El efecto secundario de las decisiones

La mayoría de las personas no aceptan la posibilidad de pérdida, ya sea por berrinche, codicia o miedo. Sí, hay cosas donde el riesgo es mayúsculo. Y no puedes hacer ciertas cosas perfectas, pero hay cosas que sí deben ser perfectas en lo que cabe. Un ejemplo es cargar un bebé. No hay un número aceptable de bebés tirados por enfermeras por accidente.

Usaré cuatro ejemplos: uno de juego, uno gubernamental, uno familiar y uno físico. El físico es el agua de Guadalajara. Para los que no saben: el agua de Guadalajara tiene un problema que viene desde los 80s, cuando salía café y turbia, como agua de tamarindo.

Ejemplo de juego:

  • Hace un momento, entre por descuido y mala suerte me pasó algo en Eve Online, pero vamos a ver cuantitativamente.
  • Había un material atrapado en un lugar, en términos del juego, 18,000 millones. Los métodos de sacarlo eran o bien basados en situaciones arriesgadas o sobrecosto, con posible pérdida de 75% máximo. Elegí un camino lento, dividiendo en más de 100 viajes.
  • Hoy me dio lag, revisé unos mensajes y en la tercera cuenta me conecté un poco tarde. De ese lugar estaba sacando a la vez tres naves con valor de 130 millones cada una. Un jugador me destruyó la tercera nave ya que me conecté a las 05:19 en vez de 5.08  Estuve a 20 segundos de la seguridad, pérdida total 0.72% del total.
  • Acumulado se perdió hace un tiempo una igual y una o dos naves con valor de tres millones, así que de momento mi pérdida es de máximo 2%.

¿Aceptable? Sí. Es un juego de video. El valor de eso en mundo real, a precios normales, es 5% de una suscripción, por naves como la destruida de hoy. O 20 pesos. ¿Es aceptable? Sí. Es un gasto, no un problema.

Ejemplo gubernamental:

  • El año pasado no me pagaron por un desorden y corrupción interno de paraestatal, el equivalente a 5 meses de trabajo, y a otras personas no les pagaron 7. Yo sigo con ingreso normal, incluso en ese momento el dinero de la paraestatal era un 35% de mis ingresos más o menos. No podía yo esperar que me pidieran cometer un delito.
  • Perdieron los datos de expedientes de 17,000 ciudadanos y su interacción con esa área durante cinco años. Cuando me fui estaba corrigiendo un problema que afectaba a esa sede a 120 ciudadanos y no creo que lo hayan arreglado. Un evento mensual no se hizo por mi salida y salieron afectados además entre 400 y 1,200 ciudadanos. Con mi salida regresaron a Excel. Unos meses después salieron dos personas que trabajaban bien como la dama Margarita, y un poquito después su jefe que no quiso estar en medio de eso. El departamento fue afectado.

¿Se puede arreglar con dinero?

No.

¿Una pérdida aceptable?

Quizá, pero innecesaria. Hay una alta probabilidad de que los 200 que estaba yo atendiendo le haya desgraciado la vida a unos tres o cuatro ciudadanos. Emití además documentos oficiales con firma electrónica de funcionarios, pero como no me pagaron a mí ni a la dama Margarita que salió dos meses después, de 8,000 documentos con firma electrónica que hice, eran ilegales y viciados de origen 100%, y por el caso de la dama Margarita y la otra, doblemente viciado 40% (2 de 5 analistas). Así que siendo sinceros, se emitieron 8,000 documentos inválidos formalmente pero quisieron ignorarlo.

¿Razón?

Era más importante pagarle a la protegida de un director y a la hija de alguien, que a los que hacíamos el trabajo.

¿Problema? Sí. ¿Gasto? No.

Decía Blake que lo único que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada.

En lo personal creo que los 400 a 1,200 documentos de ese mes, que no se hicieron a tiempo por mi salida, sí afectaron a un 10% por lo menos, no solo en pérdida de tiempo y oportunidades perdidas, sino en cambios más brutales.

No soy el culpable. Me salí cuando me pidieron cometer un delito y lo que hice por el artículo 222 del Código Nacional de Procedimientos Penales fue denunciar. Dos razones: la ley te obliga a hacerlo, y segundo, que me podían echar la culpa a mí de todos los datos que se iban a perder.

Ejemplo familiar:

Comenté que en una ocasión, dentro de mi casa, cargando a mi hijo de un año, la mamá me abrió el brazo donde lo estaba agarrando y el niño salió directo al piso desde la altura de mi cadera. Alcancé a agarrarlo con la otra mano, y la mamá se puso a gritar por la estupidez que hizo, como si yo fuera el culpable. En otra ocasión igual, apenas evité que lo atropellaran por un descuido de la mamá, teniéndolo como un año y medio. Estuvo a milímetros y su respuesta de ella fue mentarle la madre al conductor (el niño, sin supervisión, se fue directo al centro de una avenida con tráfico de cientos de coches) y después a mí. Independientemente de la estupidez, y de que eran inicio de brotes psicóticos, en la imaginación de ella el culpable era yo.

Una de mis hijas murió por descuidos similares, desde antes del nacimiento y porque, ya nacida, la madre no quiso seguir las instrucciones de los médicos de cardiopediatría de La Raza. Le dijeron «Señora, su hija se salva si no la saca de la casa».

