Disclaimer
Este texto constituye un testimonio personal y anecdótico del autor, basado en recuerdos de hechos vividos en 1994-1997. Se centra en un suceso trágico y cambios que siguieron
Debe leerse como una crónica personal, no como un registro histórico ni como un reportaje. Debido al tiempo transcurrido y a la ausencia de evidencia pública digital que respalde directamente la narración, el relato se limita a la memoria emocional y sensorial del autor.
Nota sobre los datos: Los nombres de personas, lugares o entidades han sido anonimizados o modificados para preservar la privacidad de los involucrados. Aunque debe considerarse un relato de ficción, existe un trasfondo real que inspira su contenido.
En el año 1994 tuve la suerte de conocer a un abogado titulado y a una mujer joven que luego se volvió instructora de tiro de la policía y ahora vive en otro país desde 2008. Voy a tratar de resumir la historia por lo que pueda importar sin dar demasiados detalles. Una secuencia más o menos honesta, pero no es cronológica.
- En 1993 a 1994, en las vacaciones de la universidad, decidí que era buena idea buscar un lugar en México DF donde enseñaran algo de wing chun o, de perdida, un derivado de mok duk kwan. Mis propios conocimientos de artes marciales tenían buen nivel, pero diversas circunstancias me hicieron pensar que era mejor refrescar mi entrenamiento e ideas.
- En aquella época, aproximadamente por Metro San Antonio Abad, había un edificio donde enseñaban según mok duk kwan, pero me llamó la atención que los uniformes eran de kung fu en ciertos horarios. El lugar me llamó la atención porque, aunque yo pasaba en el metro seguido, nunca vi anuncios que no fueran el puño amarillo, y los uniformes me hacían pensar en lima lama, pero los movimientos eran más de wing chun que de otra cosa.
- Un día me tocó ver un golpe mientras el metro estaba parado, de lo que reconocí como estilo serpiente. No tengo idea por qué, pero el movimiento de muñecas y la idea de extender el alcance del cuerpo me parecieron siempre muy buena idea. Resultó premonitorio.
- El estilo serpiente se usa entre otras cosas cuando tienes un brazo lesionado. Un año después que tuve mi brazo fuera de combate por unos dos o tres meses, hice ejercicios de estilo serpiente para recuperar la movilidad del hombro, y era la única forma en que me hubiera podido defender teniendo el brazo izquierdo con problemas.
- Así que un día me acerqué (es decir, me bajé del metro) y fui a preguntar. Tenía yo tiempo libre, y estaba un estudiante joven igual que yo, de unos 23, haciendo giros como calentamiento. La plática fue curiosa porque le pregunté si usaban algo de kung fu, porque me pareció ver estilo serpiente. Lo siguiente que me hizo fue una pregunta sobre karategis, si blanco o negro.
- La pregunta tenía sentido. En los últimos años he visto a personas de artes marciales inexistentes usar trajes negros como símbolo de experiencia, pero en realidad la única regla en mis tiempos, que era antes que se popularizaran MMA o muay thai, era que se compite en color blanco.
- En su momento (los 80s) los de lima lama usaban karategis negros y se les consideraba presuntuosos. Sin embargo, desde que yo aprendí, para cuestiones de training de peleas de varios contra varios, se usaban en ocasiones negros. Pero solo en ocasiones.
- Dije que lo que importaba era el color de la cinta, no del karategi, y que un cinta verde podía ser mucho más peligrosa que un cinta negra por ser impredecible, lo cual me parece cierto hoy así como era cierto hace 40 años. El verde está a medio camino entre técnicas e instinto.
- El lugar sí tenía las cosas que me importan, pero no horarios compatibles conmigo. Además de que tenían regaderas, y que siempre había alguien, tenían los dos tipos de bancos de abdominales que considero mejores. Así que literalmente me sentí frustrado de que no había gran cosa que pudiera hacer, y aunque sí había mok duk kwan, fue evidente que se hacía algo del estilo silente de conservación de energía, que en vez de dar un kiai, conservabas para no llamar la atención.
