He escrito a lo largo del tiempo varias cosas. No solo en este sitio.
Tengo completa la licenciatura en sistemas (100% créditos, tesis defendida y servicio social) de LSCA 1995, pero por problemas de que no era válida en 1995 la preparatoria fuera de Guadalajara y complicaciones del asunto de Génesis, la de tres novios, y lo derivado, no me preocupé demasiado. Al mismo tiempo hice todas las materias e inclusive el servicio social en el sistema de la Bancaria, que salieron con una vacilada y me devolvieron a los 22 más o menos 60% de todo el dinero que se había pagado de licenciatura y 40% el año siguiente. Es posible que el dinero de regreso haya salido del bolsillo de mi padre, después de todo el causó el problema.
Nunca me han preocupado los títulos/papeles. Me han pedido dos veces comprobante de estudios. Uno en la aseguradora en que estuve tres meses por proyecto, y otra en el lugar donde estoy ahora de los monolitos, como parte de los procedimientos de control de confianza. Como parte de los requisitos de controles de confianza de otro cliente, así como no podía tener una cámara o similar en la planta cuando el proyecto de Nissan, tampoco puedo tener Uber, Didi o cosas así en mi celular. Nada que permita localización directa en tiempo real. Lo que más les preocupaba era Facebook, recuerdo, pero yo no lo uso en celular.
Hace unos años hice un proyecto con un cliente en Los Cabos. Volvió a aparecer hace unos meses y el martes tengo que verlo otra vez en una ciudad intermedia. De mi trabajo de monolitos salió otro contacto hacia él, así que mientras le resuelvo su proyecto principal que es un desastre y desde cero por desorganizados, me inscribí hace unos meses en una escuela de licenciatura abierta que está enfrente del edificio donde están las oficinas del cliente. Esto significa que en tres años tendré licenciatura, o quizá antes. No la necesito pero la tengo enfrente, y todo lo de sistemas y de contabilidad lo he resuelto sin estudiar ni pensar. Esta semana ya recibí las calificaciones del primer semestre menos una materia que no la ha pasado, y es evidentemente nueve y diez. Por los protocolos de RVOE a nivel nacional no puedes revalidar materias después de cinco años. Y no quiero un título de experiencia laboral, porque sí necesito estar seguro que no haya cambios en lo que sé de contabilidad. La idea a largo plazo es resolverles a clientes que traen un desastre en sistemas, también arreglarles la parte contable. Literalmente llevo unos diez años llevando directo lo de las propias empresas por problemas para encontrar un contador decente y que no quiera pasarse de listo; la mayoría son flojos, mensos o abusivos y a veces las tres cosas.
Con varios conocidos clientes, como el problemático, se meten en problemas con malos contadores. Recuerdo cuando en el 2016-2017 le mandé recado al cliente problemático que su nuevo contralor no tenía la más mínima idea de contabilidad, que tendría título pero no conocía la carrera (era un recomendado de 40-50), y dije que me avisara si podía ayudar en eso. Recuerdo que por procedimiento dejé de apoyar en procesos contables que ese tipo iba a desgraciar, y cuando lo corrieron dos o tres años después el daño estaba hecho. Lo detecté porque presentó un documento al SAT de México basándose en un documento de Buenastareas.com de Colombia y se llevaron entre las patas como a cinco empresas, embargadas por proveedores de materia prima y bancos. Y no es el único caso.
Me queda muy simple, tengo la facultad enfrente de donde he estado yendo cada ocho días, pero sí veo la probabilidad de hacer buenos negocios con eso en unos tres años. Una línea de negocio, digamos.
Hace 35 años exactamente, el sábado 17 de diciembre de 1988 era yo un joven de 16 años. Toda mi vida estaba en ese momento enfocada en resolver problemas filosóficos de La decadencia de Occidente de Spengler, y del desarrollo de la luz, de Rodney Collin. Ese día se dieron las bases para tomar una decisión simple y brutal. Fue la decisión correcta y cambió mi vida completamente. Pero era algo personal.
