Recarga en Lumingo

Estoy en una de mis casas, sin internet, escribo y lo pasaré a un USB para publicarlo mañana probablemente.

Digo que es lumingo, porque es lunes festivo, es decir, como de domingo.

Antes de que el internet fuera tan popular, había domicilios que no tenían conexión. Por ejemplo, en 2009 me costó mucho que me pusieran internet en una casa del Bajío. O en 2003 era absolutamente imposible en cierta parte de la Ciudad de México que se considera céntrica. Como comentario, mi primer internet DSL me lo pusieron en 2005 y eso porque lo puse como condición para contratar en una fábrica de alimentos 40 Infinitums para las sucursales. El trato fue: “sí, pero pongan DSL en esta dirección”, y lo hicieron.

En mi casa principal he tenido internet de manera casi continua desde 2005. Hace unos días me quedé sin internet 20 horas, y allá por 2015 unos 15 días, pero porque por culpa de un auxiliar de pagos que no me hizo los depósitos se llevaron el medidor de la luz por estar a nombre de persona moral. Me tardé casi tres semanas en que me reconectaran la luz. En ese momento me la pasé esas tres semanas yendo a un cibercafé por la Zona Rosa que cerraba a las once de la noche, porque mi trabajo implicaba hacer una factura de cierre diario de operación de una empresa con cuatro sucursales.

Desde 2011, por lo general mi única preocupación de internet normal es el trabajo y sus respaldos, y tener datos por si alguien me contacta por WhatsApp. Probablemente se sigue haciendo, pero en muchos hoteles de cuatro y cinco estrellas te quieren cobrar el internet, así que mis viajes por el interior del país antes de la pandemia implicaban igualmente estar sin internet o ir a un cibercafé.

La casa más cercana a la CDMX tiene solo un Infinitum porque no voy muy seguido, pero pago 400 pesos al mes por tener internet. De momento no hay, y hoy me hicieron venir de balde porque iban a dar servicio. Aquí tengo como computadora un “ladrillito”, por llamarlo de alguna manera. Es una HP de 8 GB de RAM, Celeron con Windows 10 que me sirve perfecto para lo que hago y para una ocasional venta de personaje de EVE Online que esté en trámite algún día que venga aquí.

No navego demasiado en internet. Sí veo noticias, pero las que necesito por mi trabajo, y me mantengo actualizado de ciertos temas leyendo tres sitios a diario. Se puede decir que eso es navegar, pero si no lo hago no pasa nada.

En el cliente de los monolitos, la conexión era tan mala que era como si no existiera. Así que, por trabajo en servidores de internet, resultaba bastante ridículo. Lo más que he navegado el último año, desde que salí de allí, ha sido en cosas relativas a inteligencias artificiales o respaldos. Pero incluso en la casa tengo varias LLM en mis diferentes computadoras y, en un caso como este, podría trabajar sin problemas.

En este momento no estoy en mi casa principal. Esta máquina no la tengo preparada para desarrollo, tampoco tengo a la mano películas o videos, sí varios libros decentes, pero no tiene caso hacer un esfuerzo y conectar el Nintendo NES que todavía funciona, o ponerme a pensar en código si no tengo aquí la manera de ejecutarlo. Esta máquina no tiene CD, ni herramientas de trabajo y ni siquiera libros PDF. Se suponía que llegaba yo aquí a las diez y a eso de las doce me iba, pero no: son las 17:02 y la persona no vino como quedó ayer. Lo mejor sea probablemente quedarme hoy si me confirma que viene mañana. Ya hice mis commits o grabé información en los proyectos de Vibe Coding.

Sin embargo, aunque tengo internet en la casa, aquí es un lugar temporal. Podría vivir sin problemas en caso de temblor o si llega el momento de jubilarme. En la casa, el internet —con excepción del trabajo y la actualización necesaria por mis giros de trabajo— se usa para streaming o para juegos en línea. Mi computadora de la casa tiene varios juegos locales, aunque de momento está llena de LLM que estoy probando. Mi información real en esa PC es de unos 3 GB que ya están respaldados en otro disco duro.

Si estuviera viviendo aquí donde estoy, sí contrataría un internet extra con otro proveedor, pero de momento es un poco como esas épocas de 1993. En aquella época solo tenías un acceso muy lento por módem, y lugares de internet incluso en tu casa te cobraban por hora. No lo necesito. Yo usaba ese tiempo para pensar.

