No me mando solo

Voy a contar varias experiencias donde estar atento y seguir reglas propias me ayudó a salir ileso

El hecho de tener una serie de reglas de vida, auto elegidas libremente entre varias alternativas, es la base de lo que tienen en común varias tradiciones, y yo lo sigo.

Carlos Castaneda lo llama «Los Aliados» y dice: «un aliado es un poder que tiene una regla». A veces uno tiene que hacer cosas por temporadas, o elige hacerlo. Usando un ejemplo: me despertaba normalmente a las 05:15 de manera natural. Llevo una semana más o menos que me estoy levantando con despertador a las 04:55. ¿La razón?

Hay algo que conviene hacer en Eve online justo antes del downtime diario, a las 5 am, y hacerlo en ese momento me da la ventaja de brincarme 15 minutos peligrosos diariamente. A eso de las 05:10, que el servidor del juego está levantado (es un solo universo, no varios reinos), hago otra cosa que no necesita tanto timing mientras saco respaldos o reviso el correo de la noche. Eso lo hacía también desde la época de la pandemia, antes del cliente de los monolitos. Solo que ahora tengo naves y material que rescatar, y por eso me levanto temprano. En este caso temporalmente me conviene por unos siete meses hacerlo así. Podría esperar a un evento de fin de año y hacerlo más concentrado. Al momento no me parece correcto esperar, porque si cambian la jugada, pierdo varios meses.

Un detalle interesante que hago merece más contexto por relevancia. Para los lectores, ya saben que una secta me atacó durante años, 17. Después se calmaron por el riesgo de cárcel y la vejez. Pero dos de los tres fundadores de la secta principal (porque hicieron secundaria, «templo tolteca» y una final «linaje1723») y dos de ellos vivían en la colonia Doctores. El otro en Neza. Uno de ellos era un arrimado y el otro un drogadicto, y el drogadicto llegó a decir algo a favor de vivir ahí. Es un sinsentido poner a conocidos o familia en riesgo.

Muchos años después me tocó tener una casa PROPIA en el Bajío, de unos 150 metros en una privada residencial, y me di cuenta de que la ciudad estaba teniendo problemas. Incluso antes de que uno de los vecinos medio enloqueciera y le hiciera cosas malas a mis empleados, era evidente que el lugar estaba contaminado.

Sí, se trata de evitar los problemas. En el medio de sistemas actualmente he visto que muchas empresas pequeñas usan coworking, y esperan que lleves una computadora portátil TUYA, pero es remoto híbrido, porque no tienen dinero para oficinas o para todo el SUPUESTO personal. Ni siquiera para pagar mesas todo el tiempo. Le llaman un poco a eso «escritorio flotante» y la idea viene del año 2017. Alteran sus propias reglas. Lo mismo las personas que demoran el pago a sus empleados. Todo el tiempo que tuve empleados le di prioridad al pago de ellos, e incluso en pandemia, con la muerte de unos y las enfermedades de otros, era así.

Gobernar es servir.

Hay algunas excepciones raras, pero se entienden leyendo a Nietzsche o con conocimiento real de defensa personal. Nietzsche tiene una adivinanza: si quieres que la cadena aguante, muérdela. También un libro maravilloso llamado Cómo filosofar a martillazos, entre otros.

En defensa personal estilo YouTube se habla mucho de «no pelees contra un cuchillo, corre», lo cual es parcialmente cierto. Pero en la práctica hay que estar consciente del entorno y hay cosas que no puedes prever en lo absoluto. Comentaba hace unos días de dos incidentes de violencia ayudando a un amigo abogado. La posibilidad era pequeña, pero no podías predecirla. O empleados que al correrlos se pusieron violentos. Un caso más extremo fue un video que vi hace años de un loco demente aleatorio, que en un lugar como China agarró a puñaladas en el estómago a otra persona en un cajero automático. No parecía ser robo.

Hace unos tres meses, por la esquina de Metro Normal ( del verdadero Metro, no del cruce de San Cosme con Circuito ), vi a una persona amenazar a otro con un cuchillo. Eso inmediatamente despertó adrenalina. Si sacas un arma debes estar dispuesto a usarla, pero el imbécil ni siquiera sabía agarrarlo. Seguramente iba con mi esposa y esa fue la razón por la que me quedé quieto mientras esas dos personas, el amenazado y el atacante, estaban a más o menos un metro de distancia. Estaba el agresor casi cruzando la calle, eso me hizo pensar que era un ladrón y la idea era robar o huir, pero al oír hablar, me di cuenta de que no, que era un idiota que fue o se sintió empujado y sacó el cuchillo.

