Sangre con detenidos y celulares robados

El sistema judicial de México está completamente deteriorado. He visto muchos casos judiciales y dos falsas alarmas que terminaron en cárcel por una estupidez; pero, específicamente, me refiero a acciones penales en lo que acabo de ver por la Profeco.

Trataré de explicarlo rápidamente: es casi imposible que un caso judicial proceda en México si no hay detenidos y sangre. Sin embargo, sí procede por propiedad privada en casos de robo. Me explico: se denuncian robos para el seguro, pero casi nunca se detiene a nadie. Y si se detiene a alguien por un robo o cateo ( sea de autopartes o de droga ), el factor de la sangre es muy importante.

Los pocos casos donde ha habido una resolución no son de robo simple. Solo proceden casos fuertes como sabotaje industrial o detenidos con sangre. Las amenazas, el fraude, etc., casi nunca proceden a menos que haya agresiones a la autoridad. En cambio, sí proceden los celulares robados por daño a la propiedad privada y porque así lo exige la normativa.

Hay un delito poco conocido y, a su manera, sorprendente y maravilloso. No tiene un nombre resumido como tal, pero se refiere a las llamadas en falso a la autoridad. En la Ciudad de México, esto se encuentra en el Código Penal (me parece que es el artículo 211 quater) y también en la Ley de Cultura Cívica.

Entre 1993 y 1995, los hombres todavía nos identificábamos principalmente con la cartilla del Servicio Militar. La credencial de elector se popularizó en 1994 con las elecciones federales, pero recuerdo perfectamente haber dado de alta mis primeras tarjetas de débito fue con la cartilla, una de ellas de Banamex ( con aquel impresionante diseño de un megatráiler y camioneta blindada que fue la primera banca movil del país )

El caso es que en 1993 decidí buscar otro trabajo y no se dio; también busqué en 1995, así que fue en uno de esos dos años, pero es imposible que fuera en 1994. Como mi primera credencial de elector la pude sacar hasta 1996 (porque en 1995 me la pasé viajando por trabajo), el margen de error en las fechas es muy corto.

En esa época ya era un programador con dos años de experiencia o cuatro, según el año; ya había hecho proyectos de redes y un sistema grande para dos cadenas de supermercados diferentes, en el venerable Turbo Pascal 5.5 y en otro un sistema de gestión en Zortech C más nóminas en Lotus.

Caminando por Melchor Ocampo y Circuito Interior (yo tendría unos 21 o 23 años) tenía buen porte, usaba traje y espalda de levantador de pesas (que sigo teniendo), vi un letrero en una escuela tipo Herman Hollerith. Era otra de esas instituciones ya desaparecidas que buscaban maestros para programación, así que llamé por teléfono y fui al día siguiente para la entrevista. Mi presencia en la zona se debía a que mi papá tenía un edificio en la calle Velázquez de León y yo estaba atendiendo asuntos relacionados con ello.

El día que fui a la entrevista, había tres personas de seguridad de mi edad o muy similares. Les dejé mi cartilla como identificación y pasé. La entrevista no estaba mal, pero querían pagar por horas y solo cuando se cumplieran 120 o 200 horas; la verdad, no recuerdo bien. El caso es que, a la salida, se hicieron los tontos con mi cartilla y dijeron que no había dejado nada. Había unas 15 o 20 personas, así que dije en voz alta que no me iba sin mi documento.

Trataron de asustarme, pero les comenté que estaban cometiendo un robo y que iban a perder el trabajo. Uno se me vino encima con un tolete que le quité y aventé; rebotó contra un vidrio, pero no lo rompió. Repetí que me dieran mis documentos. Uno de los tres llamó a la policía y, cuando llegaron diez minutos después, yo estaba tranquilo, sin la chaqueta del traje (que estaba en un asiento), manteniéndolos a raya para que no se levantaran y exigiendo mis papeles. Ya me habían tratado de detener con spray y yo tenia los ojos llorosos pero los tres estaban en el suelo y yo diciendo regresen mi cartilla.

Perder una cartilla era un problema gravísimo, y si era de Guadalajara el documento, muchísimo peor. Incluso teniendo la copia, el trámite era una pesadilla. Viajes y mucho tiempo perdido. Cuando llegó la policía expliqué qué pasó y levanté la denuncia por robo. Dos de ellos dijeron que no se dieron cuenta de qué había pasado (mentira); pero, como el que llamó a la policía es al que le echaron la culpa, sí lo detuvieron. De entrada, por llamar a la policía en falso y, segundo, por mentir a las autoridades por lo que ahora llamamos 247: falsedad de declaraciones ante autoridad diferente a la judicial.

Sí apareció la cartilla. Obviamente no me contrataron y no me interesaba por las condiciones de pago.

He visto otros casos de empleados ladrones que llaman a la policía para echar la culpa al cliente. No es el caso de este evento de Profeco, pero si hubieran llamado a la policía los del establecimiento, hubiera sido fraude. Así que lo que hice fue simplemente reportar todas las demás irregularidades guardando eso bajo la manga. Eso ya es penal; pero algo tan sencillo como una mentira de esas, de llamar en falso a la autoridad, es falta cívica actualmente, pero también penal. Y no soy abogado.

En el primer caso lo que más ayudó fue la sangre. Detener a alguien sin sangre, y sin prueba de sustracción de mercancía o bienes mayor a 2000, es una estupidez. Aquí la sangre erade ellos que habían cometido un robo. Estaban el objeto robado y la sangre. Y amenazar con la policía lo he oído antes, no en este caso de Profeco. Como estoy atento en la calle, a veces lo oigo. Pero llamar a la policía por una estupidez es delito para el que lo hace.