Las consolas de juegos actuales necesitan conectarse y reportarse; la Nintendo antigua que tengo no. Incluso aquí, como no uso esta computadora,  empleo como monitor por el audio, una TV de 32 pulgadas, y en una base tengo una de 45 pulgadas LG que compré hace como diez años para un curso. En la casa principal hay una Playstation 4 y y un Xbox One, tampoco los uso.

Entiendo lo que son tiempos de recarga.

Esto es un tiempo de recarga involuntario, y afortunadamente es lumingo, mezcla de lunes y domingo, y no tengo que buscar un cibercafé para mi trabajo porque hoy descansan. Eso sí, mañana tengo que hacer el respaldo semanal de clientes que son 150 GB aproximadamente; en el caso de los monolitos eran 70 GB diarios. La computadora que estoy usando aquí no es demasiado buena, fue una oferta de allá por 2018 antes de la pandemia. Me costó en aquella época 2000 pesos usada, con monitor. Sí fue una ganga: estaba cerca de un cliente que necesitaba una computadora de urgencia, y estaba en Oaxaca. A unas dos cuadras de su casa estaban vendiendo eso en una casa de empeños. No se puede mejorar, hace lo que puede, es buena para streaming y por cuestiones de BIOS no la puedo actualizar. Mientras funcione, qué bueno. Ese cliente falleció en pandemia y su viuda me pasó la máquina después por si me servía.

Para una casa secundaria sí, y creo que en los últimos cuatro años lo que ha hecho son capturas de facturas de un cliente, y usarse para streaming, en ocasiones dos o tres ventas o transferencias de EVE Online. Literalmente estoy acostumbrado a hacer una desconexión digital que por lo general es voluntaria, y una sorpresa como quedarme sin internet no. Como dije, si viviera en esta zona tendría que tener dos internets, pero la verdad no le veo caso a pagar doble internet para todas mis casas. Hablé con el técnico de internet que mañana viene a las nueve, y creo que mañana hay tianguis, así que va a haber comida extra.

En esta casa venden cerca unas pizzas muy buenas, y en la noche se ponen un puesto de tacos al pastor que literalmente son los mejores que he probado en mi vida. Hay un súper a unas diez cuadras, y una tienda a menos de una. Ni siquiera hay Oxxos cerca, aunque decir eso es trampa: antes había uno donde ahora está el súper.

Estoy tranquilo. Pienso en las casas de mi papá y de mi mamá, por separado, en época de antes de internet. Igual tranquilo con sus parejas: mi papá, que iba de visita y después su esposa, y sus libros; mi mamá con personas que iban con ella a pedirle consejo. En las horas que llevo aquí me puse a revisar algunas cajas de papeles de mi difunta madre, donde estaban notas y cartas de primas y otras parientes. Incluso había fotos de mi bautizo. Uy… no dije que mi mamá ganó un concurso de belleza en sus 20s: estaban fotos de ese concurso con su tiara y su cetro. Había fotos de una de mis hermanas muy guapa, y una diapositiva. Del lado de la familia de mi mamá los hombres somos relativamente toscos pero fuertes. Había fotos de algunos de mis tíos de los dos lados de la familia, sí.

En 2003 se dio una serie de circunstancias en mi trabajo donde mi segunda casa estaba por Metro San Joaquín, y en esa ni teléfono pudimos poner porque no llegaba. Casi la semana anterior a que compré ese departamento alguien había chocado con el poste de Telmex y no hubo manera ese año igualmente de tener internet en casa, pero sí en el trabajo. En 2005 regresé a estar de tiempo completo en mi casa actual, pero una vez a la semana iba a mi otra casa y pasaba la noche allí sacando respaldos.

En esa casa de 2003 a 2005 estuvo mi hijo mayor y su mamá. En esa época ella empezó a desvariar un poco, literalmente por la muerte de personas de su familia, y una sobrina suya con problemas la llevó a provocarle un problema de salud a mi hijo por ideas de su médico. Así que cuando en 2005 regresé a mi casa de siempre, que sí tenía internet, las actividades de internet siempre fueron secundarias. Mi vida real no es internet y es algo que di por hecho.