En otra ocasión viví algo similar. Yendo con mi esposa por Metro Revolución, camino a hacer un pago en el banco, un tipo chocó conmigo con el hombro. El tipo muy brusco, de unos 20 años y 20 cm menor que yo y empezó a gritarme medio enloquecido. Supuse que el tipoestaba drogado.. Yo solo lo observé y no hice nada. Estábamos a dos metros ya de distancia. No se acercó.

Pero los incidentes de violencia casi siempre son previsibles; la locura no. Otros tres incidentes:

  • Tenía yo como unos dos años de estar en la Ciudad de México y estaba caminando por las librerías de viejo de Metro Hidalgo. Al cruzar para ir hacia el parque, una persona de las que viven en la calle, medio desnuda, se estaba llevando la mano al estómago; le habían dado una herida con picahielo y tenía un hilo de tres o cuatro centímetros de sangre.
  • Mi padre, por cuestiones de trabajo como cantante de ópera, hablaba mucho con personas de diversos entornos sociales que querían entrar a Bellas Artes o a través del coro. Una de esas personas era una mujer de unos 24 años, de la que de repente dejé de oír. Resulta que su trabajo era en el Ejército. Había estado en el coro del Ejército y de repente no se supo nada de ella. Unos tres o cinco meses después me enteré de que dentro de un taxi, en lo que parecía ser un asalto, la hirieron grave con un picahielo y estuvo entre la vida y la muerte, semanas. Oficial del ejército, pero no instinto de pelea.
  • Muchos años después… unos cinco años después de eso, viví temporalmente por otra parte de la ciudad unos meses. Una noche llegué de viaje, pero sin maleta, y tomé un taxi que se descompuso. Así que caminé unas tres cuadras; faltaban unas quince para mi casa de entonces. Era como la una de la mañana y vi un sitio de taxis. Pregunté si estaba libre, me senté en el asiento de atrás y alguien se subió por la otra puerta, por lo que inmediatamente tiré un golpe a la cara con el brazo hacia atrás y me bajé. Supuestamente el tipo estaba medio borracho, pero sentí que no era eso. Así que crucé la calle de manera peligrosa y paré un taxi que iba del otro lado.

El combate cuerpo a cuerpo es algo parecido a estar en la sartén. Pones tu distancia, pero a veces tienes que reducir el espacio. En la medida de lo posible, si ya estás en esas y hay una pistola a un metro, tienes que reducir la distancia, o un cuchillo cerca; a veces no es correr sino esperar a que se reduzca la distancia y entonces neutralizar.

Simplemente no puedes generalizar. El entorno te dice, pero si tienes que poner guardia y no reaccionas, estás muerto. El ejemplo de combate o enfrentamiento en tapete, dojo, contra que estés sentado en el Metro o en una oficina, no es algo que te dé tiempo de ponerte en guardia.

Curiosamente, lo que hago en las noches en Eve Online después de ese momento peligroso de sacar la nave de donde está, es… vaciarla y meterla en un lugar igual o más peligroso donde tengo que hacer lo mismo en unos 95 días. Una de las ventajas que tengo es que es razonable y no lo es.

  • Digamos que donde estoy ahora tengo 26 naves que quiero sacar una a diario en Eve Online, de una lugar (base uno)
  • Hay otro lugar medio lejano donde necesitaré 140 naves de este tipo para hacer lo mismo. (base dos)
  • La lógica es… si lo voy a necesitar, ¿por qué no meto la nave en esa segunda base que saqué del otro lugar?
  • Ese otro lugar, a unos 35 saltos, hay un «túnel», y donde entro es seguro pero donde «salgo» no. Digamos que no les da tiempo de hacer nada porque desde el punto de vista del lugar peligroso, están cazando a los que están «saliendo», no a los que están «entrando». No se les ocurre que esté entrando en su campo de tiro y no me ven, y si me vieran no les da tiempo de hacer nada.

En este tipo de ejercicios para mí es casi siempre seguro, a menos que en un lugar aleatorio me aparezcan enemigos del juego, pero el porcentaje de riesgo es mínimo. Y lo raro es que el vecino demente o un taxi «seguro» pueden hacer que incluso un entorno seguro sea peligroso. Pero si se acerca el problema, como el tipo que se subió o lo que decía de un cuchillo / nudillos / boxer / etc a corta distancia, no siempre puedes correr. Debes desarmar y neutralizar aunque no siempre en ese orden.

La supervivencia te la da estar consciente del entorno. No vivir en medio de la mierda. No te puedes volver inmune a ella.