Miercoles 20 de diciembre

Me da vueltas en la cabeza que mañana es el día que pagan el aguinaldo. El aguinaldo es normalmente para muchos un descanso, y creo que dejé de preocuparme de él en 1994. Pensé en él un poco en el 99. Principalmente porque me lo dieron antes del año 2000 en un momento que llevaba mucho dinero encima. El aguinaldo creo que era la quinta o décima parte de lo que llevaba encima, así que llevaba unos cinco meses de sueldo por lo menos de entonces.

Con el cliente de los monolitos avisaron que los que ganen menos de 16 bla bla bla. Evidentemente yo gano más de eso. Si bien es cierto que hay una serie de crisis con los sueldos a nivel nacional desde 2006 más o menos, tengo cuidado con lo que gasto. Muchas personas caen en lo que algunos llaman consumismo nihilista, tratando de justificar su vida con ciertas cosas nuevas.

Para el intercambio de mañana, se habló de 300 pesos. El problema es que a la persona que me tocó darle intercambio quería algo que de segunda calidad sí valía eso. No la estimo especialmente, pero lo correcto es no regalar algo de segunda calidad. Lo compré el sábado y el precio fue de 1089. Sí. Gasté tres veces más de lo que es el intercambio.

¿Por qué regalar algo de segunda?

Estaba yo esperando una cosa en internet para terminar lo del bosque de nodos de manera casi definitiva, así que me permití un autoregalo de 526 aprox. Posiblemente otra cosa de 300 sería útil. Pero no tengo prisa.

Le comentaba en la reunión del viernes a quien llamo Mateo, el esposo de Luisa, que para mí el dinero siempre ha sido secundario. Tengo una cantidad de dinero mediana que en este momento me permitiría sobrevivir tres o cuatro meses por lo menos sin restringir ningún gasto y probablemente un año y medio controlado. Normalmente tengo más. Solo que estoy enfocándome en hacer algo previo, antes de recuperar los niveles de la pandemia.

Me encuentro en un momento donde sigo viendo personas confundidas. En el año 1994 recuerdo haberle regalado a una dama un arreglo de flores de unos 1000 porque sabía que iba a enloquecer. Y sí enloqueció. Tanto en bueno como en mal sentido. A mi esposa, también le he regalado arreglos, docenas de rosas, etc. Dándole consejos a una persona hace unas semanas le comentaba de algo a lo que llamo divorcio emocional, que he visto en parejas antes de que truenen. No necesariamente culpa de nadie. Casos de insensibilidad a veces, estupidez en otras, justificaciones.

Me encuentro otra vez en un estado de saber dónde estoy, pero que parecen dudas ontológicas, de quién soy, de dónde soy y a dónde vengo.

Nuevamente la respuesta es la misma. Radegast es un dios eslavo que es el dios de la guerra, del fuego y usa lanza y escudo. Su color es el negro. Muy parecido con el caballero de oros y con Tezcatlipoca. Sin embargo, todas las cosas tienen principio y fin menos el tiempo. Así que me esperan unos dos o tres días bestiales por lo que me pidió el cliente de los cabos. Me esperan compras y un viaje a Guadalajara.

En el intercambio regalaré 1000. Lo que compré hoy de alimento, 3 kg de algo, fueron 380 pesos. Los gastos de los cafés de Guadalajara van a andar por 700 mínimo. Mi propio regalo es de máximo 800.

Antes y después de la pandemia, llevando en el pasado a mi esposa e hijas a algún lado, por lo general gastaba menos en mí que en ellas. Rara vez me compro ropa no por codo sino porque no lo necesito. Tengo que hacer estos gastos laborales, y a diferencia de personas que van al bar, yo para confraternizar llego en ocasiones a la oficina con 40 panes de muerto o 40 chocolates Turin. Son cosas que deben hacerse.

He gastado algo de dinero de 2015 ahora en un asunto que me hace pensar, algo real, no son estupideces como bitcoins. Probablemente he gastado en esa actividad unos 5000 a 10000 USD. Principalmente los primeros años. Ahora eventualmente, cada uno o dos meses gasto 400 pesos por una suscripción a un sitio de estadísticas técnicas que me hacen pensar.

Pagué unas clases de baile en la familia y otra de mis ideas secundarias puede implicar un gasto extra de 1000 a 2000 MXN mensuales a partir de enero en lugar de gimnasio. También estoy pagando la licenciatura.

¿Es necesaria una licenciatura? No. Pero el beneficio es a tres años, una línea de negocio. Tampoco son necesarias clases de baile, o la actividad opcional del mes que entra. Pero estar preparado no hace daño.