La principal actividad con la computadora es pensar. Por lo menos yo. Incluso llevo unos dos o tres meses entrando muy poco a EVE Online, cosa que va a recomponerse a principios de abril.

En esta casa no tengo estufa, pero sí microondas y todos los muebles menos refirgerador y estufa, incluyendo literas y meda para ocho ademas de mi recámara y estudio. Me resulta práctico en casos así comprar todo al mismo tiempo por descuento en Muebles DICO o uno similar. En el 2017 fueron unos 60 mil pesos. Así que hace unos minutos salí al súper y compré papel de baño, 400 gramos de queso manchego rebanado y unas cosas más. En la mañana fue mi desayuno de avena, y por Tacuba hay un lugar donde venden tortas hawaianas  (así las llaman) de pierna ahumada y piña. Salen en 65 pesos y están muy buenas. Antes de venir acá pasé allá a desayunar por si regresaba tarde. No tengo hambre, pero si me da, están cerca los tacos al pastor y el queso que compré que llega bien a mi casa mañana.

Muchas personas se aburren sin internet, yo no. Solo pienso y tomo notas, como en esta PC: tomo notas aquí y no en el cuaderno.

En este casa no he tenido perro fijo, pero por equis o zeta ni de visita he traído a uno. Cuando la compré estaba con los perros que eran seis, para fines reales divididos en una casa y dos oficinas. Compré esta un poco después de que me regresaran a mis hijos en 2017, así que puedo decir que tengo esta casa desde hace nueve años y he venido un máximo de tres veces por mes. Se hicieron más frecuentes por la pandemia, y vivir aquí no causaría problemas. Hay una habitación de piso de cemento entre la entrada de mi casa y la puerta principal, y ahí podrían estar los perros sin problema, aunque eso sí: aquí no permito que entre un gato.

Aquí han venido de visita perros de Mario, el lobo rojo de mi grupo actual, y se quedan tranquilos. Pero no me había dado cuenta de no haber traído a nadie perruno propio aquí ni de visita.

Con perro aquí sí tendría que sacarlos a diario.

Cuando tenía unos 20 años me di cuenta de que hay dos enfoques diferentes: tratar de entender cómo funciona la vida y tratar de disfrutarla. La mayoría intenta entenderla, pero como no pueden, disfrutan como pueden. En lo personal creo que entendí de qué iba el 90% antes de los 25, así que vivo muy tranquilo y estoy siempre como de vacaciones aunque haya trabajo completo. Así he vivido siempre.

En la época de mi prometida, una de sus sobrinas se sacaba de onda porque salíamos todos los fines de semana y porque comíamos fuera muchas veces con los hijos de ella y nosotros dos. ¿Y por qué no? Los sucesos más raros económicamente de mi vida fueron a los 28-29 y fue por el país, no por mí. Siempre paz.

Me acostumbré con mi papá a ir siempre que fuera posible a hoteles de cuatro o cinco estrellas. Por causas de fuerza mayor creo que me he quedado en Airbnb dos o tres veces y no lo organicé yo. En Oaxaca conozco casi todos los hoteles buenos y me quedo por lo general en uno de tres estrellas que me gusta mucho, casa colonial y parecido a esta casa donde estoy.

Entre las fotos que vi de la familia en la caja que organicé, había varias fotos de playa: mi papá, mi mamá, sus hijas o medias hermanas mías. Es raro ver fotos de mi papá a los treinta o treinta y uno. Él empezó a hacer dinero en serio unos años después, como es normal. En mi caso esos años me los pasé manteniendo a raya a una bola de idiotas y a la mamá de mis hijos y a su nefasta familia. Mi hija también decidió no volver a tener contacto con ellos por cosas naturales.

A los 30 yo solo tenía una casa en lugar de las dos que tenía a los 28. El país estaba muy mal. Y es raro pensar en eso como espectador, comparando con la escala de mi familia en edad. Mi mamá era psicóloga y trabajó muchos años como jefa de personal en empresas grandes y orientadora en hospitales allá por 1973, pero también su puesto era programadora IBM, porque hizo algunas cosas en la época de la programación por tarjetas. Nunca esperé dedicarme a eso.