Por ejemplo, pueden tener en Liverpool, que no es el caso de la Profeco, y consignar a alguien por valor de hasta un clip. El tiempo para consignar es diferente y suele ser con motivo, pero las autoridades no quieren ser molestadas. Y llamarlas es contraproducente. Por lo general las personas no piensan en actitudes como mentira para ocultar su prepotencia y codicia.

Pero la verdad… es muy diferente la propiedad privada de un robo con violencia a esas falsas amenazas. Como alguien que ha manejado locales de cinco estrellas, conozco las leyes del consumidor, civiles y penales del estado donde me encuentre trabajando. No es mi trato normal hablar con clientes, pero la ignorancia de la ley no exime de cumplirla.

Lo que hice en este caso fue un documento para la Profeco de 23 folios y un documento al corporativo de 13; y eso que no se fue por lo penal. Ahí suelo ser más directo. La mentira no solo te pega en relaciones personales, sino que en lo penal hay que atacar directo, y el fraude procesal es muy fácil de probar si sabes cómo hacerlo.

En este evento es posible probar la mentira del establecimiento por parte de tres empleados, y la idea era avisar al corporativo. Una estructura paralela. Tengo tiempo libre y podía hacerlo; si hubiera estado con un cliente de fijo, no. Pero aquí se cumplieron todos los principios de orden y de ley, y se documentó ante Conapred y Profeco. En casos penales pudo ser peor, y algo tan simple como llamar a la policía pudo haberlo desatado.

Así que documenté al corporativo los errores de la Ley Federal del Consumidor y los problemas internos de control de normas NIA 570, 320, 215 y 240. En el documento de la Profeco, usando evidencia paralela, les comenté las pruebas y que íbamos a solicitar el aviso del 247 para que no mintieran a la Profeco; ya que con testigos y evidencia adicional, es cárcel inmediata.

Lo demás se hizo por un principio de prioridad. Si un cliente hace algo, es cliente; pero, además, los contratos verbales que tienen la forma desde que se asigna la mercancía o se toma la orden (en caso de comida) implican no solo la Ley del Consumidor, sino que la relación nace de buena fe, y en ese caso el proveedor rompió la buena fe. Luego cometieron errores graves para tratar de ocultar su fallo, pero avisar a Profeco y Conapred es requerido y legal por principio de prioridad. El problema es, otra vez, mentir para ocultar ignorancia y prepotencia. El principio de formalidad de la ley es muy claro; el de prioridad también.

El siguiente paso de mi parte fue recomendar el aviso a la AMIS (Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros), porque el incumplimiento normativo subía la póliza de responsabilidad civil. El cliente no quiso. Así que lo que se hizo fue dar una relación de 13 hojas al corporativo con copia de la Profeco, algunas fotografías, y copia de los folios de Conapred y de la Profeco en menos de 72 horas del incidente. El objetivo no solo fue cubrir a mi cliente, sino ayudarlo a reportar adonde era necesario. Al corporativo no creo que le guste mucho tener una queja formal ante la Profeco y Conapred, además de un documento de 13 hojas dirigido al corporativo mismo.

Las mentiras no llegan a ninguna parte y los de arriba siempre tratan de cubrirse las espaldas, ya sea por los flojos, los irresponsables, los idiotas codiciosos o los que mienten. Así que en el corporativo no van a estar muy contentos, cuando vean ladocumentación que les envíe con esas evidencias, incluyendo Profeco, Conapred, fotos y los escritos.

Y siempre se puede escalar a penal.

Ahí es sangre. En este caso se mueve el corporativo. Es uno de esos tipos de delitos donde no hay robo pero sí idiotas. Y en situaciones similares un falso aviso a la autoridad por el negocio, desata problemas de responsabilidad civil.

El problema aquí es lo que ya mencioné… la propiedad privada. Si no hay prueba plena de robo con agravantes ni siquiera Liverpool hace más que pasar un mal rato y asustar. Si hubo robo no hay llamada en falso. En los supermercados teníamos un término técnico al que llamamos falso positivo, casi nadie se daba cuenta del problema en que podrían meterse, no por la marca sino penal. Como en el que se metieron los de la escuela aquella.

La evidencia plena como un robo en súper, tampoco es pleno si no hay violencia. El sistema mexicano es surrealista. Puedes reportar un robo de celulares. Nadie va a hacer nada a menos que sea con detenido y rastreable. Así que el sistema mexicano no solo es surrealista, sino que es necesario cumplir las leyes. Así que no puedes esperar que la justicia en México haga nada pero tienes que cubrirte las espaldas. Hablar a veces es lo correcto. Y documentar. El aviso a Profeco era necesario.

Sustento legal:

Código Penal CDMX USO INDEBIDO DE LOS SERVICIOS DE LLAMADAS DE EMERGENCIA Artículo 211 Quáter.– Comete el delito de uso indebido de servicios de emergencia la persona que de forma dolosa realice una llamada, aviso o alerta falsa a las líneas de emergencia a través de cualquier medio de comunicación, como teléfono fijo, móvil, radio, botón de auxilio, aplicaciones, internet o cualquier otro medio electrónico a números de emergencia. Al responsable de esta conducta se le impondrá de tres meses a dos años de prisión y multa de diez a cien unidades cuantificables de medida y actualización. (…) Este delito se perseguirá por querella.

Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México: Artículo 28.– Son infracciones contra la seguridad ciudadana: (…) IX. Llamar o solicitar los servicios de emergencia con fines ociosos que distraigan la prestación de los mismos, que constituyan falsas alarmas de siniestros o que puedan producir o produzcan temor o pánico colectivos…

Por lo general cuando alguien comete un delito, se complica más la vida. Por eso es requisito jugar limpio… aunque cuando a las personas les roban celulares, que no fue el caso, deban levantar denuncia por el seguro.

Y no soy abogado.