Este texto lo publicaré en unas horas. Quizá antes, pero lo pondré como privado.
Por primera vez en años me he quitado la barba, porque tengo que realizar hoy un reconocimiento visual en un lugar al que estoy haciendo una auditoría y no quiero ser reconocible por la barba.
La última vez que me quité la barba fue porque me la dejaron mal, hace como tres años, en un lugar cerca de la preparatoria de mi hija.
Antes de eso creo que fue un análisis de la Marina y otra institución de seguridad pública, que ponía como requisito no usar barba. Pagaban un bono, así que lo hice.
He estado viendo que siguen desapareciendo recursos de internet y veo a las personas muy cansadas. Yo trato de ahorrar tiempo. Hago lo mío. Hoy, sin embargo, pasé 45 minutos quitándome la barba. Rasurarme con rastrillo me toma cerca de 30 minutos, pero además de que es mucho tiempo, unas ocho horas después ya tengo sombra de barba. Me rasuré a las 14. Mi idea era rasurarme desde ayer, pero por tres razones diferentes no pude hacerlo. Así que lo de hoy hubiera sido solo una repasada.
Soy de barba cerrada, el I Ching diría la barba es solo un adorno. En mi caso particular me ahorra tiempo. Unos 40 minutos diariamente. Después de romper con mi prometida, unos tres meses después, allá por el 2000, me pidieron hacer algo que no había forma de hacer en el trabajo si me tenía que rasurar. Además era obligatorio andar subiendo y trepando para poner algunos dispositivos electromecánicos en pipas e instalaciones. Acepté hacerlo, con la condición que si estaba en planta usaba jeans y que me iba a dejar la barba por tiempo. Me la he dejado desde entonces, solo me la quité unas cuantas veces. Las más recientes fueron en 2007, por unos proyectos para la Marina, y aunque sí me la volví a dejar, no creo hayan sido cuatro veces que me haya rasurado desde el 2010. Y por lo general han sido por asuntos de la Marina, por proyectos de adjudicación directa a mí o a alguno de mis socios de entonces.
En la medida de lo posible trato de no causar problemas a nadie, pero tampoco dejo que me los causen a mí. Darle seguimiento a algunos asuntos es mi trabajo. Mis maestros tradicionales decían que ponerle nombres a las cosas no era buena idea, que era como ponerle cadenas al viento. Y así es, por los frutos conoces el árbol. He visto muchas situaciones laborales o de pareja donde te tratan de aplicar la ley del embudo. Quieren tener todas las ventajas y ninguna de las obligaciones. No me dejo, y desaparecen. Los que se dejan, también.
No me refiero a eventos como que nombres de hace 25 años reaparezcan. De cada siglo solo unos cuantos son recordados, y no se trata de poner nuestro nombre en una cápsula que vaya a la luna. Tampoco de rezarle a una fuerza sin nombre, o a un becerro de oro de la religión que sea. Cuando era joven a veces me daban ganas de, como Greystoke, el Tarzán original, irme a los bosques y encontrar una forma estilo Thoreau.
Pero me di cuenta primero que las raíces te nutren y a la vez impiden el movimiento. Claro, si eres un árbol. Algunos dirían que las águilas y los lobos son depredadores.
Es un sistema de selección natural.
No hereditario.
La gente desaparece por falta de cortesía o prudencia, en la vida real. Hay situaciones contradictorias, pero de personas que he observado los ultimos 25 a 30 años no se sabe nada. Casi nada. Algunos exhibicionistas. En mi caso escribo porque me sirve de recordatorio. No vivo en una vida de comercial.
He tenido que entrar a Facebook las dos últimas semanas por un problema con una cuenta de correo. Y veo a parientes o conocidos de mi edad, hombres. Dos o tres no publican por miedo. Son blancos por lo que les heredaron o por su puesto. No hablo con ellos. Yo no publico no por miedo, sino que mi voz real es fuera de las redes sociales, que más bien deberían ser suciales por sucias y no necesarias.
Varias de mis parientes mujeres sí publican. Varias de USA, otras dos casadas con personas de muy buen nivel económico. No tengo demasiados parientes ni amigos. No por poder desaparecer, sino porque no tienen raíces.
Es extraño, ¿no? No desaparezco porque tengo raíces. Me alimento de la tierra y doy savia. Hago otros procesos químicos.
Alguna vez leí que para muchos la magia es un código de trampa. Pensar que puedes obtener algo a cambio de nada. Parecido a las inteligencias artificiales. Pero gastan lo que tienen de recursos físicos, morales, sentimentales y económicos, con cosas que son espejismos. El velo del maya. El juego de los abalorios.
Hoy me preparo y saldré con traje, rasurado, comeré bien. Pero voy a observar. Probablemente lo que te hace sobrevivir y evolucionar es observar y luego actuar. Si observas y no actúas, hay problemas. Cosas como los ataques de USA a Irán o los actos de violencia por el crimen son ruido ambiental. No me acerco y estoy bien.
Al rato continúo. No uso traje porque no me pagan por ello. Uso lo que es eficiente. En este caso sí tengo que ir de traje por las circunstancias.
Zapatos nuevos, Es asunto de cortesía y prudencia. Es lo que te permite permanecer y sobrevivir. Mañana escribo más.