Creo que fue ese mismo día que una compañera de escuela, dama de los ojos verdes, locutora de radio, y rubia, me hizo un comentario que recordé diez años después por accidente. El pensar en esa dama no es nostalgia. Básicamente hubo un apresuramiento de su parte quizá cuando fue el desastre de ese día. Básicamente, de ser el joven fuerte de gimnasio, de 90/100 y demás, se consolidó mi sistema moral ese día que salíamos de vacaciones. Literalmente ese día me convertí en lo que soy. Llevaba por el contacto con mis maestros tradicionales unos cuatro meses de poder ver posibles futuros. Lo que no vi en ese momento era qué significaba el comentario de la dama de los ojos verdes. Mal timing.
Sábado y salíamos de vacaciones. Si hubiera sido otra semana más de clases, o si me hubiera hecho el comentario que hizo no en ese momento en que lo hizo, porque lo hizo un medio minuto recuperándome del shock en que me transformé y la decisión se hizo lógica de hacer pacto con la ley y los corazones limpios, quizá hubiera visto en el momento el mundo que me ofrecía ella; pero no. Ese momento simplemente entendí otras cosas. Quizá cinco minutos de diferencia o una semana. O si ella hubiera tenido mi teléfono o yo el suyo.
Dos días después de haber pensado mucho, el lunes consolidé la mirada en lo que ahora es mi esquema de valores. Una plática en el Sandy´s de Guadalajara, en que corté relaciones sentimentales y contacto con mi entonces novia; era una situación de cambio moral. Todo había sido completamente moral de mi parte, con las típicas demostraciones de afecto de la edad. Pero la llamada de teléfono el sábado, cuando hablé para felicitarla y pasó lo que pasó, hizo que el futuro fuera pasado y ese lunes, pasó.
No recuerdo gran cosa de los días del 19 de diciembre al 31 de diciembre. Solo que en la primera semana de enero vi algo que estaba pasando y ahora el shock de mi exnovia al ver que yo no fui con mi padre y madrastra a felicitar a los suyos de año nuevo.
No requiero una máquina del tiempo porque no hay nada que cambiar. No tengo que pedir perdón a nadie. Solo sé que mi enfoque preparado en los caminos tradicionales, y La rama dorada de Frazer, me ha movido por un camino increíble de sombras y luces estos 35 años. No es nostalgia acordarme de la dama de los ojos verdes y su comentario. Solo que había otra realidad allí, que en otros tiempos u otros mundos habría tomado.
Me encuentro pues hoy en un parteaguas igual. Desde septiembre de ese año era obvio que mi novia de años tenía problemas, y en muchos aspectos igual su desmoronamiento fue brutal y al ir mostrando una mano tendida y amorosa, no podía yo ser testigo de su autodestrucción, ansiedad y miedo por lo que representaba ser adulto. Hubo en esa época conversaciones sobre nuestros padres. Cómo mi padre era diferente a todo y que yo iba para allá. Eran unos años de fuerza increíble, verla una vez a la semana y platicar y simplemente ser jóvenes. En septiembre de ese año era evidente que su mamá estaba torciendo su camino (dar detalles es largo pero real), y que la madre no tenía paciencia que esa dama morena y yo teníamos. Y recuerdo que el 25 de septiembre de 1988 me dijo: «ayúdame para no caer en eso».
Y le contesté que no podía. Estaba mi mano tendida pero me enfrentaba a la vez yo con una situación en casa igual de diferencia de valores entre mi padre vs. la familia política de mi padre (y madrastra). Simplemente tenía menos experiencia que la que tuve dos años después y era terrible ver a unas cinco gentes cometiendo errores terribles, estúpidos y evitables. Yo no era de esos.
Aproximadamente en abril del año 1989, hubo un accidente terrible en mi familia y mi padre y yo lo resolvimos. En el Hospital Ángeles de Guadalajara no tenían la más mínima idea (eran internos, riesgo de muerte de 80% y en vez de hacer lo obvio iban a hacer algo que incluso entonces yo sabía que era muerte inmediata). Mi padre me dio dinero, me dijo que fuera a farmacias a comprar ciertos medicamentos y después a casa. Él con sus conocimientos médicos y yo aprendiendo. Nada de tiempo para pensar en amor. Mi padre haciendo documentos para demostrar pago de factura y pedir que quitaran la licencia médica o el internado a esos dos idiotas (y por lo que sé sí se les prohibió trabajar en Jalisco). Y repito, no es nostalgia. Pasé los siguientes meses haciendo curaciones difíciles a una persona que gritaba de dolor, y no había posibilidad de administrar medicamentos para el dolor, solo curaciones médicas sin riesgo de enloquecer o matar. Y mi padre me comentaba que era lo básico pero que podía ser resuelto en uno o dos años de dolor, pero sin secuelas permanentes, parecía.