- De los estilos «deportivos» como aikido y judo, (que muchas veces son silentes)hay puntos que llaman la atención. Me explico: el judo es deporte olímpico, pero tiene el inconveniente de que muchos piensan en derribos y peleas en piso. En México o en una pelea tres contra uno no es práctico. Y de aikido tenía muy poca experiencia porque, por lo general, los que competían eran de un subestilo shodokan y espadas de madera en niveles altos, bokken.
- Por mis horarios, calculo que unos meses antes de las vacaciones de 1994 llevaba yo como cinco meses yendo a ese lugar por las regaderas. Sí daban clase a algunos de kung fu, y me tocó ver algo de los inicios de kick boxing. Mi conocido seguía yendo y, básicamente, cuando yo me iba de hacer abdominales a bañar, él estaba haciendo giros. Me enteré que era abogado y que estaba haciendo servicio social con un notario.
- En 1994, justamente empezando las vacaciones de la escuela, abrieron en el primer piso de un lugar por Metro Normal, donde después hubo una escuela de baile, un lugar de kenpo. Para mí eso era excelente porque me quedaba más cerca, y yo tenía conocimientos bajos de kenpo. Lo suficientemente buenos para poder entender cuándo dar golpes directos, que se complementaban muy bien con mi tipo de instancia circular.
- Mi idea original era conseguir allí en unos tres años una cinta negra. El lugar me llamó la atención porque tenía armas, lo cual no me gustaba, pero además el instructor era afroamericano, su español era malo, y por lo que entendí era de una ciudad de Estados Unidos. Lo cual tiene sentido porque el kenpo se popularizó mucho en 1932 y 1947 por situaciones relacionadas con el contexto de USA. Y yo veía mucho más posible que hubiera algo real ahí que en otra cosa. Vi unas sesiones de práctica y me inscribí, comprando un karategi.
- Es interesante que hay una mezcla de kung fu y kenpo que se le llama shaolin kempo, cosa que me enteré años después, pero realmente era buena idea, porque kung fu mucho es de movimientos circulares y el enfoque de animales puede tener problemas, y kenpo REAL neutraliza muchos de esos problemas.
- Así que me presenté a mi primera clase y vi que no había muchas personas ese día. Una mujer en sus 20s, Rosa, que llevaba puesta una cinta amarilla. Había un instructor mexicano de unos 30 que llevaba las manos cerca de la frente, ideal para cierto tipo de bloqueos pero nada más. Hacía bastante frío, el piso era de madera y se le ocurrió que hiciéramos ciertas cosas en calcetines. Eso no me gustó. La posición de mano encima de la frente sí la conocía, pero no me parecía buena idea usar calcetines.
- En medio del lugar había un bloque o columna con maderas, bambúes o similares amarrados, que se usa en algunos lugares para fortalecer las manos pero puede llevar a lesiones. Cuando aprendí, me dijeron nunca usar eso, y el dueño del lugar en Metro Normal también recomendaba no usarlo por cosas que mencioné. Es una herramienta pero te puedes lesionar.
- El caso es que me pidió el mexicano de mano en la frente que le mostrara lo que sabía. Hubo unos dos movimientos donde bloqueó mi mano izquierda, pero mi derecha casi llegaba a su tráquea. Retrocedí y me resbalé. Él avanzó, así que en medio de mi caída lo empujé para que el golpe no me diera a mí. Resultado: terminó inconsciente, golpeado contra la columna.
- Rosa no estaba viendo en ese momento, le estaba diciendo algo a unos niños de siete o nueve años que estaban saliendo de su clase. Solo oyó el golpe y ni ella ni yo vimos cómo se golpeó el instructor. Después de ver que sí respiraba (poniendo dedos debajo de la nariz y tocando corazón), Rosa fue, agarró una cubeta de agua del baño y se la echó encima. También salió de la oficina el dueño, el instructor de raza afroamericana, y le puso una regañada. Nosotros mejor nos fuimos después de cambiarnos y me quedé comiendo abajo del dojo/gimnasio con Rosa, en un lugar que todavía existe y la comida sigue siendo buena.
- Finalmente, después de que en unas tres o cuatro ocasiones me trató de noquear el instructor joven y darme cuenta que eso iba a acabar mal, en una plática con Rosa le comenté del lugar en Metro San Antonio Abad. Los dos dejamos de ir a la Normal y el gimnasio desapareció uno o dos años después.