Aquí tengo varios DVD, pero le regalé a alguien el lector de DVD de esta casa, así que tengo libros para releer o pensar. Hay varias ideas que usar y, al mismo tiempo, recarga.

Desde el asunto de 2018, en que la mamá de mis hijos se negó a abrir su puerta por tres averiguaciones previas, he estado bastante tranquilo. Antes también, pero lidiando ocasionalmente con ese tipo de cosas. Pienso un poco en cosas que he leído de todo tipo. Por ejemplo, he comentado que a lo largo de 38 años solo he tenido cinco parejas sentimentales y dos personas con las que hablé mucho que no eran pareja: Isabel LSCA y la dama Margarita. Pero eso me llevó a pensar de manera lateral en cosas de mi papá y su vida.

De momento pienso en seis parejas de él en unos 35 años. Pero curiosamente, por cuestiones de distancia o tiempo, él a veces se quedaba a dormir en casa de su pareja de aquel momento. Además tenía un tino para que a veces vivieran del otro lado completo de la Ciudad de México. Por libros que leía en una casa allá por los 14, entendí muchas cosas de las relaciones personales. Estudios importantes que iban de psicología a sexología. La idea de que para muchas mujeres es más romántico que el hombre duerma en casa de ellas que ir ellas a la casa del hombre.

Aquí viene lo ridículo. No es que yo no sea romántico. Con excepciones de vacaciones en hotel que no era mi casa ni la de la dama, solo se me ocurren pocas ocasiones donde el alojamiento acompañado no era mio o no lo pagué yo:

  • 0) 1995 – Casa de la doctora Yo me estaba desangrando, me hizo una curación en mi brazo izquierdo y su familia me conocía de muchos años antes, unos siete, y conocían a mis maestros tradicionales. La mamá insistió en que me quedara a dormir, y me quedé obviamente solo en el consultorio que le habían preparado a su hija en la casa que tenían allá por Providencia. Recuerdo cuando llegué y me vio ensangrentado completamente, y cómo dejó caer la jarra. Fuimos parajea dos años después pero esa noche me visitaba cada tres horas.
  • 1 ) 1999 o 2000 – Campamento Dormí fuera de la casa de campaña en un campamento. En la época de mi prometida Sus hijos y ella, así como otros familiares, estaban en las casas de campaña que llevamos, pero era más «prudente» dormir al aire libre.
  • 2 ) Casa de un hermano de mi pareja En otro momento, un departamento, porque me quedé allí. No recuerdo bien, me dormí en la sala.
  • 3 ) Casa de la familia mi pareja al DIasiguiente ibamos a ir a no se donde, y un gato arañó la oreja de mi perritacocker. No tenía caso irme a la casa y no había hoteles cerca. Asi que dormi en la sala.
  • 4 ) Villahermosa, Tabasco Otra ocasión, acompañado, en la sala de una conocida en Villahermosa, porque por descuido suyo no alcanzamos hotel mi pareja y yo.
  • 5 ) Con mi esposa ya casados Una vez, en la casa de sus papás, porque teníamos que ir a primera hora a una vacuna del tétanos y estaban muy cerca.

Cinco veces en 38 años. La vez de la doctora no cuenta porque no era pareja, pero en realidad probablemente había perdido medio litro de sangre o más.

Llevo varios años casado, 17. Cualquiera de mis casas podría considerarse ( menos los perros ) un lugar tranquilo y quizá romántico. Sin embargo, no puedo recordar antes de mi esposa cuántas veces durmieron parejas en mi casa. Me parece que era lo normal.

Relativamente no se necesita internet.

Mi cuerpo va a donde haga falta, mi mente vuela y donde estoy soy prisionero de las estrellas. Escribía en un mensaje hace unos días llamado «tres momentos» que mi mirada siempre está puesta en las estrellas y en la paz. No anhelo otro tipo de vida, solo doy gracias a la fuerza sin nombre.

Sí, quizá personas se desesperen sin internet, pero no yo. Yo lo tomo como recarga. Si me enterara de que no pudiera funcionar ya este internet, contrataría Megacable o algo así, pero es secundario. Literalmente mi casa es donde yo estoy, y tengo otras con internet. Esta es una recarga en lumingo, lunes festivo que parece domingo, y como desde 1997, por lo general estoy en paz.