Sí. Unos dos años después ya en México vi cambios de jugada y personas codiciosas.
La chica de los ojos verdes y el comentario correcto estaban en el momento incorrecto. Supe que después no le fue tan bien como debió haber sido.
No me siento culpable por no ver las señales. Eran dos o tres asuntos. La consolidación moral y mi juramento; cierre de una relación de varios años, los problemas familiares en la casa y el haber conocido a uno de mis maestros tradicionales. Creí que lo empecé a frecuentar a mediados de febrero. Recuerdo el incidente en que con la loba roja de ese grupo, detuvimos un problema monumental, siendo yo un novato y ella alguien con cinco o seis meses más de conocimiento que yo. Y pasé los siguientes meses moviéndome en la frontera de lo que pasó ese día, de las posibilidades en que ella y yo evitamos que dos personas murieran por hacer cosas mal entendidas pensando que eran como las películas… y esa época. Nosotros sin idea, lo resolvimos. Y entonces empezaron las pruebas.
Prueba del fuego.
Prueba del aire.
Prueba del agua.
Y emprender los caminos de la tierra.
Creo que el incidente en que evitamos literalmente una masacre y daños ella y yo, fue para mí una prueba de fuego. Esa chica pelirroja que en ciertos aspectos llegó a ser como mi hermana y que se rige por las mismas leyes, estuvo presente cuando pasé la prueba oficial. Y no es que ella no supiera qué hacer, sino que se quedó paralizada cuando vimos los dos lo que pasaba. No hubo heridos ni muertos, pero sí personas destrozadas por dentro. No fuimos nosotros.
Es muy probable que ese incidente y mi primera prueba fueran antes de abril. Es posible que febrero o marzo. La chica de los ojos verdes quedó atrás; no es nostalgia ni querer regresar a ella, solo que yo elegí el camino que llevo y por un desfase de tiempo eso no fue.
Ahora el detalle de la dama a la que llamo Margarita me recuerda cosas similares que vi en unas diez o doce personas. Dos parejas sentimentales y diez extraños, familiares igual. Ver decadencia medianamente acelerada en pocos meses o semanas.
Solo puedo agradecer que vi venir lo que iba a pasar. La educación según Gardner consiste, palabras más o menos, en que la educación es enseñar a querer hacer lo que debes hacer. Y si bien en otras cosas Gardner está mal, esa idea es profunda.
En ocasiones he estado viendo la tormenta, estando por circunstancias esperando en el lodo a que sea necesario matar o morir, como diría Spillane. Pero así estoy. En este momento me preparo para un examen en línea de la licenciatura. Y sin embargo hace 35 años la decisión se hizo lógica y sigue siendo la única correcta.
Hace un momento hice una pausa y guardé 5000 pesos, poco más de 200 USD, en la cartera que llevo al trabajo. Es lo que llevo normalmente desde hace unos meses. Y sé lo que representa para otros. En cuanto acabe de escribir esto voy a comer milanesas, un medio kilo.
Mañana también debo ver lo del cambio del regalo en el efectivo. No me saqué la rifa del tigre, pero al mismo tiempo estoy en un parteaguas. Veo cambios de aquí al 10 de febrero ahora. Pero de momento ya solo hay dos alternativas probables y cinco improbables.
La probable es que se consolide lo que pasó el viernes en el ambiente laboral. La segunda más probable es una llamada bochornosa como las que recibía mi padre. Hay otra de malentendidos en casa por el cambio en el trabajo, y las otras cuatro son probabilidades pequeñas.
Está la visión a largo plazo y el corazón limpio.
Lo siguiente que tengo que pensar es un viaje a Tuxpan, Veracruz que tengo pendiente. Este fin de año en un momento iré a Guadalajara, pero primero resolver el desastre de febrero / marzo. Si no tengo que resolver pendejadas de clientes que veo posibles, un fin de semana en Tuxpan es una necesidad y un derecho entre febrero y marzo.
Por Astarté.