He comentado que crecí solamente con mi papá desde los diez meses de edad. Volví a ver a mi mamá eventualmente a eso de los siete años y solo los vi juntos una vez en mi vida (cinco minutos) entre 1982 y 1984. Mi papá lo manejó tan bien que, durante muchos años, no me di cuenta de que otras familias tenían papá y mamá. Y qué bueno que me quedé con él después del divorcio, por cierto.
Pero una de las cosas que hacía mi papá era llevarme, desde los seis o siete años(1978-1979) aprox, a ciclos de películas de todo tipo en los cines Bella Época y Elektra. Comprabas un abono y podías ver unas 30 películas diferentes en una misma semana. Así que, cuando no viajaba con él por trabajo, después de comer y ver qué tarea había, tocaba ir los dos al cine. Fácilmente estuve ahí unas veinte semanas al año.
Me tocó ver varias veces ciclos de películas de terror de todo tipo. No las infames de Ed Wood, pero sí todas las de Nosferatu, Frankenstein, Drácula, La cosa y El bebé de Rosemary. Cuando vinieron mis primas Marcela y Angélica de Guadalajara, yo tenía unos ocho años y él nos llevó a los tres a ver como cinco películas de terror adicionales en el Bella Época. Mis primas debían de tener unos 9 y 12 años.
El caso es que hoy, buscando información para un cliente al que tengo que ir a ver, vi una fotografía y me acordé de un 30 de abril donde vi unas películas infames. Ya las busqué y sí existen: El terror del pueblo chico, que era literalmente un western musical actuado por enanos; y una llamada Los marcianos se llevaron a Santa Claus. Y era SERIA no era comedia. Sí, no las imaginé.
Entre esos recuerdos hay secuencias que a uno NO se le olvidan. La surrealista escena de los enanos en el bar parece de pesadilla pero, sí, no la imaginé.
https://en.wikipedia.org/wiki/The_Terror_of_Tiny_Town
Y hubo otras secuencias. Por ejemplo, recuerdo varias de películas de terror. En una, unas mujeres vueltas vampiro eran reclutadas a lo Charles Manson, con medallones que les permitían moverse de día en centros comerciales y negaban a sus familiares. U otras de terror ambientadas en cazas de brujas en la Inglaterra de 1600 y en Salem, incluyendo hachazos, sorpresas y vampiros. No eran malas; no era comedia de terror, sino terror para adultos en lo que cabe.
Se me pasaba decir que el género de películas no era terror tal cual, sino algo que los italianos llaman giallo, que es una mezcla de terror ,slasher, thriller, etc y no solo italiano. Por ejemplo, de la del Dr. Phibes me acuerdo bien por las motivaciones absolutamente creíbles y por unos cinco asesinatos de los que tengo presentes unos tres. A la que matan desde el piso de arriba con el ácido, por ejemplo.
https://en.wikipedia.org/wiki/The_Abominable_Dr._Phibes
https://en.wikipedia.org/wiki/Giallo
Aunque parezca que eran puras de terror, no. También me tocaron las películas de Mario Lanza y Fred Astaire. No sé cuántas veces vi Las siete colinas de Roma. O las de El Gordo y el Flaco (Fra Diavolo, por ejemplo). O películas de los Barrymore. Musicales de Howard Keel. El Ladrón de Bagdad. Beau Geste. Películas de esa época: El prisionero de Zenda, Shane, el desconocido.
¡¡¡Shane!!!
El ciclo de películas llegó a su fin más o menos en 1982. Recuerdo que por entonces fui a ver una con mi papá llamada Happy Birthday to Me, que aunque tenga reseñas negativas, la volví a ver y era buena película. Dos o tres muertes memorables; el argumento no era predecible, ni entonces a los 10 años ni a los 35 cuando la volví a ver. Pero para esas alturas, creo que fue la última película de terror que vi. Sé de qué van Pesadilla en la calle del infierno, Chucky y todas esas, pero me dan flojera.
El caso es que, en 1982, había visto más películas de terror (giallo) y clásicas que nadie que yo supiera a mi edad. Dificultades financieras en casa, más cambios en la política de los abonos y la programación, hicieron que a mediados de 1983 dejáramos de ir a esos cines. Y creo que en el 1982 ya no me dejabanentrara a películas de terror por nuevas leyes. Todavía recuerdo, en 1984, haber visto en el Elektra cinco veces seguidas The Last Starfighter. ¡Peliculón de ciencia ficción!
¿Qué tiene que ver esto con servidores? Pues el surrealismo.
Literalmente, me he encontrado con que hablen de un «superservidor» con un GB de RAM en 2010 por el que pagaban 1500-1600 USD mensuales (20 mil pesos) en la empresa de satélites (el de la guitarra eléctrica), o cómo cuando he tenido que arreglar desastres de microservicios que me recordaban al Mago de Oz y al western de los enanos.
He revisado mucho código fuente ajeno, muchos documentos de Word y Excel creados por profesionistas, pero hay una sensación de sorpresa que me da a veces descubrir servidores ajenos. Como dato, en el año 2012 rescaté de un rancho a dos cachorritas de perro de 15 días, antes de que las matara su papá, y las tuve conmigo hasta su muerte por edad. Una de ellas era una chihuahua miniaturizada y con pelo estilo diente de león. De chiquita parecía otra cosa. Pero dos veterinarios, al verla, dijeron: «¿Y esto qué es?».
Así me pasa al ver ciertos servidores.
Seguiré las guías mañana. Tengo dos tareas de la universidad y que ir a cobrarle a un cliente en el mundo real.