Azucar cigarros y cerveza

Parece porra.

En el trabajo de los monolitos, este lunes aproximadamente (¿o la semana pasada?) traje un bote con azúcar de medio kilo, por cuestiones del café de varias personas. Ya le bajaron entre dos, un centímetro y medio, casi dos, en una semana. Cuánta azúcar. No es por dinero. Me preocupa la salud. Pero bueno, es cosa de ellos/as.

Otra de las habituales por aquí, en mi oficina, me comenta que está en un diplomado. Ternurita. Sí, pueden ser útiles si tienes planta para subir el ingreso, pero si no, por lo general solo son un tipo de pruebas internas y escapismos. Otro tipo de azúcar.

Jamás he probado cigarros, ni cerveza. Solo Toni Col, que es un refresco de vainilla / cerveza de raíz. Pero nada de las de cebada ni similares. Una vez incluso hubo un incidente en la prepa cuando el director me dijo: ‘¿Pero cómo usted, Orozco, vocal, jefe de grupo, tomando cerveza? ¿Qué ejemplo está dando?’. Y le di vuelta a la botella que era un Toni Col y salió casi corriendo el director bien apenado.

Hoy traje otro medio kilo de café a la oficina, descafeinado. Solo tomo café muy de vez en cuando. Y sí, le pongo azúcar, pero literalmente en los últimos doce meses lo que he bebido más es agua embotellada, algo de Pepsi / Coca-Cola y unas diez tazas de café americano en restaurantes.

Combate corporativo. Hoy doné un organizador también, no comprado por mí pero que estaba en mi lugar y que yo no usaba ni usaré. Por lo general en mi cajón hay plumas de repuesto de cuatro colores, un lápiz, un bicolor y uno o dos plumones fosforescentes. Por lo general lo único que uso son las plumas de colores.

Me acordé con lo del café de mi primer trabajo. Tenía yo 19 años y habían cerca de mi varios adultos jóvenes, hombres y mujeres trajeados (menos Verónica, una compañera de trabajo que solía ir con falda y blusa hecha por ella misma y que siempre se veía bien), y recuerdo que mi papá iba a tener unas funciones de Madame Butterfly. Como el personaje fuma, mi papá lo hacía en una escena cada vez que cantaba esa ópera. Lo que él usaba eran Salem mentolados, y por alguna razón me pidió comprarlos, así que compré una cajetilla y unos Benson and Hedges por si le servían. No los usó. Pero sí me acuerdo que había una mirada un poco de envidia de compañeros y compañeras ese día. Y la pregunta: ‘¿Tú fumas?’. Pues no.

Era una época rara. Mi puesto oficialmente era tercero al mando, pero en realidad entre Verónica y yo resolvíamos todo. Y por una iniciativa que tuve, que no viene al caso, conseguí unos bonos de dinero tremendos por desempeño ese año, que solo se aplicaban a Verónica, una supervisora llamada Cathy y a mí. Así que, además de no tener novia en esa época, iba yo vestido de traje fino a mis 19, estando a cargo de un área con unas 30 personas (otra de esas historias largas). Y me acuerdo que Verónica se quedó viendo ese día que compré los Benson.

-¿Fumas?

-No, hace daño.

Y le conté de lo de mi papá. Al día siguiente llevé de regreso los Benson, ya marcados (para que no se confundieran con mercancía) y le pregunté a Verónica que si quería porque no se habían usado. No se fumaba mucho allí. Había otro hombre del que no recuerdo su nombre que sí estaba siempre con sus Viceroy y salían por lo general al estacionamiento a fumar. Yo, por cuestiones relacionadas con combate corporativo y el relajar ánimos por mis bonos de dinero a mis 19, empecé a llevar siempre encima una cajetilla de Benson and Hedges o de John Player Special, etiqueta negra, que me di cuenta que le gustaban también a Verónica pero no podía pagar.

Unos dos años después se generalizó el prohibir fumar en inmuebles, y al mismo tiempo que cambié de trabajo y dejé de frecuentar a Verónica y a ese equipo de trabajo.

Pero sí, en su momento los John Player eran el equivalente de ahora del azúcar. Y lo extraño del asunto es que empecé a recibir bonos por el rendimiento de todos los demás; ya no solo por los de abajo, sino por los fumadores/as.

Qué cosas. Aquí están destruyendo a mano porque les da flojera usar la trituradora un montón de papeles. Ya les ofrecí a los de servicio social. Al rato que lleguen…

Ya me acordé de toda la friega en 1992 que fue lo de escanear para Banamex todos los papeles del SAR. ¿Habrá sido 1992? No me acuerdo. Pero a ese equipo eran Coca-Colas, café Oro y también recibí un montón de bonos, solo por tratar bien a la gente. Combate corporativo. Lo que sí no extraño en lo absoluto es pelearme con la red de Lantastic. Me acuerdo el trabajo que me tomó que me dejaran instalar un sistema de Banyan / Vines, pero con Token Ring era la única forma de evitar cuellos de botella. Los precios de los switches de Token Ring eran excesivos, así que la única alternativa era Vines, o estar batallando por si había que conectar los AS/400. Y los AS/400 que sepa nunca se usaron. Lo que pudimos hacer con unos simples escáneres de cama plana, dos Ethernet con cable cruzado para compartir el grabador de discos ópticos, y los demás trabajando como dementes con Lantastic. ¡Uff!

Y viéndolo fue simultáneo en el tiempo a los John Player Special. En lo del SAR / Banamex era café Oro, Legal para una persona que le gustaba, y Coca-Colas. Y acabamos ese proyecto en cuatro meses menos del tiempo que teníamos.

Combate corporativo.