- Hago el comentario que lo que vi hacer al instructor mayor era kenpo real, el otro probablemente hacía un derivado de kenpo americano (Kenpo de Parker le llaman a veces) que no tiene fama de muy serio, y si bien en kenpo su nivel era más alto que el mío, lo que aprendí en Guadalajara lo hubiera puesto en una situación difícil, pero no tenía sentido quedarse allí.
- En 1995 hubo muchas cosas en México de problemas, y mi entorno de trabajo cambió. Dejé de ir a San Antonio Abad y Rosa me comentó que sí enseñaban algo de kung fu ya en ciertos horarios. Ella era de mok duk kwan desde antes, y también empezó a hacer los ejercicios de giro. Seguí viendo a Rosa habitualmente hasta inicios de 2008, que se cambió de país.
- Ese mismo año 1995 , por una razón ridícula, Rosa estaba en situación de desempleo. Paseando su pastor alemán en Chapultepec evitó un asalto y acabó trabajando de policía. En 1996 empezó a destacar en tiro y de manera extraoficial ella era instructora de tiro en Balbuena, cubriendo una incapacidad. Una mujer muy interesante.
- En 1997 me enteré que quitaron del aire el programa de televisión Ciudad Desnuda por órdenes extraoficiales del presidente Ernesto Zedillo. Nadie supo por qué, pero era tema de conversación en mi entorno de oficina. Como cinco días después me contó Rosa la historia de lo que pasó.
- Reporteros de cámara infraganti, que también hacían cosas de Ciudad Desnuda, decidieron hacerle una broma a un señor que se estaba bajando de su coche en el estacionamiento de los Bisquets Obregón, en Polanco, pero se pusieron de acuerdo primero con el del estacionamiento. Le pusieron el micrófono en la espalda, le dijeron que era un asalto y él se volvió con un golpe rápido, matando de un solo golpe en la garganta al reportero. Lo siguiente que hizo fue ver al camarógrafo, lo golpeó, le quitó la cámara y se fue a encerrar a la notaría con la cámara que tenía grabado el asesinato en defensa propia.
- La persona a la que trataron de pegar el susto era nuestro conocido de San Antonio Abad. Solo sé que esta historia explica perfecto por qué en su momento terminó de manera brusca Ciudad Desnuda y otros programas similares, y los de cámara infraganti y similares.
He comentado varias historias de Rosa a algunos conocidos. La vez que la mandaron a arrestar a una mujer que estaba aparentemente intoxicada y desnuda en la calle de Las Vizcaínas, o la vez que le pidieron llevar a alguien de confianza y con licencia de portar armas para que la cubriera en un operativo como guardaespaldas personal, y que la persona que buscaban trató de cubrirse con un bebé mientras disparaba. Finalmente ella se casó con aquel novio que años después ya trabajaba en el extranjero, en Sudamérica, y Rosa se fue literalmente en cuanto murió su perro, que ya estaba viejito. Sigo en contacto con ella casi 18 años después, una vez al mes, y hoy se contactó conmigo, con semanas de retraso, y lo peor es que no me había dado cuenta. Pero está bien.
No hubo nunca ningún interés romántico entre ella y yo. Su novio y ahora esposo es una buena persona, y pienso en ella a veces o en personas que conocí del campo de tiro de Balbuena. Muchas historias que contar de ahí. Hay una muchacha, hija de la enfermera del campo de tiro, que decidió irse a vivir con Rosa hace como siete años (unos meses antes de la pandemia). Así que es raro: la hija de alguien que conocí prefirió irse a otro país con Rosa que quedarse en México. Y no podía haber más diferencia entre ellas. Una mexicana atlética, instructora de tiro; la otra, actualmente una muchacha pequeña de 1.57 y 26 años que se tituló hace unos tres años por allá. Hay gentes decentes y da gusto saber que siguen vivas. No hay gran cosa que decir de cómo fue a dar la hija de la enfermera allá, pero resultó que era más sensato irse a otro país que quedarse cerca de sus papás, y aunque Rosa tiene familia propia, la hija de la enfermera ahora está allá con Rosa y su marido.
Gente decente.