunda cadena de supermercados a una capacitación inútil de un mes, por lo menos para mí. Era de cosas básicas de cajas registradoras, de contabilidad y computadoras. Las tres cosas ya las sabía. Era parte de un trabajo encubierto que comenté antes. Me contrataron en las oficinas del área de seguridad y me pidieron ir a otra área a hacer solicitud. Es en ese «segundo puesto» ya contratado, en el que me mandaron a la capacitación, que era con computadoras Compaq que, si no recuerdo mal, eran 386 a 25 Mhz, sin Windows. Yo ya conocía el Windows 3.0, pero mis propias PC personales eran de entonces con DR-DOS 6 y no MS-DOS.
Los seudo instructores decían que si no sabían algo lo investigaban para el día siguiente. Eran dos, uno de unos 40 y uno de 23 más o menos. Yo estaba por los 20 y supuse que estaban más o menos igual que yo. De ese curso fuimos unas 60 a 90 personas de la Ciudad de México; quizá hubo más, pero por lo que yo sabía éramos el único curso, donde habían dos o tres personas por tienda, no eran tantas tiendas, y que yo recuerde, el internet era por microondas, solo podían hacerlo en esas 12 tiendas y ocho cercanas en la Ciudad de México que podían alcanzar la señal de la antena. No mucho que decir, pero la parte más interesante es que en 2005 me encontré de nuevo con el instructor joven.
Ahora fue en una fábrica de alimentos; mi puesto en papel era Programador, pero en realidad primero me la pasé corrigiendo unos problemas fuertes de la base de datos SQL Server por una instalación de Panda Antivirus, durante meses, y después haciendo las funciones de jefe de departamento. Es en estas condiciones que me encontré con el instructor joven, que ahora vendía licencias de Windows. Casi de manera simultánea tuve un asunto más urgente por alguien que conocí dos años antes, una vendedora transa de Aspel de un conglomerado, que de plano le dijo a los dueños de aquella empresa de dos años antes que «yo no sabía» porque me negué a comprar 50 licencias de Aspel para cinco usuarios de contabilidad. Y justamente por esas fechas me contactó en frío, sin saber que era yo, esa vendedora poco ética.
El caso es que entre eso y mi trabajo normal, que era bastante pesadito , no le dediqué más de diez minutos o veinte al vendedor de licencias de Microsoft. «¿Tú eres Alfonso?» y me reconoció a pesar de la barba. Claro, Alfonso Orozco no es un nombre muy común, y yo era de los dos o tres del curso que sí ponía atención pero ya sabía casi todo lo que se veía. En aquel entonces yo sabía las tres cosas (computadoras contabilidad y cajas), y aunque habían algunos que sabían más de computadoras, mis conocimientos contables me distinguían del resto. Era un poco difícil vender licencias de Windows a una empresa que se había pasado a Xandros. Ese fue el primer asunto de las licencias Microsoft.
Unos años después sucedió el incidente de Carlo Conti (¿o fue antes?). Como era algo secundario a mi línea de trabajo principal, no lo ubico bien, pero tocó una revisión de licencias por parte de la BSA, porque sabían que teníamos 130 máquinas. Llegó un equipo de 15 a 20 auditores malencarados con órdenes judiciales… a hacer el ridículo. Eran 120 a 130 máquinas DE COSER y cuatro computadoras. Ese fue el segundo asunto de las licencias.
El tercero pasó unos 12 años después, entre 2014 y 2016. Básicamente, una persona con dirección de correo onmicrosoft.com escribió a mi cliente principal para decir que se debían unas licencias y sabía mucho de licencias, formas de comprarlo y de nosotros. Investigando encontré que era un exempleado de Microsoft que tenía la lista de clientes; lo reporté a Microsoft con su dominio y dirección de correo y unos dos o tres días después la cuenta de correo ya no existía, y el dominio fue tomado por Microsoft como dos meses después. Cabe destacar que en ese lugar usábamos muchas computadoras Dell/ Hp con licencia incluida y no recuerdo exactamente las circunstancias, pero sí que les dije al fierrero o técnico de Hardware y a su ayudante que no contestaran nada de onmicrosoft.com porque era el equivalente de Gmail.
En lo personal, desde 2008 a 2017 más o menos compré máquinas de marca HP por sus monitores de 23 pulgadas y los all-in-one, antes de que bajaran la calidad y los problemas de compatibilidad de memoria. Tengo muchos buenos recuerdos de las Compaq antes de que las absorbiera HP, y de las actuales creo que solo la portátil Gigabyte y dos HP chicas, más las all-in-one son de marca, y sigo pensando en comprar una Dell refurbished para pruebas de 16 GB de RAM, aunque yo tengo 32 de ram. Pero al comprar para un cliente hace años unas 50 licencias Windows 10 LTSC (que tienen menos telemetría y son más confiables), compré 15 para mí, y son las que he estado usando. Además, es un costo y son deducibles. Sin embargo, como dije, uso Windows porque viene incluida o por juegos; para todo lo demás, Linux.
Como he comentado antes, no por usar Linux voy a quitar las licencias windows que ya instalé o las que vienen incluidas con el hardware. Y creo que me quedan 4 LTSC de windows 10.