Una ida a Toluca, lugar sencillo, todo lo que quisieron mi esposa e hija se les compró; lo mismo en Oaxaca. Soy un hombre de gustos simples. Es probable que ahora que encontré una marca de agua para beber que no me hace vomitar de inmediato, pase literalmente a tomar agua para todo y no es por dinero. Mi padre en sus últimos años recuerdo que dejó de tomar Decaf, no por el precio sino porque no servía de nada ningún tipo de café.

He estado en Francia. He ido a España, me he sorprendido con los climas de USA, Alabama, Kansas, Nueva York. Y me pregunto por qué la gente se queja del tiempo. Si se quejan, ¿para qué van?

De momento no me queda de otra que estar parado en una cinta que se desplaza como las maletas del aeropuerto. Hay un camino que se mueve solo y a la vez sorprende.

En las novelas románticas y películas románticas o series románticas, alguien persigue un autobús. En una serie coreana que empecé a ver hace poco, la dama es la que se baja del autobús. En este caso yo soy por lo general el que va en el autobús. No me estoy yendo a ningún lado, pero si alguien prefiere quejarse, lamentarse o rezarle a su dios, que no es necesariamente malo, nada que hacer. No es un ave de la libertad, tipo Carlos Castaneda. Es tan simple como que el camino correcto te mueve y a veces es tu deber seguir ese camino. Hoy me hizo viajar a otra ciudad. Me ha hecho lastimar a otros. Era lo racional. Pero el concepto de soledad y miedo me son ajenos, no solo porque hasta cuando voy al baño mis perros quieren estar conmigo, sino por todo.

Estaba hace unos minutos acariciando a mi perro que entró a la recámara. Los tendría más sueltos si fueran menos. Pero aquí estuve acariciando a un perro incondicional. Y me acuesto porque debo hacerlo, no por soledad o cansancio. Hoy la cocker cumple diez años. Nació en la recámara de junto, hace diez años. Hoy mi hija la tiene en su camita, junto a su pierna mientras usa la computadora, mi hija, no la cocker.

Hace diez años tuve de manera temporal once perros. Regalé a los cachorros menos la cocker. La madre de los cachorros era prestada, y buena perra para estar sola pero no con otros perros.

No sé si soy buena persona para estar con personas más débiles que yo. En los intercambios laborales, y no me refiero a regalos, siempre trato de ser justo y justificar mi sueldo. Hoy por ejemplo sentí el aprecio completo de las personas que ayudé de lo que llamo mis clientes secundarios. Los clientes primarios también los atendí.

Tengo en el árbol dos regalos, un chocolate y otro regalo envuelto de la rifa del viernes.

El camino se mueve. Decir que no hay camino, se hace camino al andar, no es así. Caminar es conducta. Me recuerda un incidente o dos de malentendidos de gemelos / gemelas que conozco.

Y la locura de algunas personas. Recuerdo casos como la persona que preguntaba del reascalcielos en esperanto, o la que habla de boy scouts más tiempo que de trabajo, y ya no tiene como tal. O el caso de la persona que al preguntarle un problema específico del equivalente de plumas azules me contestó hablando de plumas rojas… media hora.

No sé qué voy a cenar este fin de año y esta Navidad. Ha sido demasiado trabajo y lo pienso mañana. De momento solo sé que el caballero de oros es tener la mano tendida, así como lo hice antes de la fiesta de fin de año, y como lo hice con mi nova en septiembre de 1988.

Ni el hombre más fuerte del mundo puede sacarse de un abismo jalándose del cabello. Yo no estoy en un abismo, tengo la mano extendida, pero al mismo tiempo no soy un botón sin agujeros de Peer Gynt. Conozco mis derechos, mi valor, mis necesidades, que son pocas.

De momento pues, así como el tener a esta perrita cocker expía en parte a mis perros ahorcados por la familia de la mamá de mis hijos, no busco perdón ni problemas. Pero la vida real es como es. Hay parásitos con coche caro que en lugar de trabajar dan órdenes y pierden tiempo en plazas comerciales. Personas que no ven WhatsApp o correos del trabajo.

Estoy pues en un camino que cada vez se hace más claro, y no es por la sabiduría de mis años, sino porque la luz al final del túnel puede ser un pinche tren o el sol.

Y en este caso es el sol. Y algunos se paran enfrente del tren. Hay vías y caminos. Detener un tren o un coche en movimiento cuesta mucho.

Los últimos años han sido raros y se ve la luz al final del túnel, pero si te hincas, no solo te caes sino que el tren te mata. Yo prefiero descansar hasta que veo el sol.