Contexto: La niña Nació con una condición grave de corazón y los médicos dijeron que, si sobrevivía los primeros dos años, se le podría intentar algo con 95% de sobrevivencia. La condición era no sacarla de la casa. Mientras yo trabajaba, la mamá empezó a llevarla con un homeópata y otro médico igualmente desubicado, varias veces por semana.

¿Puede corregirse con dinero?

No.

Mi hijo mencionado tiene quemaduras químicas en el estómago por el medicamento que le recetó, siendo menor de edad, el médico desubicado mencionado, y que no lo necesitaba y que jamás debe darse a menores de diez años. Y mi hija murió.

La respuesta de la madre no fue reconocer el fallo sino buscar culpable afuera.

  • Mi hija falleció porque había una condición médica concreta, un margen de supervivencia concreto y una acción repetida varias veces por semana durante dos años que iba en contra de esa condición. En vez de dejarla en casa, la sacaron constantemente y de manera innecesaria. No fue un descuido puntual: fue una decisión sostenida en el tiempo.

Pérdida aceptable ?

No.

El agua de Guadalajara:

Viví en Guadalajara de 1986 a 1991, pasando una buena parte de 1991 en viajes entre Ciudad de México y Guadalajara. Cuando llegué allá, literalmente no se podía beber agua de la llave, ni cuando te bañabas. Y viviendo en una zona muy similar a Providencia. Mis conocidos de Chapalita y Santa Anita tenían el mismo problema. La solución de mi padre fue empezar a comprar refresco Peñafiel por caja, poner un filtro de porcelana muy caro en las cocinas de las casas donde vivimos, y comprar garrafones de agua de 20 litros más gotas de plata coloidal.

Se pudo mitigar, pero a un costo que no debería ser necesario». Hay pérdidas evitables que se vuelven «aceptables» por costumbre o corrupción. Cuando la pérdida no se corrige, no es solo incomodidad, es enfermedad.

¿Es aceptable el agua tan sucia que en 1986 a 1990 parecía de tamarindo?

No.

¿Es una pérdida aceptable?

No.

Me hizo preguntarme qué hacíamos allí. No es un caso tan extremo como el de Tula, Hidalgo, donde hay muchos desechos químicos en agua y cultivos, así que varios que conozco de Tula o esa zona desarrollaron lupus o cáncer. Estadísticamente, como el 80% de los que conozco de la zona.

Por algo hay protestas actualmente en Guadalajara 2026 por el derecho al agua limpia. Solo sé que lo que hicimos funcionó, aunque dejamos de tomar Peñafiel por otras razones. No tomé refrescos durante unos 10 años hasta el 2000. Pero diría el I Ching: «uno no bebe el lodo del pozo». En 2017, es decir unos tres años antes de la pandemia, pensé la posibilidad de poner una sucursal allá, acordarme del agua de tamarindo por sucia fue suficiente razón para descartar la ciudad. Probablemente muchas personas emigraron de la ciudad o decidieron no ir allá por eso mismo.

Conclusiones:

  • Muchas personas no se dan cuenta de los efectos a largo plazo de decisiones pequeñas

Un ejemplo pertinente es que llevo un mes sin que me den la calificación de la última materia de la licenciatura, con una maestra malísima y que usó trabajos súper pesados.

El caso de la madre de mis hijos, de echar la culpa a otros, lo he visto mucho en diversas personas, no solo yo. Divorcios, renuncias… cosas así. Aunque la corrupción permite cosas como lo de la paraestatal, y la incompetencia, desidia o «valemadrismo» de la escuela en que terminé la licenciatura, son así.

Muchas personas no se dan cuenta de los efectos a largo plazo de decisiones pequeñas. Salvé a mi hijo dos veces de daños graves o muerte, pero no pude evitar que le dieran un medicamento que desde el 2005 dije que no debía darse a menores de diez años. Hay cosas que son razonables e instintivas. Usando el ejemplo del juego, una pérdida con efecto de 20 a 40 pesos es mínima. Es un gasto.

Tengo 54 años y casi cero molestias físicas. Ayer caminé unas cinco horas y hoy haré lo mismo. Mi padre, a mi edad, tenía más fuerza y algunos problemas físicos medianamente graves, pero que no eran necesarios. Mi padre hacía gran esfuerzo físico con su trabajo y siempre le pidió demasiado a su cuerpo.

Hay un momento donde… no es aceptable.

Hoy, por ejemplo, un retraso de 5 a 10 minutos me provocó una pérdida de 20 pesos. El acumulado de esa operación no llega a sesenta. Pero creo que el ser humano debe poder evaluar escenarios pesimistas, realistas y optimistas, y ser realista.

Con el hecho de los expedientes de ciudadanos, no fue culpa mía, pero salieron perjudicadas de manera tangible, probablemente unas 20 u 80 personas, con lo del proceso mensual que no se hizo.

Y me acuerdo de una frase de Estados Unidos que dice: «juega juegos idiotas, gana premios idiotas». Beber agua contaminada no es buena idea. Te quitas de en medio. Las pérdidas son aceptables, pero que un niño salga corriendo a media avenida es culpa de la madre, que estaba cerca y lo bajó del coche sin agarrarlo, no del conductor que casi lo atropella ni del papá que estaba a 15 metros, o sea yo.

  • Muchas personas no se dan cuenta de los efectos a largo plazo de decisiones pequeñas