Viajando a 1996 en un disco duro

He comentado que tengo varias casas. Hay cosas que no conservo y otras que sí. Algunas por compliance, otras por ideas.

En el año 2000 o 2001 tuve un evento simultáneo de pérdida de datos, donde se dañaron en 24 horas dos discos duros y perdí 17 GB de información. Un disco se me cayó literalmente y no era tan importante. Lo consideré un precio para que ciertas cosas se solucionaran.

Quedé con respaldo de mucho de lo importante, eso sí, pero a partir de ese momento decidí tener copias dobles de lo que valía la pena conservar y no fuera por convenios de confidencialidad.

De todos modos perdí algunas cosas importantes en un USB que se dañó aproximadamente en 2008, en tránsito. Cosas que pasan.

En esas casas tengo discos duros externos,  en tupperware con sobres para absorber humedad, y los abro cuando los necesito: son mi respaldo de información. En esta ocasión, en mi casa principal estaba muy complicado sacar de su lugar el disco para buscar un archivo, así que mejor me fui a la más cercana de las otras casas. Literalmente era más rápido viajar unos 40 a 50 km que buscarlo aquí.

El método de encriptado que uso es Veracrypt, probablemente desde que hubo problemas con TrueCrypt por 2014, reportados por Snowden. Tampoco tengo gran cosa realmente confidencial. Lo realmente importante está en un servidor en Suecia, encriptado con una contraseña de 42 caracteres de longitud.

Así que después de hacer 1/7 parte del documento NIA 230 que he comentado, salí de mi casa a eso de las doce y fui a la otra casa.

Encendí la computadora de allá, conecté el disco duro y empecé a buscar. Lo que estaba buscando era secundario. Literalmente explicar qué estaba buscando viola un poco la confidencialidad si lo digo, pero recordé que hace unos años hice unos análisis KASH (Knowledge, Attitude, Skills, Habit) y quería aplicar parte de la metodología en lo que estoy haciendo.

Mi búsqueda me llevó a bucear, literalmente, porque cuando tienes una carpeta que se llama “archivo muerto”, otra que se llama “basura” y dos teras en el disco, te tardas mucho.

Encontré la información.

Mientras buscaba Me encontré un montón de solicitudes al INAI sobre la secta destructiva que me acosó durante años. Las publicaré en una o dos semanas; las respuestas no, por la ley de privacidad de datos personales. Algunas, por ejemplo, comentan que… 19 hojas de evidencia entregadas.

Interesante.

En otro de los directorios, llamado ss, que por alguna razón estaba en un directorio con seis niveles de profundidad, había materiales y tareas de la licenciatura LSCA (Licenciatura en Sistemas Computacionales Administrativos) de la que he estado hablando hace unos días y que estaba por metro San Cosme. Por ejemplo, un ejercicio de cálculo de raíces en GW-Basic de 1996 hecho en la sala de cómputo. Mi programa tenía control de errores y una salida a system si había error. Me acuerdo especialmente de ese ejercicio de 1996. Yo estaba medio dormido porque había estado haciendo un árbol binario con unos DBFs en mi trabajo en las gaseras. Vi la fórmula en el pizarrón y la traduje. En ese tiempo GW-Basic iba de salida. Mi programación era en mi casa en una de tres computadoras o en el trabajo. Zortech C, Clipper y ensamblador. Ese maestro decía que el command.com estaba en la memoria RAM.

Otra de las carpetas de hace treinta años eran mis apuntes en Word 2.0 de estadística, que me causaron problemas con otro maestro, porque no creía que lo hubiera hecho con Word y no con Excel. Eran programas nuevos. No existía Office, y la verdad Word hacía cosas de mejor calidad. Los apuntes y mis notas al calce también me van a servir en lo que estoy haciendo.  Escribía con cuatro colores de plumas en clase y al pasar a Word conservaba las notas personales separadas.

Carpetas con fotos de perros vivos y muertos de mi propiedad. Uno que era tan chiquito que cabía debajo de un librero cuando se escondía. Era cachorro. Otra foto de la camada de mi amigo veterinario que murió de parvo, que tratamos de salvar aislándolas en mi casa. Vivieron unas dos semanas bien, luego una recaída y adiós los tres. Unos perros preciosos. Puedo decir que la mayor, ayla, era uno de los perros mas hermosos que he visto de cachorros y un carácter fenomenal.

Tratamos de salvarlos y no se pudo.

Escribo y son las 20:40. Tengo cosas que hacer en Ciudad de México mañana y regresar a esta hora no tiene caso. Voy a ir en unos minutos por unos tacos al pastor para cenar.

Tengo código de más de 30 años. Encontré lo que quería y cosas que pueden ser evidencia de otro asunto, de 2013 a 2014. Ordenar lo que puse en un USB para llevarme me va a tomar casi todo el jueves. El jueves pensaba ir a varias oficinas de gobierno, pero creo que lo mejor será ir el viernes después de organizar esto.

No tengo ya el código de ciertas cosas por NDA: eso lo borré y otros códigos se perdieron en el evento de 2001. Sin embargo, tengo el 80% del código escrito de 2001 para acá, y probablemente el 40% de 2001 hacia atrás. Hay algo interesante en todo esto. La mayoría de la gente olvidó su propósito principal  (digo, si lo tienen) y buscan la comodidad.

Hace unos años escribí que me sentía como el pararrayos, desafiando a las tormentas. Ese texto es de 1996, creo, aunque lo publiqué en 1999. Y sí, esta información de 30 años es eso. No son fotografías, son documentos, batallas, logros. Y algunas fotos, pero es lo de menos.