Dos comentarios y una observación

Hace unos meses, cuando pasó lo del cliente de los monolitos, mi exjefa me dijo: «Sé que has tenido una vida difícil». Pensando en eso, pues quién sabe. Solo sé que sí le comenté lo de la secta (por el incidente de la fe de hechos y el encuentro fortuito con un simpatizante que además se puso agresivo con una mujer; pero al ser recurrente la presencia del tipo, era necesario comentar para prever sorpresa en actos de violencia física). Mi aviso no era de «situación difícil», era sentido de protección y responsabilidad, más que solo la disposición a la pelea.

Sí le comenté que tenía pruebas notarizadas de que, según ellos, estoy poseído por un extraterrestre, pero era para prever un riesgo real. Eso se lo dije desde el día que la asignaron como jefa del área; ella era la tercera persona en el puesto y la quinta en estar informada. Al igual que le dije que soy insobornable y que era mi segundo ingreso, usado integramente para pago de otra casa.

Otro punto del que quizá se enteró de refilón, pero es muy poco probable: en una encuesta a terceros salió lo de la muerte de mi hija (hace casi 20 años) por tonterías de la mamá. Y una vez que me enviaron como «bulto» a una dinámica sobre las implicaciones del suicidio, la que lo estaba moderando era una psicóloga «positivista» que era todo amor. Cuando me preguntó en qué casos podía ser válido el suicidio (que según ella eran cero) le puse como ejemplo la enfermedad ELA de Stephen Hawking y un caso directo de una mujer de menos de 30 años que sucedió en mi círculo de conocidos después de un accidente gravísimo.

Pero sí me queda claro que eso, y las otras dos o tres seudodinámicas de integración, fueron antes de esa jefa en especial; que mis resultados fueron perfectos y que sería raro que hubiera un expediente de eso por confidencialidad y por no ser yo personal de planta. Además, en la junta de nueve directores y jefes de sistemas, fui el único que dio resultados. Lo que hizo de pedirme cometer un delito no tenía razón de ser y más bien parecía técnica de manipulación lo de «vida difícil». Sí me han pasado cosas duras, pero allí no las sabían, y la secta que me acosó durante años era solo una bola de idiotas y tomé medidas preventivas. Pero ¿difícil? No.

De todos modos, el comentario (ignorado en primer momento por mí) me hizo pensar. ¿Vida difícil? De los presentes en esa área, que éramos máximo 30, yo era el segundo en edad a mis 52 (ahora 54) y al mismo tiempo el más fuerte físicamente y el más independiente. Mi actitud siempre fue de servicio con todo el mundo, y los pendientes que quedaron fueron por su babosada de lo que me encargaron ese mismo día y que nunca arreglaron, afectando a unos 200 ciudadanos por lo menos (dependencia de gobierno).

El segundo comentario lo hizo una persona de Ojos Alerta AC, la Loba Roja, sobre si era ventaja de mi lado el haber tenido una infancia tranquila. Igual me quedé pensando. Es asunto de valores. A mi mamá casi no la traté y mi papá hizo lo que había que hacer; no digo que fuera yo ignorado, pero él se dedicaba a lo que había que hacer y, en vez de sentarme frente a la tele, me sentaba frente a Los hermanos Karamazov y libros similares. Ventaja y desventaja, quizá. Pero completamente irrelevante. A los 17 más o menos decidí hacer las cosas basándome en lo correcto y no en lo agradable, y eso era lo determinante, no la infancia.

Mi trabajo ha sido, desde 1992, programar y detectar fraudes. Tengo formación de contador público y trabajo como DevOps; ambos mundos te exigen una honestidad brutal y una postura firme. He comentado que, por otra parte, puede decirse que soy estoico, con una formación entre Platón y Nietzsche, más el I Ching (Libro de los Cambios). Son actividades donde el error o la falta de ética tienen consecuencias técnicas inmediatas.

Ayer fue mi cumpleaños 54. Al regreso de comprar la comida, tomé un taxi y pasé con mi esposa por el panteón donde tengo contratado el plan funerario. Me acordé de cuando falleció el papá de ella, del desorden, y de que finalmente (aunque no usaron mi paquete y el funeral fue en una funeraria de la Zona Rosa) lo cremaron en el mismo panteón que sugerí desde el principio, porque el original no tenía cremación.

Tuve que manejar con cuidado a los parientes políticos y a mi suegra para que ella no estuviera cerca de la cremación, ya que, a su edad, los sonidos pueden ser… duros. Ella llevaba casada creo que 58 años y ya es una persona mayor.

¿Y cómo lo sé? Al pasar por los panteones camino a mi casa (ese departamento está en una zona muy céntrica, segura y en la zona de panteones en la CDMX), me acordé de ciertos eventos.

Me tocó ser, junto con mi esposa, el único familiar presente en otra ciudad cuando falleció mi mamá, que vivía allí. Vi cómo la depositaron en el crematorio; tenía unos 71 años. Cuando mi padre falleció, igualmente, estuve cerca con su pareja actual y otro de sus hijos. Soy al único al que él crió y me llamo igual. Además de ser observador, no dejé que la exesposa se acercara; mientras los otros parientes estaban en shock (éramos unos veinte), yo escuchaba los sonidos en el crematorio del Panteón Francés.

Cuando mi hija de dos años murió por los tratamientos médicos y la negligencia de la madre, estuve en la funeraria en Satélite cuando entró al crematorio. Fui el único pariente presente. La mamá estaba deshecha a unos metros, y eso que el colapso y el trastorno bipolar le sobrevinieron después.

A finales de los noventa, Antes de los 30 años, me encontraba en Guadalajara. Murió una persona a la que conocía desde hacía doce años, con quien tuve dos de relación más cercana. Sus padres estaban igual, en estado de shock. Es buena práctica, cuando una mujer joven y hermosa muere, observar desde que la sacan del ataúd hasta que encienden el horno, para evitar faltas de respeto.

¿Vida difícil? No lo sé. Tengo varias casas. Salud, fuerza y reflejos. Un ingreso seguro, aunque limitado de momento en relación con años anteriores, pero mejor que de la mayoría. Casado desde hace 17 años con una segunda persona. Otra hija de 18 (hermana de la difunta) que está conmigo . Varios perros.

La mayoría de la gente tiene sueños que les dan esperanza o miedo.. señales de esperanza o de precacución. En mi caso rara vez sueño (los dos años anteriores soñé mucho mas que el resto de mi vida , pero llevo unos tres meses sin soñar y a veces pasaban años sin soñar.)

Lo que veo es paz.